Golpe a la derecha: No sólo en Brasil

Una encuesta de AmericasBarometer, realizada en 21 países, reveló un respaldo débil a los líderes de ocho aliados de Estados Unidos que integran la alianza “Escudo de las Américas”
Imagen
Official photo of the so-called Shield of the Americas Summit
Fuente:
CubaSí

Todo coincide: el vuelco electoral a favor del progresista presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, se suma a los coincidentes descalabros de gobiernos derechistas en otras partes del continente, donde ya las masas, incluidos quienes los aceptaron, están ahítos de los fracasos e incumplimientos de las políticas que esgrimieron para alcanzar el poder, incluidos aquellos regímenes que lo hicieron por vía espuria, apoyados todos por el presidente norteamericano, Donald Trump.

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil no solo mantiene a la izquierda en el poder de la principal economía latinoamericana, sino que frena la ola creciente de derecha en la región. Su triunfo sobre el político Flavio Bolsonaro -hoy refugiado en Estados Unidos para huir de procesos judiciales por corrupción- le resta, además, a Donald Trump una ansiada incorporación al bloque de gobiernos de derecha que impulsa el mandatario estadounidense con una agenda de mano dura en seguridad y migración.

Poco antes el gobierno de Lula había acusado a Estados Unidos de ejercer una presión sin precedentes sobre Brasil en el marco de las elecciones presidenciales, y posterior me, tras el triunfo popular el mandatario expresó que Brasil "no acepta ser el patio trasero de nadie".

Durante la campaña brasileña y en medio de las denuncias de injerencia de Lula, Donald Trump había asegurado que estaba siguiendo “de cerca” unas elecciones que considera “muy importantes” y celebró ampliamente que Flavio Bolsonaro fuera el más votado en la primera vuelta. Pero sobre el resultado del balotaje, se pronunció de forma vaga, evidentemente dolido.

Recordemos que, en el marco de la campaña, el gobierno del líder de izquierda señaló en varias ocasiones a Trump de ejercer una presión sin precedentes sobre Brasil. De hecho, en la Asamblea de la ONU, el mandatario condenó las tentaciones hegemónicas de la mayor potencia del mundo.

El presidente de Brasil también ha defendido que América Latina necesita "socios con una agenda positiva" y no presiones externas en una región cada vez más alineada con Trump, desde la Argentina de Javier Milei hasta la Colombia de Abelardo de la Espriella, y que se ha aglutinado en el llamado Escudo de las Américas.

Para Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas, sin embargo, no aparta al gobierno de Lula de una región dominada por la derecha, pues la cuestión ideológica "importa para encuentros simbólicos" pero, en la práctica, "no es tan relevante".

Empero, advirtió que no se puede admitir es que intereses políticos extranjeros pretendan interferir en el funcionamiento de las instituciones brasileñas o influir, directa o indirectamente, en las decisiones que corresponden exclusivamente al pueblo brasileño, en alusión a Estados Unidos.

“La injerencia estadounidense en el rumbo electoral de Brasil es una realidad desde julio del 2025, cuando Trump impuso un aumento arancelario a los productos brasileños”, explicó recientemente a France 24 el profesor Amorim Neto, de la Escuela Brasileña de Administración Pública y de Empresas de la Fundación Getulio Vargas. “No fue solo una maniobra comercial; fue una maniobra acompañada de una carta publicada en las redes sociales en la que se pedía que el exmandatario Jair Bolsonaro - condenado luego por una trama golpista contra Lula- dejara de ser perseguido”, agregó este politólogo.

COINCIDENTEMENTE

Varias encuestas muestran una caída del apoyo a líderes conservadores elegidos recientemente en América Latina.

Nuevos sondeos en Perú, Colombia, Chile y Argentina indican que muchos votantes empiezan a perder la paciencia con gobiernos elegidos con promesas de combatir la delincuencia, reactivar economías debilitadas y estrechar la relación con el presidente estadounidense, Donald Trump.

La mandataria conservadora de Perú, Keiko Fujimori, y su homólogo colombiano Abelardo de la Espriella, conocido por su discurso de línea dura y su apoyo al porte de armas, son los últimos en ver caer su popularidad.

Una encuesta de Ipsos publicada la semana pasada mostró que la aprobación de Fujimori bajó al 40% frente al 57% que tenía cuando asumió en agosto. Por su parte, De la Espriella perdió más de tres puntos en su primer mes en el cargo.

En Chile, donde el año pasado los votantes eligieron al mandatario más conservador de las últimas tres décadas ante la creciente preocupación por el crimen organizado, la aprobación de José Antonio Kast cayó al 30%, según la última encuesta Cadem publicada el domingo. Es su nivel más bajo desde que inició su mandato en marzo.

El presidente argentino, Javier Milei, un héroe para los conservadores defensores del libre mercado en la región, también registra sus peores niveles de aprobación cuando falta un año para buscar la reelección.

“Creo que muchos de estos gobiernos generaron expectativas que probablemente no eran realistas. La gente quiere resultados rápidos, lo que es imposible obtener”, dice a la AFP Michael Shifter, investigador senior del centro de estudios The Inter-American Dialogue, con sede en Washington.

La impaciencia por una mejor gestión se manifiesta con especial fuerza en Bolivia. Allí los votantes sacaron del poder al Movimiento al Socialismo, que gobernó por casi dos décadas, en medio de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.

El presidente Rodrigo Paz fue elegido como una alternativa moderada y cercana al sector empresarial, pero apenas seis meses después de asumir miles de manifestantes ya bloqueaban las principales ciudades del país para exigir su renuncia.

Muchos culpan al mandatario, de 59 años, de no haber logrado poner fin a la escasez de combustible. “Pensaba que iba a ser diferente, que iban a cambiar las cosas”, dice a la AFP Jamil Alanoca, un estudiante de negocios de 19 años.

Una encuesta de AmericasBarometer, realizada en 21 países, reveló un respaldo débil a los líderes de ocho aliados de Estados Unidos que integran la alianza “Escudo de las Américas” impulsada por Trump: Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay y República Dominicana

Añadir nuevo comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.