A Marco Rubio le gusta Colombia
Así lo aseguró Donald Trump, recordando que ya lo había propuesto para presidente de la agredida y hoy chantajeada Venezuela, y de la asediada, bloqueada y amenazada militarmente Cuba si no se plegaba a las exigencias de Estados Unidos.
En ese contexto, mencionó específicamente el caso colombiano y recordó el apoyo que brindó a De la Espriella durante la campaña presidencial. “Muchas de las personas a las que respaldé fuera de los Estados Unidos ganaron. Lo saben, ¿verdad? ¿Saben que ayer tuvimos una gran victoria en Colombia, un lugar favorito de Marco? A Marco le encanta Colombia”, afirmó Trump ante los periodistas.
El presidente norteamericano no puede ocultar el “buen trabajo” del sujeto de lamentable origen cubano para ayudar a ganar a Abelardo De Espriella en Colombia, como en otras naciones de Latinoamérica donde han asumido regímenes derechistas, la mayoría en votaciones fraudulentas y dudosas, aunque el “descarómetro” se rompió en Honduras con un mandatario ligado al narcotráfico y que responde a su eslogan de “Papi, a la orden”.
Trump volvió a destacar el triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia: “Lo llaman ‘El Tigre’ porque es fuerte y un luchador”. El mandatario estadounidense aseguró que el candidato respaldado por él logró imponerse y afirmó que espera una relación más estrecha entre Colombia y Estados Unidos, tras las tensiones registradas entre la administración estadounidense y el gobierno saliente de Gustavo Petro, de indudable beneficio para obreros y campesinos, con el desarrollo de la reforma agraria, incluso en zonas donde campeón grupos de insurgentes que boicotearon su plan de Paz Total.
“EL TIGRE” ASUME
Rompiendo la tradición de realizar la ceremonia en Bogotá, el discurso inaugural se pronunció en el Cantón Militar Pichincha, rodeado de centenares de militares y policías.
Una vez asumido, De la Espriella posesionó a José Manuel Restrepo Abonando como vicepresidente. Restrepo, economista y académico bogotano, ocupó durante el gobierno de Iván Duque los cargos de ministro de Comercio y ministro de Hacienda.
El tono del discurso fue el de quien interpreta su victoria —obtenida por un margen inferior al 1% y de dudoso resultado— como un mandato de ruptura total. Sin mencionar una sola vez a Gustavo Petro, se refirió al gobierno saliente como un "régimen" y lo asoció con los modelos totalitarios.
El eje central del discurso fue la seguridad. De la Espriella declaró "completamente agotada" la opción del diálogo con los grupos armados, dando por terminada la política de paz total que definió la gestión de Petro. Anunció que en las próximas horas expedirá un "listado de grupos narcoterroristas" para que las fuerzas de seguridad puedan combatirlos frontalmente, y prometió avanzar en la erradicación de cultivos ilícitos mediante fumigaciones "de última generación", la construcción de megacárceles y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas. "Vine para derrotar sin tregua al narcoterrorismo y convoco a los colombianos para que seamos permanentes defensores de la Patria", afirmó.
El abogado ultraderechista, que durante su campaña llamó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), nacida del Acuerdo de Paz de 2016, como “directorio político disfrazado de tribunal”, elogió la política de seguridad implementada durante la gestión del expresidente Álvaro Uribe Vélez (2000-2008), que dio lugar a violaciones masivas de derechos humanos y al asesinato de miles de personas, los “falsos positivos”, en ejecuciones extrajudiciales.
En materia económica, anunció que por decreto congelará el gasto público, radicará una reforma tributaria y eliminará el impuesto al patrimonio. En el plano institucional, prometió que "se harán respetar todas las reglas de la democracia" y que "no habrá espacio para maniobras que atenten contra la estabilidad de la Nación".
En política exterior, prometió reconstruir la relación con Washington y fortalecer las alianzas con países que, según dijo, comparten los valores de la democracia. El nuevo gobierno también anunció su intención de incorporarse al llamado Escudo de las Américas, la alianza sumisa y reaccionaria impulsada por Donald Trump para combatir cualquier indicio de verdadera democracia, la participativa. Simultáneamente, el Departamento de Estado estadounidense anunció que prevé destinar 1 000 millones de dólares en ayuda al nuevo régimen colombiano.
Al margen del acto oficial, el argentino Javier Milei recibió otro título de doctor honoris causa (el anterior en Perú) en Administración por la Universidad Santiago de Cali. Milei fue uno de los ocho presidentes de la derecha regional que asistieron a la toma de posesión, junto a Kast de Chile, Peña de Paraguay, Noboa de Ecuador, Molino de Panamá, Fernández de Costa Rica, Aspura de Honduras y Abinader de República Dominicana. No asistieron el salvadoreño Nayib Bukele y la peruana Keiko Fujimori.
A ellos se sumó el fiscal adjunto de EE.UU. y ex abogado de Trump, Todd Blanche, al frente de una delegación de la Casa Blanca.
Aunque Colombia es un Estado laico, la religión fue protagonista del final del acto solemne en un auditorio universitario de Cali, con las palabras del rabino David Mican, quien leyó versículos del Antiguo Testamento y terminó su discurso al grito de “Viva Colombia y viva Israel”.
“ESTAMOS PREPARADOS”
El candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, advirtió que no permitirá persecuciones contra las fuerzas progresistas: “Estamos preparados”
El senador del Pacto Histórico recordó el asesinato de su padre Manuel Cepeda Vargas y pidió que no se repitan crímenes contra la Unión Patriótica ni persecución a sectores de izquierda.
A 32 años del asesinato de Manuel Cepeda Vargas, el senador Iván Cepeda Castro recordó el legado de su padre y denunció, una vez más, la violencia política que ha marcado la historia de Colombia.
El crimen, perpetrado en 1994, fue parte del exterminio sistemático contra miembros y simpatizantes de la Unión Patriótica (UP), organización política que sufrió una de las persecuciones más severas en el país sudamericano.
El excandidato presidencial y miembro del Pacto Histórico afirmó: “La memoria y el ejemplo de su compromiso con el pueblo colombiano nos acompañan siempre”.
En redes sociales, Cepeda Castro sostuvo que la familia y el movimiento continúan honrando la lucha de su padre, quien defendió causas sociales y derechos humanos desde su curul en el Congreso.
El asesinato de Manuel Cepeda Vargas forma parte de una serie de crímenes de alto impacto cometidos contra líderes de la Unión Patriótica, un genocidio político.
El 9 de agosto de 1994, Colombia fue escenario de uno de los magnicidios más significativos de su historia reciente. Manuel Cepeda Vargas, entonces senador de la Unión Patriótica (UP), perdió la vida tras ser víctima de un atentado armado en el sur de Bogotá.
La mañana de aquel día, el dirigente salía de su residencia, ubicada en el barrio Mandalay, rumbo al Capitolio Nacional. Sicarios interceptaron el vehículo donde se movilizaba y abrieron fuego, terminando con la vida del último senador de la UP que aún se mantenía en ejercicio.
El crimen ocurrió en un concurrido corredor vial de la capital, precisamente en la avenida de las Américas con carrera 74.
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