El "presentimiento" que les salió por un ojo de la cara (y parte del otro)
Karoline Leavitt, la vocera con la misión imposible de vender humo, salió a explicar lo inexplicable: que Donald Trump "tenía la sensación, de nuevo, basada en hechos" de que Irán iba a atacar. O sea, señoras y señores, tenemos un presidente gobernando por "corazonadas". Como cuando usted siente que hoy es su día de suerte y se juega todo al rojo, solo que aquí el rojo era sangre y los números eran misiles.
La muchacha, con una cara que ni en el póker, insistió en que "el presidente no iba a ser simplemente otro presidente más en una lista muy larga que se quedó de brazos cruzados". Y vaya si no se quedó de brazos cruzados. Se los arremangó, atacó a Irán y... ¿el resultado? Que Irán, en lugar de desaparecer del mapa como en las películas que Trump ve en Mar-a-Lago, respondió y le voló media infraestructura militar en la región.
Ahora resulta que el tipo con el "presentimiento" está metido en un jardín tan grande que ni con su famoso fertilizante lo arregla. ¿Los aliados? No aparecen. ¿La OTAN? "Esto no es conmigo", dijeron mientras hacían como que ataban los perros con longaniza. Hasta los expresidentes vivos —sí, esos que él desprecia— tuvieron que salir en cadena nacional a decir: "Mentira, nadie nos consultó ni nos avaló".
Y llegamos al remate de la función: el costo. Porque claro, las guerras no se ganan con "intuiciones", se ganan con dinero, y aquí el bolsillo gringo está más agujereado que las promesas de campaña de Trump. Las pérdidas son billonarias. Así, con B mayúscula. Mientras la gente en Ohio no tiene para calentar la casa, el señor de la corbata roja decidió que era buen momento para jugar al Rambo y demostrar que él no se queda "de brazos cruzados". No, señor. Él se queda con los brazos en jarras viendo cómo el presupuesto de defensa se va por el inodoro y los soldados vuelven en cajas.
Conclusión (por si alguien aún tenía dudas): Trump regresó con su carácter prepotente a cuestas y nos recordó que, efectivamente, no es un presidente más. Es el presidente que logró lo impensable: iniciar una guerra innecesaria, perderla en tiempo récord, quedarse sin amigos y encima vaciar las arcas. Todo por una "sensación". La próxima vez, tal vez debería consultar con una pitonisa, total, el resultado sería el mismo pero al menos saldría más barato.
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