La Tierra con más calor e incertidumbres

Foto: Ahnaf Ibne Nasir /WMO 2026 Calendar Competition
Los datos recientes confirman que la fiebre global lejos de remitir, se ha instalado en una meseta de peligrosas consecuencias.
El informe sobre el Estado del Clima Mundial 2025, presentado oficialmente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el pasado 19 de marzo de 2026, certifica que el decenio comprendido entre 2015 y 2025 se ha coronado como el más caluroso del que se tenga registro.

Imagen: tomada de tiempo.com
El año 2025, en particular, se situó aproximadamente 1,43 °C por encima de los niveles preindustriales, rozando con insistencia ese umbral crítico que la ciencia ha marcado como el punto de no retorno para muchos ecosistemas.
Por primera vez, el informe pone el foco en el desequilibrio energético de la Tierra, que ha alcanzado su punto más alto en sesenta y cinco años de registros. Es como si el mundo fuera una habitación que retiene cada vez más calor sin ventanas abiertas.

Representación gráfica del balance energético y del desequilibrio energético de la Tierra. Infografía: tomada de wmo.int
Los océanos, guardianes silenciosos de ese exceso, han estado absorbiendo una cantidad de energía equivalente a dieciocho veces el consumo humano anual durante las últimas dos décadas.
Este almacenamiento masivo de calor se traduce en una dilatación de las aguas y un deshielo imparable de los glaciares, dibujando un horizonte donde el nivel del mar redefine constantemente las geografías costeras.
La atmósfera no solo está más caliente, sino también más cargada de humedad y de incertidumbre.
Los fenómenos extremos ya no son anomalías estadísticas, sino protagonistas recurrentes de una narrativa climática que golpea con especial saña a las economías interconectadas. Inundaciones repentinas, sequías, y ciclones de una intensidad sin precedentes, son los síntomas visibles de un sistema que lucha por recuperar una estabilidad que parece escaparse entre los dedos de la inacción global.

Foto: tomada de wmo.int
América Latina y el mapa de vulnerabilidades compartidas
En la vasta geografía de América Latina, el cambio climático es un factor determinante en la configuración de la pobreza y la movilidad humana.
El reporte de la OMM subraya cómo la región enfrenta desafíos que van desde la pérdida de glaciares andinos hasta la alteración de los ciclos de lluvia en la Amazonía, pulmón vital que hoy respira con dificultad.

Deshielo de los glaciares andinos. Foto: Andina
El impacto en la seguridad alimentaria es directo, desplazando a comunidades enteras que ven cómo sus tierras dejan de ser fértiles o son devoradas por eventos meteorológicos que anulan en apenas unas horas años de desarrollo socioeconómico.
La infancia en el continente emerge como el eslabón más frágil de esta cadena de impactos. Según datos recientes manejados por organismos internacionales, se estima que unos 14,1 millones de niños y niñas en América Latina y el Caribe necesitarán asistencia humanitaria durante este 2026 debido a crisis exacerbadas por el clima.

Foto: Getty Images
La interrupción de la educación y el riesgo de enfermedades asociadas a la falta de agua potable son, además de estadísticas, el rostro humano de una crisis que amplifica las desigualdades preexistentes en la región.

Foto: Getty Images
El costo económico de esta vulnerabilidad se cuenta por miles de millones mientras el costo social es incalculable.
Es así que ante el cambio climático la resiliencia latinoamericana se pone a prueba cada día en ciudades que deben rediseñarse para soportar islas de calor y en campos que intentan adaptarse a una naturaleza que ha cambiado las reglas del juego sin previo aviso.
Paradójicamente, la región se encuentra en la primera línea de una batalla que no se inició aquí. Latinoamérica es responsable solo de una fracción mínima de las emisiones globales, pero sufre de manera desproporcionada sus efectos.
La salud de los trabajadores bajo el foco
La seguridad y salud de los trabajadores en todo el mundo es uno de los blancos donde impacta duramente el cambio climático.
El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Seguridad y salud en el trabajo en relación con los fenómenos meteorológicos extremos y las variaciones en los patrones meteorológicos, presentado en abril de este año estima que al menos 2 410 millones de trabajadores -el 71 por ciento de toda la población trabajadora- están expuestos a calor excesivo, que provoca 22,85 millones de lesiones a nivel mundial cada año.

Foto: uoc.edu
Cada año se atribuyen únicamente al calor excesivo 22,85 millones de lesiones profesionales, 18 mil 970 muertes y 2,09 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad.
Además, el documento indica que los trabajadores se enfrentan a peligros de origen meteorológico como el frío extremo, las precipitaciones intensas y los ciclones tropicales, cuyos efectos se espera sean cada vez más intensos.
Y las consecuencias para la salud de tales peligros de origen meteorológico pueden manifestarse con efectos inmediatos y graves (como accidentes mortales y no mortales o ahogamientos) o como afecciones y enfermedades crónicas y a largo plazo (cánceres, enfermedades cardiovasculares y renales, afecciones respiratorias y degeneración macular, entre otras)

Foto ilustrativa: tomada de digitalpreventor.com
Foto ilustrativa: tomada de digitalpreventor.com
Ello, sin olvidar, como apunta la OIT en su informe, “los efectos graves y crónicos en la salud mental” derivados del estrés que se asocia a la exposición directa a fenómenos meteorológicos extremos y a la incertidumbre ligada al trastorno de los medios de vida o los ingresos que esos sucesos causan.
Y rara vez los trabajadores están expuestos a un único peligro de los mencionados, lo cual, además genera riesgos acumulativos.
El citado informe técnico preparado por la OIT para la Reunión de expertos sobre la seguridad y la salud en el trabajo en caso de fenómenos meteorológicos extremos y cambios en los patrones meteorológicos, realizada entre el 20 y el 24 de abril último, fue la base para adoptar las primeras conclusiones globales sobre cómo proteger a trabajadores y empresas frente a estos riesgos.
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