Frustración en Haití

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Frustración en Haití
Fecha de publicación: 
28 Noviembre 2020
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Haití revive una situación explosiva que no está siendo seguida por los medios de comunicación, pero que en cualquier momento puede ser objeto de mayor atención, debido a que las protestas populares de ahora son encabezadas por un partido progresista de centroizquierda, Pitr Dessalines.

La agrupación está siendo cada vez más respaldada por encauzar las demandas de renuncia del presidente Jovenel Moise, quien goza del respaldo de Estados Unidos, y medidas consecuentes para enfrentar la corrupción, economía maltrecha y emergencia social, toda una acumulación de crisis de la nación más pobre del continente y que depende de la ayuda exterior para no colapsar.

Sus once millones de habitantes han sido partícipes o testigos de continuadas demostraciones populares contra el mal orden establecido, objeto de la represión de fuerzas policiales que sí están bien equipadas por EE.UU., causantes de por lo menos un centenar de muertos y muchos más heridos y desaparecidos

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos dio la alarma sobre la gravedad de la situación, al expresar su "preocupación" sobre el "desabastecimiento" de productos básicos que golpea a Haití, pero nada ha hecho al respecto.

Este es un episodio más en las actuales tensiones sociopolíticas y en la historia convulsa de ese país de apenas 27 000 kilómetros cuadrados. Primer territorio latinoamericano en ser liberado del yugo colonial y primera nación negra, la trayectoria de Haití se caracteriza por la inestabilidad institucional y las falencias económicas que se arrastraron hasta hoy. En el blanco de los manifestantes: Jovenel Moïse, un presidente impopular que ha concentrado todas las críticas a causa de una coyuntura que se volvió insostenible para millones de sus administrados.

La anterior oleada de protestas se desató a raíz del intento del gobierno de alzar el precio de los combustibles por recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI), una medida difícilmente aceptable en un país con una inflación galopante, donde además el 60% de la población vive en la extrema pobreza y el Producto Interno Bruto, la riqueza del país por habitante, se evalúa en siete veces menos que la vecina República Dominicana.

"Vivimos en un país con desigualdades muy notorias, tenemos por un lado un pequeño grupo que se enriquece y, por otro lado, la mayoría que se empobrece día a día", explicó a France 24 Valéry Daudier, periodista de la redacción del diario 'Le Nouvelliste'. "Entonces, dijo, tan solo un empujoncito basta para que se levante la población contra el poder, que además no es popular".

AHITO DE RIQUEZAS

Moise, un rico empresario, es acusado de haber participado en el desfalco por la parte haitiana a Petrocaribe, un programa de cooperación lanzado por el fallecido líder bolivariano, Hugo Chávez, con varios países de la región, en el 2005, cuyo objetivo era financiar proyectos de infraestructuras a través de la bonanza petrolera de Caracas.

"Lo que impacta es que no hemos notado grandes proyectos llevándose a cabo", explicó Daudier. De hecho, de los 409 proyectos documentados por la auditoría, se evidencia que muchos fueron inflados o que quedaron abandonados. "Se construyeron tramos de carreteras, una pequeña escuela, un viaducto, y ya, no hay nada más concreto", agregó el periodista. "La gente pide cuentas sobre Petrocaribe, hay sospechas de sobrefacturación" y que el programa haya servido como "maquinaria de corrupción" para las élites haitianas.

Elegido a finales del 2016 a raíz de un escrutinio que reunió apenas el 18% de los inscritos, y que fue la repetición de un proceso anulado en el 2015, la legitimidad de Jovenel Moise ha sido cuestionada desde su llegada. Ahora, es asediado desde varios frentes. "Por un lado la oposición política tiene su plan, quiere derrocar al Presidente, pero también está la juventud haitiana que tiene su propio plan", explicó Valéry Daudier.

En un país donde la edad mediana es de 23 años, el periodista recordó que fueron más que todo los jóvenes quienes protagonizaron las mareas humanas que surgieron. "En la calle no hay realmente una oposición que mande, sino muchos jóvenes que se sumaron al movimiento" a través de Internet, en momentos durante los cuales "las redes sociales jugaron un papel clave" para alentar la protesta.

O sea, los jóvenes haitianos quieren empezar de cero, con aspiraciones bien distintas a la clase política.  Eso sí, reclaman la salida del jefe del Estado, quieren otro sistema, y en este sentido se están adhiriendo a las manifestaciones de reivindicación que encabeza Pitr Dessalines.

 

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