La mini cumbre de Miami
El presidente cubano, Miguel Mario Díaz Canel, la calificó oportunamente de “pequeña Cumbre reaccionaria y neocolonial”, tanto por el pedigrí ideológico de la mayoría de los asistentes, por esa subordinación con un tufillo nostálgico neocolonial presente en el clima del conclave y, además, por el peso real de los países allí representados. Dígase por caso, que los asistentes representan solo el 30 % de la población de Nuestra América y el 25 % del PBI total de la Region hispano/luso parlante.
También puede decirse que es "pequeña" por los propósitos inalcanzables del encuentro, a saber, la guerra contra el narco tráfico y sacar a China de las Américas, en línea con la Doctrina Donroe, cosas que se dicen rápido, pero son impracticables bajo el mandato estadounidense. Como quiera que se mire, la reunión fue posiblemente un invento de Mr. Rubio, que bastante esfuerzo ha tenido que hacer para gestionar los proyectos "pacifistas" del Jefe Trump en el resto del mundo, cuando a él, a Mr. Rubio, apenas le interesa América, para no recalcar en lo obvio, su agenda personal contra Cuba.
Al encuentro asistieron los jefes de estado o gobierno de Argentina, Bolivia, Chile (en ese momento el presidente entrante, José Antonio Kast) Paraguay, Ecuador, Guyana, Trinidad and Tobago, República Dominicana, Panamá, Costa Rica, Honduras, El Salvador más Estados Unidos. Se encontraron en Doral, un club privado propiedad, imagínese de quien, pues claro del Jefe Trump, en lo que es difícil esconder al menos un conflicto de intereses, porque determinados gastos los asumió el gobierno anfitrión como corresponde, pero los cobró, el jefe del susodicho gobierno.
Sin dudas fue condición inapelable para poder concurrir a Doral, la filiación reaccionaria de los presentes. Por ello estaban puntuales mandatarios conservadores moderados, de derecha y con particular brillo, los que tienen el estandarte de la ultra derecha latinoamericana en el poder. Mr. Rubio, el que probablemente hizo la lista de asistentes, no tomó en cuenta países donde es pertinente, incluso operativamente hablando, coordinar acciones contra el narcotráfico, dígase por caso Colombia y México para mencionar los más obvios; no, allí gobierna el progresismo, no están invitados y punto.
Lo más contradictorio es lo que sigue. Salvo excepciones, siempre las hay para confirmar la regla, algunos de los invitados están personalmente envueltos o encabezan gobiernos con serias señales de vínculos con los narcos o enfrentar elevados niveles de violencia y homicidios, asociados al tráfico de drogas. Veamos algunos ejemplos.
Probablemente el más abyecto sea el mandatario Daniel Noboa, que dirige Ecuador, al menos formalmente. La asociación de su familia, incluido papá Noboa, el tipo más millonario de este país, con trasiego de cocaína hacia Europa, ha sido noticia, así como lavado de activos y sociedades off shore, revelados en el escándalo de los Pandora Papers. Así que aquí se aplica una relación directamente proporcional: mientras más embarcado se está con el narco, las posturas subordinadas son mayores y explicitas.
Otro tanto podría decirse del jefe de gobierno, con asiento en Asunción. Son igualmente conocidos los informes que asocian a Santiago Peña, el presidente paraguayo, con actos de lavado de dinero proveniente probablemente de la venta de drogas, enriquecimiento ilícito y presencia del narco en instituciones estatales; detrás el oficialista Partido Colorado dirigido por Horacio Cortes, asociado con el crimen organizado, o el senador oficialista preso, Erico Galeano, por su participación en la trama narco llamada "operación A ultranza Py".
En el radar aparece inevitablemente Honduras. Mucho podría decirse, desde el hecho que su actual gobernante debe su cargo a la descarada intromisión de Trump en las elecciones, hasta las relaciones que este y otros integrantes del gobierno y el Congreso, mantienen con el ex gobernante Hernández, condenado en cortes de Nueva York por enviar no menos de 400 toneladas de cocaína a EEUU, es decir, no es una calumnia, son los propios estadounidenses quienes demostraron que desde Honduras, cuando gobernaba el partido ahora oficialista, gestionaron semejante “festín”.
Y no debe olvidarse Argentina. Aquí también hay otra curiosidad en tanto nunca fue un territorio donde era fuerte el narcotráfico. Pues bueno, llegó Milei, y se hizo notorio el incremento del tráfico de drogas, sobre todo en la franja del Rio Paraná (que tiene orillas además de Argentina, con Paraguay y Brasil), en especial en la provincia de Rosario. Se trata de un gobierno corrupto, estafa con la cripto moneda LIBRA mediante, encabezado por un mandatario, que se hace el enajenado, y que se auto considera más trumpista que Trump.
Otro de los países participantes, usualmente menos conocido, es el de Trinidad and Tobago, que ostenta récord en hechos violentos, crimen organizado y pandillas asociadas al tráfico de estupefacientes hacia hacia EEUU. Esta isla se iguala a Ecuador en el indicie promedio de homicidios por cada cien mil habitantes, con 40, seguidos más lejos por Costa Rica, con 16.
Pareciera que la cumbre actuó como una suerte de formalización de un chantaje imperial, hacia aquellos "socios” que mira con desdén, que considera débiles o directamente cobardes. Y lo menos que se puede afirmar es que el evento en Doral fue una autentica negación, para no decir traición al espíritu, a los acuerdos a la existencia misma de la CELAC, y a la Proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz. Con su proverbial sinceridad el propio Trump así lo estableció: "venimos para afirmar una nueva coalición militar".
También la reunión se convirtió en la práctica en una especie de escalonamiento del instinto imperial en el continente, en virtud de lo cual el mecanismo de las llamadas Cumbre de las Américas, fue virtualmente cancelado; y de la OEA ni hablar, hasta Trump/Rubio asumen que no sirve para nada. Total, ya el mandatario estadounidense, con su “Junta de Paz”, se inventó una nueva ONU. Increíble.
El mencionado desdén se estableció desde el discurso inaugural de Trump. Incluso lo que más trascendió en los grandes medios internacionales de la mini cumbre, no fue lo allí acordado o impuesto, sino la frase de Trump en su intervención, de que nunca hablaría el idioma "estúpido" de al menos el 85% de los asistentes, que reaccionaron esbozando una sonrisa, quizás creyendo que era un chiste y no eso, desprecio químicamente puro; no satisfecho, días después reiteró su concepto supremacista de que los latinos tienen un ADN defectuoso, palabras más, palabras menos.
Los efectos de la cumbre fueron inmediatos. Y en ese sentido salta otro elemento muy relevante, no importa que no se hubiera hablado en Doral: el interés imperial por el acceso privilegiado y en perspectiva exclusivo, de determinados recursos naturales de los países asistentes, en particular las llamadas tierras raras, abundantes en países como Argentina, Bolivia y Chile, que en la práctica corrieron a firmar o a ratificar sendos acuerdos de "cooperación" con entidades estadounidenses para su explotación.
En todo caso no era necesario una cumbre para conocer las verdaderas motivaciones de los anfitriones. Conviene recordar las indiscretas consideraciones de la generala Laura J. Richardson, ex jefa del Comando Sur, defenestrada en el 2025, dicen que por ser mujer. La susodicha afirmó en su momento, con cierto desparpajo, que el interés de EEUU en la región objeto de "su cuidado", es decir América Latina y el Caribe, eran la abundancia de recursos naturales, incluido el agua, proclamando "el derecho" imperial de controlarlos.
También en materia de efectos macro, antes de que pasara una quincena de la cumbre, varios países se apuraron en rubricar o ratificar acuerdos militares. En ese sentido se retoman o se firman nuevos SOFA, (Status of Forces Agreement o Acuerdo sobre estatus de la Fuerza) que es un acuerdo bilateral que otorgan privilegios e inmunidades a las tropas estadounidenses acantonadas, o que entran por cualquier razón a los países signatarios.
Así que se extiende ese inexplicable privilegio de los US marine, de hacer y deshacer en estos países, por encima de las leyes y muy probablemente de los ideales de los padres fundadores e independentistas de esas repúblicas. Y que a nadie se le ocurra negar las tropelías, felonías más bien, con que suelen actuar los integrantes de las fuerzas estadounidenses. La lista de atrocidades es larga, inabarcable, pero bueno eso no importa, el gobernante de turno no tiene alternativas y debe obedecer o perecer políticamente en el intento.
El Escudo de las Américas, ya ha sido comparado con el tenebroso Plan Cóndor, invento criminal de la CIA, actuando como lo que es, implementado en los años 80 del pasado siglo, cuando varios gobiernos de dictaduras militares, intercambiaban información y acción contra oponentes políticos. En aquel entonces eran terroristas/comunistas, ahora el enemigo son los narcotraficantes o mejor dicho, los narcoterroristas, algo que Mr. Rubio salió a aclarar públicamente, para que la lista sea más amplia.
Otra consecuencia. Una evidente alineación con la política exterior en causas francamente aborrecibles, como lo han sido las reacciones de varios de los gobiernos participantes condenando a Irán, por defenderse a cómo puede, de la invasión de EEUU/Israel. Se destaca Milei, fiel a su instinto payasesco, quien vociferó que se sentía el presidente más sionista de las Américas.
De la cumbre también puede afirmarse que no parece haber prosperado uno de los objetivos, incluido en la Doctrina Donroe, la exclusión de China; de eso es mejor ni hablar, deben haber rogado en los pasillos de Doral, algunos de los asistentes. Tampoco fue evidente algún mecanismo de coordinación para aislar a Cuba, a pesar de notorios esfuerzos para ello, desde el despacho de Mr. Rubio en su guerra contra las misiones médicas cubanas, expulsadas de algunos países, en perjuicio de millones de ciudadanos de estos o el papelón del narco Noboa, contra la presencia diplomática cubana en Quito.
Pero la mini cumbre en Doral quedó rápidamente superada por la deriva catastrófica, para EEUU e Israel, que en poco tiempo está provocando la agresión a Irán. En el momento del cónclave, Trump presumía de estar logrando una expedita victoria contra los persas; ya se vio que quizás este enfoque sea una de las mentiras más colosales de las tantas y variadas del personaje.
Y como las cosas no pasan por gusto, también una victoria aleccionadora de Irán debería tributar al cuestionamiento del adefesio de Escudo de las Américas. En el aire quedaría una pregunta, nada filosófica, por cierto, si la US Navy no pudo con los iraníes, ¿acaso van a servir de algo aquí en esta región, de meritoria historia independentista? En todo caso la última palabra la tienen estos pueblos, cuyos gobiernos fueron a rendir pleitesía al sur de la Florida.
Añadir nuevo comentario