Iraq: By, by, USA

Estados Unidos está perdiendo el control sobre el mundo, de ahí el constante nerviosismo de Washington, que ceba su maldad contra naciones más pequeñas, sin armas nucleares, principalmente ahora en el área latinoamericana.
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Estados Unidos retira sus tropas de Irak

La bandera estadounidense es arriada este miércoles, tras 23 años de su presencia militar en Irak. Autor: Getty Images

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CubaSí

Tras 20 años de la agresión y ocupación militar de Estados Unidos a Iraq, pretextando falsamente que el gobierno de la nación árabe poseía el arma nuclear, la nación norteamericana decidió retirar sus tropas sin haber consolidado todas sus pretensiones, aunque si endeudando y controlando la economía en diversos sectores.

Estados Unidos pone fin así a un despliegue que ha marcado la historia del país durante más de dos décadas, pero que deja una gobernanza no complaciente a sus designios, de ahí que toman importancia recientes ataques de diversos grupos a las odiadas tropas ocupantes en las últimas semanas.

Esta decisión, subrayo, marca el fin de una presencia militar que comenzó con la invasión del 2003 que derrocó a Saddam Hussein, posteriormente asesinado, y que se prolongó con años de insurgencia y violencia sectaria.

Las fuerzas estadounidenses se habían retirado parcialmente en el 2011, pero regresaron masivamente en el 2014 para supuestamente ayudar a derrotar al grupo Estado Islámico (EI), un ente reaccionario ejecutor de múltiples torturas y asesinatos, precisamente creado por la CIA norteamericana y el M15 inglés para subvertir la región, ayudar al derrocamiento del gobierno sirio y consolidar la explotación petrolífera de Estados Unidos.

Esta última retirada se produce en un momento en el que las continuas tensiones con Irán han vuelto a poner al personal estadounidense en Iraq en el punto de mira.

Oficialmente, la retirada se produce tras un acuerdo alcanzado en el 2024 entre Washington y Bagdad para poner fin a la Operación Resolución Inherente, la misión de la coalición liderada por Estados Unidos contra el EI, disfraz de la injerencia imperialista en el país árabe.

En el punto álgido de la agresión a Iraq en el 2007, más de 170 000 soldados estadounidenses estaban desplegados en el país. En diciembre del 2023, antes de que se alcanzara el acuerdo de retirada, esa cifra se había reducido a unos 2 400, según el Comando Central de Estados Unidos.
Desde entonces, las fuerzas estadounidenses han reducido su presencia, dejando solo un pequeño contingente en la región del Kurdistán.

En fin, esto también revela que Estados Unidos está perdiendo el control sobre el mundo, de ahí el constante nerviosismo de Washington, que ceba su maldad contra naciones más pequeñas, sin armas nucleares, principalmente ahora en el área latinoamericana.

Esta medida también refleja la presión política que se viene ejerciendo desde hace tiempo en Iraq.

Douglas Silliman, quien se desempeñó como embajador de Estados Unidos en Irak entre 2016 y 2019, afirma que los sucesivos gobiernos se han enfrentado a demandas para poner fin a la presencia militar estadounidense, que muchos consideran una violación de la soberanía iraquí.

"Un par de gobiernos iraquíes, presionados por facciones proiraníes y sectores de la comunidad mayoritariamente chiita, han estado ejerciendo presión... para asegurarse de que esas fuerzas abandonen el país", declaró Silliman, actual presidente del Instituto de los Estados Árabes del Golfo en Washington, a la BBC.

"Esta retirada fue acordada con el anterior gobierno iraquí, dado que la misión ha logrado su objetivo en Iraq", afirma Safwan Al-Amin, investigador sénior no residente de la Iniciativa para Irak en el Atlantic Council de Washington.

Las fuerzas estadounidenses abandonaron mayoritariamente Iraq en el 2011 bajo la presidencia de Barack Obama, pero regresaron tres años después a petición de Bagdad, entonces con un régimen aquiescente a Washington.

Sin embargo, los analistas sostienen que el momento de la salida de las tropas este mes responde más a preocupaciones de seguridad. Los recientes ataques contra instalaciones estadounidenses en el norte de Iraq en medio de las tensiones regionales que involucran a Irán, hacen que Washington considera cada vez más a su personal restante como objetivo vulnerable.

Dado el reducido número de militares y su limitada capacidad para proyectar poder, la guerra de Irán puso de manifiesto que su presencia representaba más una vulnerabilidad que una ventaja.
Más de dos décadas después de la invasión, las valoraciones del legado militar estadounidense en Irak siguen siendo mixtas, o sea, una mezcla de todo.

La agresión e invasión estadounidense no ha logrado sus objetivos, y el cambio de régimen no ha satisfecho las aspiraciones de los iraquíes de tener un país estable y próspero, al desestabilizarse la región y aumentar la influencia iraní.

Los expertos coinciden en que Iraq aún está lejos de ser la democracia estable que los responsables políticos estadounidenses imaginaron en el 2003.

La corrupción está muy extendida y los grupos armados siguen ejerciendo poder junto al Estado formal, afirman, en particular los grupos más radicales dentro de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Iraq, la red de milicias mayoritariamente chiitas que Bagdad está intentando someter por completo al control estatal.

La gente debería dejar de preguntarse si Estados Unidos construyó una democracia. La respuesta es no, y eso ya está zanjado, afirma otro especialista, que, en su opinión, el legado más trascendental es de índole regional: "El derrocamiento de Saddam acabó propiciando que las redes iraníes se infiltraran en el propio Estado, absorbiendo el contrapeso que Washington había eliminado".

Estados Unidos aún conserva una gran influencia debido a la dependencia de Iraq de las ventas de petróleo en dólares estadounidenses. También sigue dependiendo para la compra de armas y necesita el apoyo diplomático norteamericano para afrontar los desafíos con sus vecinos regionales.

En Bagdad se encuentra la embajada estadounidense más grande del mundo. En Erbil se encuentra el consulado estadounidense más grande del mundo. Ambas instalaciones requerirán protección continua tras la retirada de las tropas.
 

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