Incursión armada en Cuba se suma al historial de agresiones de EE.UU.
El reciente enfrentamiento armado en aguas territoriales de Cuba, donde una lancha rápida con matrícula de Florida abrió fuego contra guardafronteras de la isla caribeña, no es un hecho aislado, sino el capítulo más reciente de una estrategia de violencia sistemática que golpea a la mayor de las Antillas durante más de 60 años.
Desde 1959, el territorio cubano es blanco de ilegales operaciones marítimas promovidas, organizadas y financiadas desde Estados Unidos, dejando, de acuerdo con el canciller Bruno Rodríguez, “un alto costo en vidas, heridos y daños materiales“.
Los registros históricos documentan ataques como el bombardeo con bazucas contra la fábrica de ácido sulfúrico Patricio Lumumba, en la costa norte de Pinar del Río, en 1963, o el secuestro de pesqueros y sus tripulaciones en 1964 por parte de unidades de la Marina de Guerra de Estados Unidos.
Uno de los episodios más trágicos ocurrió en 1971, cuando el ataque a la comunidad costera de Boca de Samá, en el municipio de Banes, Holguín, dejó víctimas mortales y menores de edad gravemente heridos, entre ellos las hermanas Nancy (de 15 años) y Ángela Pavón (13 años).
Durante los años posteriores, el acoso marítimo contra las flotas pesqueras cubanas se intensificó con una serie de asaltos armados en zonas de pesca tradicionales. En octubre de 1972, lanchas rápidas equipadas con armamento pesado atacaron a los buques Aguja y Plataforma 4 en las proximidades de la isla Andros, en las Bahamas.
Esta modalidad de agresión se repitió apenas un año después contra las embarcaciones Cayo Largo 34 y Cayo Largo 17, una operación violenta que le costó la vida al pescador Roberto Torna Mirabal. La escalada de estos ataques piratas alcanzó un punto crítico el 6 de abril de 1976 en el área comprendida entre Cayo Anguila y Cayo Sal.
En esa ocasión, una lancha rápida abrió fuego de ametralladora contra los pesqueros Ferro 123 y Ferro 119 hasta provocar su hundimiento. El ataque dejó a los tripulantes del Ferro 123 heridos y abandonados a su suerte en alta mar.
A partir de la década de 1990 y hasta bien entrado el siglo XXI, la táctica de los grupos violentos se diversificó hacia el sabotaje de instalaciones turísticas y la infiltración de individuos armados con el fin de crear focos de violencia interna.
El ataque pirata al Hotel Meliá Varadero, por una lancha armada de la organización terrorista Comandos l, y las constantes detenciones de terroristas procedentes de Miami con cargamentos de armas y explosivos demuestran una logística persistente que opera bajo impunidad, a pesar de las reiteradas alertas y denuncias emitidas por el Gobierno cubano.
En la actualidad, la naturaleza de estas amenazas se mantiene, como lo demuestra la participación (en la incursión má reciente) de individuos incluidos en la Lista Nacional de personas buscadas por terrorismo bajo la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El pasado miércoles 25 de febrero, se conoció que las Tropas Guardafronteras de Cuba interceptaron una lancha rápida con matrícula de Florida, Estados Unidos, con folio FL7726SH, que navegaba en aguas territoriales cubanas.
La embarcación se aproximó a una milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en cayo Falcones, municipio de Corralillo, provincia Villa Clara. Al intentar (los guardafronteras) proceder con la identificación de la nave, los ocupantes de esta respondieron abriendo fuego contra los efectivos cubanos, lo que desencadenó un enfrentamiento.
Como resultado, un oficial cubano sufrió heridas, mientras que entre los agresores se reportaron cuatro fallecidos y seis lesionados. Tras ser capturados, los heridos recibieron atención médica. Las investigaciones posteriores determinaron que los diez tripulantes de la embarcación participaban en una operación de carácter terrorista.
En la inspección de la lancha neutralizada, en la que viajaban 10 personas, se halló un arsenal que incluía fusiles de asalto, armas cortas y artefactos explosivos de fabricación artesanal (cócteles molotov). Además del armamento, los implicados contaban con equipamiento especializado como visores telescópicos y vestimenta de camuflaje.
Ante esto, el Estado cubano ratificó la determinación de defender la soberanía y la estabilidad nacional frente a cualquier amenaza externa. A través de sus canales oficiales, el mandatario de la nación caribeña, Miguel Díaz-Canel, enfatizó que la isla no ejerce agresiones ni amenazas contra otros países, pero aseguró que responderá con firmeza ante actos terroristas y mercenarios que pretendan vulnerar la integridad territorial de Cuba.
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