Donald Trump, Cuba y la verdadera amenaza mundial

El gobierno del país que encarcela niños de cinco años, asesina en plena calle a ciudadanos norteamericanos por disentir de la política fascista de ICE y que ha ofrecido su poderoso armamento para ejecutar en Gaza uno de los genocidios más ominosos de la historia, acaba de anunciar la imposición de aranceles a bienes de países que vendan o suministren petróleo a Cuba.
Los anexionistas de las redes y la agresión a Cuba
La orden ejecutiva firmada por Donald Trump este jueves declara una emergencia nacional con respecto a Cuba, al considerar que el Gobierno cubano representa una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense, y acusa al gobierno cubano de tomar medidas que «perjudican y amenazan» a Estados Unidos, y de alinearse con países y actores hostiles, incluidos Rusia, China e Irán, así como con grupos terroristas transnacionales como Hamás y Hezbolá, además de subrayar que Cuba «persigue y tortura a sus oponentes políticos, niega al pueblo cubano la libertad de expresión y de prensa, se aprovecha corruptamente de su miseria y comete otras violaciones de derechos humanos».
Nada nuevo bajo el sol. Durante 67 años la heroica Isla del Caribe que no cuenta con ricos recursos naturales, pero sí, en el alma de sus pobladores, con la mayor reserva mundial de dignidad antimperialista del mundo, ha sido sometida por sucesivas administraciones norteamericanas a campañas difamatorias, invasiones, actos terroristas y, sobre todo, al bloqueo más largo impuesto a pueblo alguno en la historia.
Lo único novedoso esta vez es que el actual gobierno, en un ataque trasnochado de prepotencia imperial, ya no esconde con eufemismos, como el llamado «embargo», cuáles han sido y siguen siendo sus verdaderas intenciones: doblegar por hambre y miseria la heroica resistencia del pueblo cubano.
La nueva escalada del gobierno estadounidense forma parte del reseteo de la llamada «edad de oro» imperial, ahora basada en un renacimiento de la doctrina Monroe, también conocida como doctrina Donroe.
En el esplendor de la decadencia imperial y manejada como una marioneta por ese engendro creado durante la Guerra Fría que es la mafia anticubana de Miami, la actual administración da otro paso hacia la imposición de un nuevo orden mundial. Al decir de Stephen Miller, jefe adjunto de personal para políticas y asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, vivimos en un mundo que deja a un lado las sutilezas internacionales y «se rige por la fortaleza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder».
Guiado por tales preceptos fascistas, Donald Trump, el mismo que pisotea todos los días los fundamentos de la democracia y la justicia de Estados Unidos, es no solo la principal amenaza para la seguridad de la nación que dirige, sino para el mundo entero.
El secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, las amenazas expansionistas contra Canadá y Groenlandia, la injerencia en procesos electorales en América Latina y las nuevas medidas tomadas ahora contra la Isla, más que contra Cuba, son una agresión contra un mundo abocado en la disyuntiva de la defensa de sus soberanías nacionales o de la sumisión al nuevo orden que intenta instaurar el nuevo dictador del planeta.
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