Los muchos caminos de Amaury Pérez Vidal

El poeta y trovador recibe este sábado el Premio Nacional de Música.
Imagen
Amaury Pérez Vidal

Amaury, en un retrato hecho por su esposa Petí.

Fuente:
CubaSí

Haber sido hijo de dos artistas muy influyentes, muy ligados a los medios, pudo haber abierto un camino expedito para Amaury Pérez Vidal... 

Pero sus padres decidieron que él mismo se abriera su senda. 

El caso es que el trovador, el poeta, el comunicador... se fueron consolidando en una trayectoria prolífica, pletórica de peripecias, influencias, diálogos, encuentros y rupturas. 

La entrega este sábado del Premio Nacional de la Música parece cúspide de ese andar. Pero Amaury Pérez no quiere parar. 

Siendo un artista muy conocido y reconocido, no fue nunca lo que se dice un fenómeno de multitudes. 

Gustaba o no gustaba, sin medias tintas, sin concesiones fáciles a la complacencia. 

Pero quienes conectaron con su obra, con su singular proyección escénica y autoral, han sido siempre una legión fiel. 

Es que Amaury puede decir con certeza que tiene una poética, una voz propia dentro del panorama de la canción cubana. 

Su obra indaga en los claroscuros de la existencia, en los conflictos íntimos y las revelaciones del amor. 

Y lo hace con imágenes diáfanas, bien construidas, sostenidas por metáforas ágiles y luminosas. 

Es un poeta que a veces roza la crónica, que dialoga con su tiempo. Pero, ante todo, es un poeta. 

Hay meandros en su creación, desvíos fértiles que lo alejan de cualquier idea de trovador convencional. 

En tiempos de rigidez moralista, asumió una imagen irreverente, mientras su música exploraba zonas poco transitadas por la canción de autor. 

Y cuando algunos reclamaban purezas, él eligió la mezcla, el riesgo, la apertura, sin renunciar nunca a la coherencia esencial de su lírica. 

Su vínculo con el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y su cercanía al movimiento de la Nueva Trova Cubana lo insertan en una de las zonas más fértiles de la cultura nacional. 

Amaury es también un creador que se realiza en el diálogo, de ahí su sólida presencia como entrevistador en el programa Con 2 que se quieran. 

El Premio Nacional de la Música reconoce la riqueza de una obra y su permanencia; y si Amaury suele preguntar qué es Cuba para sus invitados, no resulta difícil imaginar cuánto de esas respuestas habita en su propia vida y en su canción.

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