ARTE: Sabines y poesía

Sabines es conocido por la intensidad de sus palabras, por explorar el sufrimiento amoroso por la ausencia del ser amado.
Fuente:
CubaSí

Terminó marzo y hay temas que quedaron circundando en el éter, y aunque siempre es tiempo para hablar de arte y literatura, así como de sus muchísimas manifestaciones, géneros y exponentes, hoy queremos dedicarle este segmento a un gran poeta latinoamericano, Jaime Sabines, a propósito, por supuesto, del Día Mundial de la Poesía el 21 del tercer mes del año que celebra, también, el centenario de su natalicio y recuerda el aniversario 27 de su fallecimiento. Sí, todo esto en apenas una semana.

Sabines es orgullo mexicano, un poeta de excelencia que sigue conquistando el mundo con sus letras. Su escritura heredó una de las formas más preciadas de expresión cultural y lingüística de la humanidad, tan añeja como los tiempos, presente en cada rincón del planeta como herramienta de expresión.

La poesía de Sabines es diversa y poderosa, respira. Su estética está marcada por un lenguaje sin rodeo, sin artificios retóricos ni eufemismos, sin idealizar los temas de su interés. En su discurso es honesto al mostrar sentimientos de todo tipo, trabaja lo cotidiano sin pedestal y eso lo hace cercano al receptor. Construye sus líneas de manera sencilla y gran efectividad, a veces anti-poético y desromantizado, con musicalidad que no empalaga, con versos cortos que refuerzan el diálogo.

Sabines es un poeta para estudiar y consultar, así como para tener a mano, leer en voz alta en la cocina o presentárselo a quien esté sufriendo y necesite el alivio de encontrarse en sus versos y pensar: “esto exactamente me sucede”. Porque en realidad así somos de sensibles. Asimismo, es una realidad, Sabines supo decir el amor de una forma particular, a veces con dolor, otras con la evidente urgencia del cuerpo, necesidad de reconocimiento, de correspondencia y de todo el drama contenido en el amor que mata, pero no muere.

Recordemos su “No es que muera de amor, muero de ti”. Quizás sea el poema por el cual muchos lo conocieron cuando en la adolescencia tropezaron con el primer desamor y sintieron que el mundo era oscuro sin el ser amado, mientras seguían leyendo y comprobaban que es un estremecimiento universal y algunos talentosos como Sabines supieron ordenar con exactitud las palabras que bien concuerdan con sus emociones justo cuando de la separación escribió fragmentos aislados como “del insoportable que yo soy sin ti” y “Espero curarme de ti en unos días”.

Su poesía amorosa es de la más conocida porque sus versos se convirtieron en territorio donde los enamorados aprendieron a nombrar sus palpitaciones sin solemnidad. No obstante, al mismo tiempo hubo en Sabines otras miradas, quizás menos celebradas, pero sí muy intensas. Una de ellas trata de su inspiración política que nos demuestra que la lírica es más que un instrumento de expresión para canalizar inquietudes así como para registrar la historia social de los pueblos.

“Estoy metido en política otra vez /Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan /y me exhiben”. Allí interpretamos su conciencia, incomodidad, denuncia y compromiso; su manera de hacer apuntes sin pretender ser héroe. Su poesía social es reveladora. En realidad no fue un poeta revolucionario en el sentido ideológico específico.

Sin embargo, en ese aspecto su obra es reflejo de una responsabilidad aguda con su presente y una mirada descontenta hacia el poder y la injusticia porque jamás puede enajenarse el ser tierno del contexto revuelto.

La vocación del poeta es recrear experiencias vividas, inquietudes, sueños, contradicciones. Sabines no evade su época y esa base la manifiesta en su poesía sin glorificar. Su debate es bastante mesurado y coloquial, pero expresa presiones ideológicas y sensibilidad social sin panfleto ni consignas, siempre desde lo personal y con tendencia humanista.

La poesía es una manera romántica de quedarse en este mundo después de la muerte. Sabines persiste y así será mientras exista un lector. Para Latinoamérica su escritura es de las más reconocibles y necesita poca presentación porque afortunadamente su voz cruzó fronteras gracias a que supo hablar de lo universal desde la calle, el cuerpo amado, la muerte familiar, la soledad de un diputado que no llega a conectar… según criterios del círculo intelectual sobre su faceta de activista público.

Pero Sabines es conocido por la intensidad de sus palabras, por explorar el sufrimiento por la ausencia y convertirlo, de manera continua y compartida, en una forma de muerte por una persona determinada. Para él cada escenario resuena a duelo y sentimos su dolor abstracto y profundo como proceso cíclico y contrastado.

 

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