Las mentiras de Mr. Rubio (XV) en la Cumbre de CARICOM
El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, interviene en la Cumbre del CARICOM
Recién culminó la 50 Reunión Ordinaria de la Conferencia de Jefes de Gobierno de la Comunidad del Caribe, CARICOM, realizada en el Marriot Beach Resort, Basseterre, en Saint Kitts y Nevis.
Mr. Rubio se apareció allí, rompiendo la tradicional forma de actuar de anteriores gobiernos estadounidenses, que virtualmente han ignorado este tipo de conclaves, probablemente porque ven al Caribe como una gran zona de sol y playa, sin importancia hegemónica para las ínfulas imperiales.
Ahora Mr. Rubio, seguramente para mostrar a estos pequeños vecinos, según la visión de Washington, que las cosas son diferentes con la Doctrina Donroe, fue a meter la cuchareta como se dice coloquialmente y desde luego expuso, con desembozado matiz de amo y señor de su patio trasero, cual es el papel de subordinados que deben asumir los gobiernos representados.
En virtud del guion establecido, sermoneó a los jefes de gobierno presentes, sobre cómo deben comportarse hacia Venezuela y Cuba, indicando con desdén que se acabó la época de la histórica y provechosa relación de los gobiernos caribeños, sin importar el signo político, con estos dos países.
El canciller trumpista repitió el karma de la seguridad hemisférica basada en una arbitraria norma según la cual, EEUU piensa alcanzar la paz mediante la fuerza. Para el caso, los miembros del CARICOM deben atenerse a las presiones de Washington o se corre un peligro existencial, sin aclarar en qué consiste este.
A cambio de esta subordinación rampante, Mr. Rubio prometió cooperación, incluso en materia sanitaria, sin especificar, añadiendo que esta podría ser una alternativa a la histórica, efectiva y reconocida colaboración de Cuba, mediante sus brigadas médicas. Debe suponerse que no emplearan para ello alguno de los dos buques hospitales, con que cuenta la armada estadounidense, dado que el Jefe Trump los prometió a los habitantes de Groenlandia, donde según este, tiene un sistema de salud pésimo, lo cual es un disparate mayor aunque eso es otro tema.
Seguro que se recuerda cuando al inicio del gobierno de Trump, el propio Mr. Rubio, en un primer recorrido por la subregión, se empeñó a fondo por amenazar a los líderes caribeños para que sacaran a los cooperantes de la salud cubana, recibiendo como respuesta un sonado rechazo. Por ello ahora, aunque volvió con la misma cantaleta, fue dígase que más cuidadoso y evadió preguntas que al respecto le hicieron, solo reiterando una vieja mentira, que lleva años repitiendo, sobre el asunto de que esas brigadas médicas son una suerte de tráfico de personas, en fin, el mar.
Un punto de particular roce con los asistentes fue la referencia de Mr. Rubio a la “pequeña guerra” que desarrolla el Pentágono contra los pescadores caribeños, presentados como peligrosos narcotraficantes, en razón de lo cual han sido asesinados sin mayor trámite unas 130 personas, que a ciencia cierta nunca se sabrá que delito cometieron. Algunos de los líderes caribeños han sido testigos de connacionales liquidados por las hordas “pentagonistas” que responden al comandante del Comando Sur, sin poder hacer prácticamente nada, desde luego es la paz mediante la fuerza, no olvidar ese principio éticamente absurdo.
También hubo regaños por las relaciones de los caribeños con potencias extra continentales, en particular China y de paso Rusia. Resultó hasta cómico escuchar los giros en el lenguaje del canciller trumpista, cuando se refirió al asunto toda vez que su Jefe Trump prevé aterrizar en Pekin en abril próximo; así que China es mala pero no tanto, aunque ellos, los que gobiernan en EEUU, no los quieren aquí y esperan que con su ayuda se equilibre la influencia del coloso asiático en el Caribe.
Además del mono tema de las brigadas médicas cubanas, Mr. Rubio reiteró el soneto sobre la situación de Cuba, sin mencionar la guerra económica, cuya existencia finalmente reconoció hace unos días. Es como una especie de burla a los presentes, que conocen al dedillo los impactos del bloqueo aplicado por sucesivos gobiernos estadounidenses contra las familias cubanas. De ahí que como respuesta, los asistentes aprobaron evaluar la forma de ayudar a la mayor isla del Caribe en las actuales circunstancias.
Ante periodistas de ocasión, Mr. Rubio intentó razonar sobre la decisión de autorizar pequeñas entregas de combustibles al sector privado cubano, y nada para el gobierno, dijo enfático y despreocupado. En otras palabras, cero para el sistema eléctrico nacional, los hospitales, el transporte público, los servicios de telefonía e internet, tampoco para la distribución de la canasta familiar normada o las ambulancias, es decir nada para el cubano de a pie, como ahora gustan decir al pueblo. Está claro, esta decisión suena a control de daño, después que el bloqueo energético ha provocado un extraordinario rechazo en el mundo, y en especial en la mayoría aplastante de los cubanos, incluidos los que residen en EEUU.
En el contexto de la visita de Mr. Rubio a Saint Kitts y Nevis, se produce la operación terrorista contra Cuba. La información al respecto está en pleno proceso de ampliación, aunque a priori parece competir por el premio a la acción más estúpida, que la contrarrevolución de origen mayamero, haya concebido en su ya prolongada e inútil existencia.
Imagínese el escenario. Por un lado, Mr. Rubio está tratando de convencer a los asistentes a la reunión y en general a la opinión publica caribeña de sus buenas intenciones, defendiendo absurdamente que ellos tienen todo el derecho del mundo de hundir, sin preguntar, a cualquier lancha que crean es de narcos y en paralelo, sale una embarcación de la Florida, entra en zafarrancho de combate en aguas jurisdiccionales cubanas y como era de esperar, son neutralizados convenientemente.
En las redes hasta mucha gente creía que la noticia se trataba de un meme; desde luego muchos no imaginan la catadura de los mercenarios de Miami, en esta ocasión victimas de sus propias mentiras, quedando atrapados en una irracional lógica triunfalista de sesgo digital, sin asidero en la realidad real y convertidos en carne de cañón de una élite neobatistiana que siempre, durante años, se ha mantenido a buen resguardo.
Mejor ni hablar de los medios, como EFE y de los sospechosos habituales, los mafiosos de origen cubano en el Congreso, que rápidamente trataron de victimizar a los atacantes. Indicaron que era un asesinato de civiles, ciudadanos estadounidenses para más seña, sin explicar cómo sabían su nacionalidad, y que venían a buscar familiares, otra locura, porque en tal caso para que iban 10 tipos armados hasta el espinazo en una pequeña embarcación, donde además tendrían que traer combustible para el regreso, ahí no cabía ni un crustáceo.
Según avanzan las investigaciones, y se van develando los nombres de los terroristas, aparecen evidencias del involucramiento de estos en planes de todo tipo para invadir Cuba, presumiendo de ello en las redes, donde han estado instigando la realización de sabotajes y todo tipo de desmanes contra la población cubana. Al parecer los más imbéciles se tomaron en serio las convocatorias y así les fue.
Agarrado infraganti, Mr. Rubio aseguró no saber nada del episodio, que solo tenía la referencia de lo comunicado por el gobierno cubano, al que como suele hacer, descalificó como fuente confiable y prometió una investigación independiente de su gobierno, otra mentira, porque justo los que mandan en EEUU son la principal parte beligerante y agresora contra Cuba, nada independientes.
Por cierto las autoridades estadounidenses, más allá de los ánimos de Mr. Rubio, algo tendrán que decir sobre la violación de varias leyes de EEUU, de parte de los terroristas involucrados, siendo la más desopilante el robo de la embarcación en cuestión, según denuncia del propietario, un conocido empresario de Miami. También les pueden encajar indicios de crimen organizado, evasión de controles fronterizos y salida no autorizada, e incitación a asesinar entre las más evidentes.
Y lo más inteligente es que le pongan algún corrector a los que todos los días entrenan allí en la Florida, para liberar a Cuba del “comunismo”, aunque ya se sabe, la historia arroja con apabullante obviedad que son bastantes tolerantes con estos mercenarios; incluso ahora, tienen montado un costosísimo dispositivo aeronaval en el Caribe pero este barquito robado les paso por delante de las narices. ¿Algo que decir teniente general Evan L. Pettus , jefe del Comando Sur?
Con razón algunos analistas alertan que este tipo de acciones parecen ser la pauta, la justificación, para incrementar la hostilidad contra Cuba, parecido a aquel episodio de los llamados “Hermanos al rescate”, precisamente a 30 años y un día de aquella historia, que derivó en la intensificación del bloqueo y descarriló los modestos esfuerzos que dicen tenía previsto implementar Clinton, para normalizar las relaciones con su vecino.
Es por ello que como quiera que Mr. Rubio lo pinte, la responsabilidad de las autoridades estadounidenses es absoluta, aunque sea por omisión, por no neutralizar a los atacantes. En todo caso, desde Washington emana la peor retorica escuchada en los últimos tiempos contra Cuba, estimulando un perverso sentido de impunidad y la construcción de un universo paralelo, que intenta mostrar a la Isla de la dignidad indefensa, a merced de la voluntad imperial. Están avisados, los que se crean este cuento pueden pagar muy caro el error.
Alguna esperanza puede derivarse de esta situación. Según declaraciones del vice canciller cubano, Fernando de Cossio, de alguna manera funcionaron los mecanismos de intercambio de información, existentes entre el servicio de guardacostas y guardafronteras respectivamente. En este contexto, también el Departamento de Estado fue informado del ataque y según trascendidos, se prevé una coordinación entre las partes para dilucidar las responsabilidades. Veremos.
Aludir al episodio de la lancha pirata no es una desviación involuntaria del tema central de este análisis, referido a la 50 Reunión Ordinaria del CARICOM. Es que probablemente, el tiempo lo dirá, todo el esfuerzo del secretario Rubio, de vender pececitos de colores, quedó eclipsado por el mamarracho de agresión mercenaria, fulminantemente liquidada por 5 combatientes, con suficientes agallas y otros órganos para proteger a su patria.
Pero Mr. Rubio al fin y al cabo es parte de una cofradía gubernamental, hacedores de falsedades por minuto. Durante su primera administración, a Trump le llevaban un conteo de las falsedades que este emitía diariamente; ahora contagió a todos sus colaboradores. De Mr. Rubio ni hablar, pero ahí está la secretaria de seguridad nacional, quien aseguró que unos migrantes eran caníbales, o el vicepresidente Vance, a quien le preguntaron qué programa nuclear iraní amenazaba hoy a EEUU, si según el mandatario, había sido destruido en junio del pasado año.
En estos días Trump emitió el reporte sobre su labor en el primer año de su segundo mandato. Nada que agregar francamente. Uno de los discursos más largos en este tipo de actos y uno de los más inútiles, según la lapidaria conclusión de un diario muy influyente de ese país. Así les va.
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