ENTREVISTA | Alejandro Philips y la feliz odisea de ser Teófilo
Próximamente el público podrá disfrutar de un filme dirigido por Alejandro Gil que rememora la vida deportiva del boxeador cubano Teófilo Stevenson.
¿Cómo llegaste al personaje?
Yo había hecho recientemente las pruebas para entrar al ISA y ahí me conoció el entonces vicedecano, Hoshi. Entonces, el profe se encontró con Alejandro Gil y le habló de la necesidad que tenía de encontrar un actor que fuera negro, alto, ¿sabes? Que tuviera aptitudes para interpretar determinado personaje. Hoshi, automáticamente, pensó en mí y le dijo a Alejandro: no busques más que yo tengo a la persona.
Luego me llama y me dice que Alejandro Gil está interesado en verme para un proyecto, tenemos un encuentro con Alejandro en un café de La Habana y, café mediante, comienza a hablarme sobre el proyecto, toda la investigación que le había hecho, sobre la figura de Teófilo Stevenson, el homenaje que él quería hacerle a Teófilo como deportista y al deporte cubano en general.
Ahí mismo, desde ese instante, yo comencé a enamorarme del proyecto. Sin tener idea de que estaban pensando en mí para ser el protagonista de la película. Después de toda esa argumentación, Ale me dice que si me interesa ser a Teófilo. Por supuesto, yo en ese momento, nervioso, no sabía ni qué responderle, pero le dije: por supuesto, yo lo hago, me parece perfecto. Después tuvimos otro encuentro, me dio el primer boceto de guión y ahí comenzaron los entrenamientos, toda la preparación para poder enfrentarme a dicho personaje.
Siempre reconoces que este trabajo ha sido un regalo en tu carrera, pero sé que también representó un gran reto, o mejor dicho, grandes retos ¿cuáles fueron los más complejos?
Yo creo que el reto más grande que yo tuve sin duda fue la parte física. Comenzar a aprender un deporte como el boxeo desde cero fue muy complejo para mí, yo siempre digo yo no jugaba ni parchis y de pronto tuve que empezar a entrenar boxeo, un deporte que tú lo ves y parece simple, pero requiere de una coordinación, una fuerza, una resistencia, una capacidad física, que adquirirla es complejo. Yo recuerdo que cuando llegué al Trejo le dije al entrenador, Alberto Caturla: profe, yo soy el actor que voy a empezar a entrenar y, cuando me vio que así como bien flaquito, me dijo a mí lo que más me preocupa es si tú puedas tener la física para aguantar 30 segundos arriba del ring. En ese momento no lo entendí, pero cuando subí por primera vez al ring me di cuenta de lo importante que es la capacidad física. En mis entrenamientos, llegué a correr 6 kilómetros diarios para poder tener la capacidad física para sostener lo que es la parte técnica del boxeo, que es muy compleja.
Eso había que llevarlo de la mano con subir de peso, tenía que aumentar porque hay una visualidad que hay que respetar, por mucho que nosotros quisiéramos captar la esencia de Teófilo, había que respetar la imagen, entonces también comencé el trabajo en gimnasio con las pesas y la nutrición, que fue muy importante. Recibí ayuda del doctor Barreto que es el jefe del Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital Amejeiras, entonces me dijo todo lo que tenía que comer para poder adquirir la masa muscular, las horas que tenía que dormir, los suplementos. El Instituto de Medicina Deportiva, con el doctor Montesinos, me hizo un estudio de bioperancia para ver realmente mis posibilidades físicas, yo me veía en toda la parafernalia aquella y decía, Dios, estoy metido en la pata de los caballos… fue muy compleja esa parte física.
Y supongo que este fue solo uno entre varios desafíos…
Claro, el propio Teófilo, su figura, pues Alejandro Gil no quería una imitación de Stevenson, sino que yo captara su esencia. Tuve que comenzar todo el proceso de investigación, ver videos, hablar con las personas que lo conocieron. Comencé a investigar y a medida que iba descubriendo la magnitud de la figura de Teófilo, me iba presionando más. Es un gran orgullo, pero es una gran responsabilidad. Eso me hizo también tener más disciplina, más voluntad y verel sacrificio como parte de un proceso para llegar a algo que iba a ser mayor, que es el resultado final de la película. Todo esto yo lo hice durante aproximadamente dos años solo, por mi cuenta. Trabajaba en un restaurante para poder pagarmelo s entrenamientos, los gimnasios, la alimentación, era parte de mi cotidianidad.
En tres años de entrenamiento constante y espera ¿nunca perdiste las fuerzas, qué te mantuvo enfocado?
Por supuesto, durante esos tres años tuve mucha incertidumbre, porque veía que yo estaba entregándolo todo, trabajando muy duro para un proyecto que todavía no se consolidaba. Pasé por muchas etapas, dije que no a otras oportunidades, otros proyectos, por entregarme en Cuerpo y Alma a Teófilo. Entre todas esas etapas, llegó mi hijo y ser papá me hizo cuestionarme un poco más ¿vale la pena tanto tiempo dedicado a una cosa que aún no se concreta? Pero cuando tú me preguntas que por qué yo me mantuve, hay una sola respuesta y se llama Alejandro Gil, fue la confianza que me dio Ale desde el principio. Alejandro es un hombre que se compromete desde el punto de vista emocional, espiritual y en todos los sentidos con cada cosa que hace y eso me lo transmitía, además, yo ya estaba enamorado de la idea de interpretar a Teófilo y eso me mantuvo con la voluntad de seguir entrenando, preparándome, y en esa dinámica fue pasando el tiempo hasta que finalmente se concretó y hoy estoy feliz.
No solo fue tu primera vez en el cine, sino en general frente a una cámara, partiendo de ahí, debe haber sido un proceso también difícil para ti, pero ¿qué momentos lindos viviste durante el rodaje?
Sí, enfrentarme al cine así, con un protagónico, toda la responsabilidad que eso demanda a cualquier persona y sobre todo para mí, que era mi primera experiencia, fue muy difícil, pero el apoyo de todo el equipo fue una tranquilidad que agradezco infinitamente. Yo aprendí muchísimo de todos, Hay muchas cosas muy bonitas que decir, lo que yo viví fue un sueño, pero creo que una de las más especiales que tiene el cine son las alianzas que se hacen, los amigos, de este proyecto yo me quedo con muchos amigos que serán para toda mi vida.
Otra cosa que para mí fue muy bonita, fue la familia de Teófilo, cómo me apoyó, me ayudó. El primer día de rodaje de peleas que tuvimos, que fue en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, llegó la esposa de Teófilo, y cuando terminé las secuencias que estábamos filmando, se acercó a mí llorando y me dijo: me he pasado la noche llorando, te veía y no he dejado de recordar a mi esposo en todo momento. La hija, que vive en México, vino un día también al rodaje y me dijo: te veo y me parece estar viendo a mi papá, entonces, qué más se le puede pedir a la vida.
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