En este artículo:

Perú: política fragmentada

En los últimos 20 años, Perú ha atravesado una crisis política persistente y compleja, que se expresa en la gran cantidad de candidatos a la Presidencia para las elecciones del 12 de abril. En Perú la papeleta electoral se llama "cédula sábana", porque consta de 35 candidatos, una cifra inédita.
Imagen
Elecciones en Perú

La boleta mide más de 42 centímetros de ancho, más de 40 de largo y tiene cinco columnas. Gobierno de Perú

Autor:
Fuente:
CubaSí

Generalmente, no acostumbro a escribir sobre un proceso electoral a punto de realizarse, pero el caso de los comicios presidenciales del próximo domingo 12 de abril en Perú reveló lo fragmentada de una política que ni acaba de asentarse y no va acorde con un sostenido desarrollo económico, independientemente de que este sigue favoreciendo a la clase privilegiada que, en fin, siempre ha dominado en la nación suramericana.

Estos comicios se celebran en medio de factores que han influido en la situación política actual en Perú: la corrupción, la inestabilidad económica y la polarización social. La corrupción ha socavado la confianza en las instituciones, con escándalos que involucran a altos funcionarios. La inestabilidad económica ha generado descontento entre la población, afectando el empleo y la calidad de vida. La polarización social ha llevado a divisiones profundas entre diferentes grupos, dificultando el diálogo y la gobernabilidad. Estos elementos han creado un ambiente político tenso y conflictivo, reflejado en protestas y demandas ciudadanas.

Treinta y cinco aspirantes presidenciales -el 36 falleció en un accidente automovilístico- se disputarían la presidencia en la primera vuelta, aunque la fragmentación indica que la lucha será por los dos primeros lugares en el balotaje, bajo la primera magistratura de un mandatario de izquierda electo por un Congreso de derecha y muy desprestigiado.

José María Balcázar es quien manejará la presidencia en estos tiempos aciagos, con el aval positivo de que no asistió a la reunión que Trump convocó a cabezas de regímenes derechistas, aunque, sin corresponderle, estuvo presente a quien sustituyó, José Jerí.

Prometió que como tarea principal vigilaría que fueran unos comicios limpios, sin manchas, algo difícil en tiempos donde el imperialismo presiona descaradamente para imponer a sus fantoches. Asimismo, dijo que enfrentaría la inseguridad ciudadana y mantendría la estabilidad económica.

En los últimos 20 años, Perú ha atravesado una crisis política persistente y compleja, que se expresa en la gran cantidad de candidatos a la Presidencia para las elecciones del 12 de abril. En Perú la papeleta electoral se llama "cédula sábana", porque consta de 35 candidatos, una cifra inédita.

Esta crisis, que ya acarrea presidentes destituidos (seis han salido del cargo desde 2018) y congresos desaprobados por la gente, hunde sus raíces en un sistema de partidos políticos debilitado, fragmentado y cada vez más desconectado de las necesidades ciudadanas.

La fragmentación también se evidencia en que ninguno de los 35 candidatos obtiene al menos un 20% de apoyo en las encuestas electorales. Eso ya plantea un significativo problema: es probable que los dos más votados que pasen a la segunda vuelta lo harán con un porcentaje minúsculo (quizás menos del 15%). Esto significa que el futuro presidente gobernará Perú con el rechazo o la indiferencia del 85% de la población desde el primer día.

La fragmentación presidencial se traslada, fatalmente, al poder Legislativo. Un Congreso dividido en 15 o 20 bancadas pequeñas hace casi imposible lograr consensos para aprobar leyes o reformas, pero facilita las alianzas temporales para procesos de vacancia presidencial.

No obstante, a los peruanos no les queda más remedio que votar, con la esperanza de elegir a un presidente que logre adquirir la estabilidad política para terminar su mandato. 

ESTOS SON LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES

En orden de apoyo en las encuesta:

Keiko Fujimori. Nacida en Lima en 1975. Ejerce el liderazgo del partido Fuerza Popular (conservador) y destaca por su participación en tres procesos electorales presidenciales, en los cuales alcanzó siempre la segunda vuelta. Hija del dictador Alberto Fujimori, es una de las figuras con mayor influencia y poder político dentro del país.

Carlos Álvarez Loayza. Nacido en Lima en 1964, ha sido un popular comediante e imitador de personalidades peruanas e internacionales. La televisión le dio una amplia tribuna que, desde 2024, intenta convertir en capital político para ser presidente. Corre por País para Todos (populismo de derecha)

Rafael López Aliaga. Nacido en Lima en 1961, es un empresario y político peruano que lidera el partido de extrema derecha Renovación Popular. Se desempeñó como alcalde metropolitano de Lima desde el 1 de enero del 2023 hasta el 13 de octubre del 2025. No le disgusta el apodo de 'Porky' y lo usa en campaña.

Roberto Sánchez. Nacido en Huaral en 1969, es un psicólogo que ejerció el cargo de ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo (fue uno de los pocos funcionarios que permaneció en el gabinete durante casi toda esa gestión) y, actualmente, es congresista. También preside el partido socialdemócrata e indigenista Juntos por el Perú.

Jorge Nieto. Nacido en Arequipa en 1951, es un sociólogo que, durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, asumió la titularidad de dos carteras de Estado: primero como ministro de Cultura (julio a diciembre de 2016) y posteriormente como ministro de Defensa, en la que renunció como respuesta al indulto que el entonces mandatario otorgó al expresidente Alberto Fujimori. Se postula por el Partido del Buen Gobierno, de centro con inclinaciones antifujimoristas.

César Acuña. Nacido en Cajamarca en 1952, es un ingeniero químico, influyente empresario educativo y político peruano. Es el fundador y líder del partido Alianza para el Progreso (APP), de centroderecha, además de propietario de la Universidad César Vallejo. Esta es su tercera apuesta presidencial.

Más abajo en las encuestas, están los siguientes candidatos: Alfonso López-Chau, Ahora Nación (centroizquierda); Wolfgang Grozo, Integridad Democrática (derecha);Yonhy Lescano, Cooperación Popular (centro); Mario Vizcarra, Perú Primero (progresismo); Vladimir Cerrón, Perú Libre (marxista); José Luna, Podemos Perú (conservador); George Forsyth, Somos Perú (centroderecha); Roberto Chiabra, Unidad Nacional (conservador); Enrique Valderrama, APRA (centroderecha); José Williams, Avanza País (conservador); Fiorella Molinelli, Fuerza Moderna (centro); Ricardo Belmont, Partido Cívico Obras (derecha); Fernando Olivera, Frente de la Esperanza 2021 (centro); y Carlos Espá, Sí Creo (liberal).

También Rafael Belaúnde, Libertad Popular (centroderecha); Mesías Guevara, Partido Morado (progresismo); Marisol Pérez Tello, Primero la Gente (socialdemocracia); Carlos Jaico, Perú Moderno (centro); Ronald Atencio, Venceremos (coalición de izquierda); Álvaro Paz de la Barra, Fe en el Perú (centroderecha); Francisco Diez Canseco Távara, Perú Acción (derecha); Alex Gonzales, Partido Demócrata Verde (ecologismo); Charlie Carrasco, Partido Demócrata Unido Perú (centro); Armando Massé, Partido Democrático Federal (federalista); Herbert Caller, Partido Patriótico del Perú (nacionalista);  Walter Chirinos, PRIN (izquierda);  Rosario Fernández Bazán Esperanza, Frente Regional (izquierda); y Antonio Ortiz Villano, Partido Cívico OBRAS (derecha).

¿HABRÁ OUTSIDER?

Ese candidato o outsider surge fuera de los márgenes del sistema político, lanza dardos contra los partidos tradicionales o el gobierno saliente y, sobre todo, asegura ser distinto y no estar manchado como el resto. TAL FUE EL HOY INJUSTAMENTE PRESO Pedro Castillo, un maestro campesino pobre, como lo fue en Guatemala Arévalo, quien tiene el mérito de no haber sido elogiado por Marco Rubio y no se encuentra hasta el momento en la lista de seguros y serviles servidores de Donald Trump.

Con la primera vuelta en cuenta regresiva, algunos actores políticos invocan al voto estratégico en las presidenciales y exhortan a que se evite a toda costa la reelección de las agrupaciones que integran el Parlamento.

En marzo del 2024, cuando el país todavía era gobernado por Dina Boluarte e ignoraba que tendría un par de presidentes más, la periodista Rosa María Palacios publicó una columna de opinión cuyo título era un hashtag: #PorEstosNo. Era una crítica hacia la gestión del Congreso, una de las instituciones más desprestigiadas de Perú, que por entonces era acusado de intervenir en la independencia de la administración de justicia y en aprobar leyes lesivas. El texto instaba a la población a negarles el voto —y repudiarlos— en estas las elecciones generales de abril de 2026. “Nada garantiza que lo que venga sea mejor, pero puede ser diferente”, decía.

Aquellos candidatos que no cuentan con una bancada en el Parlamento han remarcado la existencia de un “pacto mafioso” que gobierna Perú desde el Poder Legislativo.

“El día de las elecciones hay que recordar cómo se han comportado estos congresistas. El voto popular les tiene que pasar la factura. Es difícil que ninguno de los diez partidos del Congreso repita, pero se lo merecen, porque el voto premia o castiga una gestión”, dice Rosa María Palacios.

Una encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) arrojó que el 87% de peruanos desaprueba al Parlamento. Pero, a la vez, otro sondeo de la misma encuestadora, publicado en la quincena de marzo, expuso que el 48% no tiene todavía candidato al Senado. La decepción todavía no le ha ganado la partida a la indecisión.

Para ganarse un lugar en el próximo Legislativo, las agrupaciones políticas deben superar el 5% de los votos válidos. Dada la complejidad de la cédula de sufragio —cinco columnas para elegir a los nuevos representantes del Ejecutivo, Senado, Cámara de Diputados y Parlamento Andino—, difícilmente el electorado aplicará el voto cruzado (marcar diversas agrupaciones), sino que votará de manera uniforme en todas las casillas por el temor a viciarlo. “El candidato presidencial jala la votación del Congreso. Normalmente, los candidatos que llegan a la segunda vuelta son los que tienen bancadas más grandes. Con lo pegados que están los seis es difícil precisarlo”, comenta Rosa María Palacios.

Los punteros durante todo el proceso, aunque con bajos porcentajes, son López Aliaga y Fujimori. Ambos pertenecen al mismo espectro político (derecha popular) y, por lo tanto, se disputan el voto de los mismos sectores de la población. Lideran, además, las bancadas con más poder de decisión. La hija, ex primera dama y heredera política de Alberto Fujimori no solo ha sido la “piñata” de los debates —se le culpa de ser la causante de la inestabilidad política que padece el país desde hace una década—, sino que en su intento por quedar mejor parada confirmó la existencia de una coalición parlamentaria. O, como dicen las masas, un pacto mafioso.

“No he venido a pelear con usted, porque los enemigos están allá (señaló al resto de candidatos), y son la izquierda. La mayoría de peruanos quiere que vayamos a una segunda vuelta, así que le deseo el mejor de los éxitos”, le dijo Keiko Fujimori a Rafael López Aliaga. El empresario, investigado por endeudar por 4 000 millones de soles (1 142 millones de dólares) a la Municipalidad de Lima cuando ocupó la alcaldía, le respondió con cortesía: “Usted tuvo la mayoría absoluta en el Congreso para hacer todas las reformas y no la porquería que tenemos ahora”.

BALCÁZAR NO SE ARREDRA

José María Balcázar, el presidente más longevo en la historia de Perú, 83 años, afirmó hace unas horas que hay salida en el dilema peruano, busca "mantener una pacificación de verdad" y su país tenga "ministerios aptos para enfrentar a la inseguridad ciudadana", que es la principal exigencia de los peruanos.

El gobernante, quien además de legislador también fue juez de la Corte Suprema de Justicia de Perú, aseguró que "sí es posible construir una nueva democracia". "Hay que reescribir la historia del Perú", enfatizó antes de señalar que "hay una deuda que el Perú necesita rescatar" con las poblaciones originarias quechuas y aimaras, y consideró que en su país ya no se está "en los tiempos para pelear".  

También dijo que no buscará "cambiar el rumbo" de la política de seguridad ciudadana, que se ha concentrado en luchar contra el embate del crimen organizado y reiteró que va "a trabajar para que las elecciones sean las más limpias de la historia”.

 

Noticias relacionadas

Añadir nuevo comentario

Texto sin formato

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.