Bronca con Milei
Así se llamó las masivas protestas populares que han tenido lugar en Buenos Aires y otras 60 ciudades argentinas contra las políticas emprendidas por el melenudo presidente libertario, que están empobreciendo a la mayoría de la población y enriquecimiento a las ya bien ubicadas élites económicas que, junto a Washington, sostienen al ultraderechista.
Deudas, cierres y protestas: presión sobre hogares y empresas argentinas crece mientras Milei defiende sus políticas, que siembran dudas sobre sus ambiciosos planes de reelegirse en la presidencia en el 2027, estimulado por la continuada división de una oposición enferma por ambiciones personales de liderazgo.
Una crisis económica que asfixia a miles de hogares y empresas argentinas hizo que la capitalina Plaza de Mayo se volviera a convertir en epicentro habitual de las movilizaciones políticas y sociales del país, concentradas en dos reclamos vinculados por una misma preocupación: la dificultad creciente de familias y pequeños empresarios para sostener su actividad y llegar a fin de mes.
Por un lado, propietarios de comercios y pequeñas y medianas empresas se movilizaron con motivo del Día del Empresario para denunciar el cierre de miles de negocios desde la asunción del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023. Por otra parte, sindicatos y organizaciones sociales participaron en la denominada “Marcha de los Deudores”, centrada en el aumento del endeudamiento de los hogares.
Las movilizaciones se produjeron mientras el presidente pronunciaba en Buenos Aires un extenso discurso ante representantes del mundo empresarial y financiero, en el marco del encuentro anual del Council of the Americas.
El deterioro del tejido empresarial aparece como uno de los principales argumentos de los manifestantes. Según un informe del centro de pensamiento Fundar, citado por la agencia de noticias EFE, desde que Milei asumió el poder se perdieron 30 633 empresas, equivalentes al 6 % del total.
El dato, elaborado con información hasta mayo de 2026, muestra además que aquel mes cerraron 2 371 compañías, una media de 76 empresas al día. Fundar considera que se trata de la peor caída registrada durante los primeros 30 meses de un Gobierno.
El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) coincide con la cifra de 30 633 empresas desaparecidas y sitúa al comercio como el sector más castigado, con 8 408 negocios menos. Le siguen transporte y almacenamiento, con 6 733; servicios inmobiliarios, con 4 098; y la industria manufacturera, con 4 020.
Unos 5,8 millones de argentinos son considerados en mora, es decir, con más de 90 días de atraso en el pago de su deuda bancaria, según el Banco Central. La mitad se ubica en la lista de incobrables. "Endeudadas Organizados" es un grupo de ciudadanos afectados que sale a las calles a exigir soluciones. En los últimos años, la calidad crediticia de Argentina y la de los hogares han evolucionado en sentidos opuestos, según cifras oficiales y de entidades independientes.
"No estamos diciendo 'No tengo para comprarme un pantalón'. La realidad es que no tengo para comer, no tengo para darles de comer a mis hijos", dijo a la agencia AFP Noelia Manrique, madre cabeza de hogar en la ciudad de Pilar, en la provincia de Buenos Aires. Como Noelia, millones de argentinos han tenido que acceder al crédito para atender sus necesidades inmediatas.
En junio, según Céndea (Central de Deudores), que es la base de datos pública del Banco Central, había en el país 20,96 millones de deudores, sobre una población de 46 millones. Unos 5,91 millones están en situación de morosidad.
El presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Juan Cuatreño, dijo a la AFP que "el crecimiento de la morosidad no es consecuencia de decisiones individuales, es el resultado de un contexto macroeconómico que deterioró los ingresos, el empleo y la actividad económica".
Para el presidente Javier Milei, en cambio, el problema es "un acuerdo entre privados". Además, dijo al derechista periódico La Nación, en tono de burla: "¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?".
En fin, el plan económico de Milei, está reconfigurando el país a dos velocidades: mientras los grandes megaproyectos celebran miles de millones en inversiones, sectores históricos como las fábricas y el comercio enfrentan cierres de empresas y pérdidas de empleos, lo cual aumenta la brecha social.
BRONCA Y ESPERANZA
"Es bronca pero también esperanza, de que, a partir de la lucha, de la organización, de todas estas organizaciones gremiales, sociales, y de derechos humanos que conquistamos, vamos a poder construir algo distinto, democrático desde abajo", dijo Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda y una de las organizadoras.
Bregman, principal oradora de la jornada, denunció la desfinanciación de las universidades, la salud pública y la cultura. Pidió, además, a las centrales obreras que convocaran a una huelga general "para derrotar a Milei y a todo su plan".
"Denunciamos también el extractivismo que entrega los territorios, el agua y los bienes comunes a las corporaciones. La megaminería contaminante, el fracking, los desmontes y los agronegocios dejan enfermedades y destrucción ambiental mientras producen enormes ganancias privadas", expresó Bregman desde el escenario.
También se presentaron los trabajadores de la fábrica de neumáticos FATE, quienes llevan varios meses de lucha contra el cierre de la planta y los despidos.
La marcha, que, como ya apuntamos, tuvo su manifestación más multitudinaria en Buenos Aires, se replicó en otras 60 ciudades de Argentina, como Córdoba, Rosario y Tucumán.
En total, según los organizadores, fueron más de 350 las agrupaciones políticas y sociales que se adhirieron, aunque también hubo muchas familias y ciudadanos de a pie.
Durante el acto central se leyó un documento conjunto con críticas al programa económico del Gobierno, a la "complicidad" de los gobernadores provinciales y a la inacción de las principales centrales obreras del país, la Central General del Trabajo (CGT) y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA).
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