Boxeo cubano: Lecciones
Boxeador cubano Erislandy Álvarez
En la segunda Noche cubana de boxeo pensé que Erislandy Álvarez había aprendido la lección, pero lamentablemente no fue así.
Durante aquella velada en noviembre pasado el cienfueguero estuvo a punto de ser noqueado por el mexicano Rogelio Jiménez en el penúltimo asalto, pero literalmente lo salvó la campana.
Pensé que no necesitaría un revés para darse cuenta de que con el tiempo de recuperación necesario podía volver al combate completamente renovado, pero esta parte del mensaje evidentemente no llegó.
No podemos olvidar que se trata de un púgil de apenas 25 años de edad, pero consideré que no sería necesaria una derrota para aprender a reponerse completamente antes de intentar levantarse.
Es algo básico para alguien que como él tiene un estilo muy agresivo de combate, y en dependencia de la potencia del rival esto puede ser contrarrestado o no.
Pues bien, el pasado viernes, durante la cartelera KO a las Drogas 2026 celebrada en Chile, encontró otro boxeador que le envió a la lona, con la diferencia de que esta vez no lo podía salvar la campana, sino su propia astucia.
El panameño José “Magnífico” Núñez, quien llegaba con un palmarés invicto de 17 triunfos (siete por nocaut) y dos tablas, fue derribado por al cubano en el primer asalto del duelo por la corona continental de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), pero en el segundo ripostó ferozmente mientras era acorralado.
La inexperiencia le pasó factura al nuestro otra vez, porque intentó regresar al pleito demasiado pronto, en vez de esperar que el conteo del árbitro llegar al menos hasta ocho, para recuperarse y no volver a tambalearse sobre sus piernas.
Enseguida me vino la imagen de Alfredo Duvergel en la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, cuando le estaba dando una soberana paliza al estadounidense DaidReid hasta que el norteño lo encontró en un contragolpe mientras iba hacia atrás.
La adrenalina del momento y la sorpresa por ser impactado mientras llevaba todo el gasto ofensivo impulsó al pinero a querer incorporarse de inmediato y en lugar de eso se fue hacia un lado, por lo que el tercer hombre del ring detuvo la pelea y perdió así la medalla de oro que tan cerca tenía.
Si bien para Duvergel fue su última incursión bajo los cinco aros, a Erislandy todavía le queda un buen recorrido entre las 12 cuerdas y espero que esta vez sí haya aprendido la lección.
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