Entre el deber ser y la importancia de “resolver”

Entre el deber ser y la importancia de “resolver”
Fecha de publicación: 
27 Abril 2018
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Lo que intentaré relatarle no es más que ponerme en la piel de muchos cubanos. Nos ha sucedido en el rastro, en una tienda, en una farmacia, en la carnicería del barrio. No puedo pensar en el deber ser, y asociarlo con esa necesidad de nombre “resolver”.

Ambos están intrínsecamente ligados, y no solo eso, lo que es más preocupante, transitan por la mentalidad y el proceder de los cubanos con total "naturalidad".

Casi a diario se dan estos fenómenos, incorporados a la vida cotidiana de los cubanos y lejos, en no pocas ocasiones, de ser asociados o vistos como prácticas negativas. Sin más dilación, acá les va mi “lunes de resolución”.

El tanque de agua y un Sahara en Habana del Este

El lunes parecía ser un día normal y corriente, hasta que justo en el momento de lavarme la cara y la boca en la mañana, descubrí que no teníamos agua. Flotante roto, llave de paso con desperfectos y un pedacito de tubería rota. Eso, en el argot popular se traduce en un problemón.

Salí corriendo en busca de las piezas y un plomero. Tuve que sacrificar mi jornada laboral, porque como es bien conocido, resulta muy difícil adquirir algo, lidiar con las colas, inmiscuirnos en esa persecución perenne que sostienen algunos, principalmente revendedores, cuando de abastecimiento y compra se trata, y ninguno o casi ninguno de esos establecimientos tiene horario extendido.

Tras acudir a dos rastros, (Alamar y Bahía), visitar una decena de mesitas “estratosféricas”, conseguí lo que necesitaba, literalmente por la izquierda.

Y justamente hablo de mesitas custodiadas por personas que ofertan las mismas partes y piezas que debieran estar en la red de rastros o tiendas recaudadoras de divisas, solo que en ocasiones las expenden a un precio superior al doble del costo que tienen en los establecimientos requeridos, de ahí el sobrenombre de estratosféricas. Algo verdaderamente inconcebible.

Surgen varias interrogantes:

¿Por qué no es posible mantener el surtido en tiendas y rastros? ¿Acaso no hay un mecanismo que se pueda instrumentar para al menos atenuar el creciente fenómeno de los revendedores? ¿Quién rige o regula a nivel de cuentapropismo, la política de precios de estos y otros productos?

Para ejemplificar les diré que una unión universal de media pulgada en las ferreterías de la Cadena de Tiendas Caribe, otrora TRD cuesta 1.25 cuc. En cambio, en las mesas en cuestión no bajan de 50-60, eso es en modo barato. Una T o un codo, de 0.35 centavos varía hasta 30-40 pesos. Un flotante de tanque de agua 25 pesos en el rastro y hasta en seis cuc pueden proponértelo los revendedores. ¿Imaginan los dolores de cabeza que acarrearía enfrentar arreglos en casa con nuestros salarios y semejantes precios?

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