Andanzas intranquilas de Marco Rubio
Manifestantes protestaron ante la visita del secretario de EEUU, Marco Rubio, en Perú. Crédito: GETTY IMAGES
Sin dudas, Marco Rubio es una de las figuras más importantes del gobierno de Donald Trump, con características especiales que se traducen en los ataques al anterior gobierno de Venezuela, Cuba y Nicaragua, con especial énfasis en la consecución de un denominado escudo formado por recientes gobiernos derechistas latinoamericanos para ponerlo al servicio de los intereses de toda índole de Estados Unidos.
Su periplo que aún no termina por países con recientes gobiernos reaccionarios en el poder, tenían que ser coronados con acuerdos que subrayan la genuflexión ante el Imperio.
El cierre de su corto viaje a Suramérica estuvo algo accidentado, cuando miles de personas marcharon en Lima contra su presencia, la negativa de que Perú sea una colonia de Estados Unidos y que se inmiscuya en sus asuntos internos, con el colofón de haber incorporado al gobierno de Keiko Fujimori al mencionado y despreciable escudo ultraderechista.
Los manifestantes, provenientes de diversos sectores, incluían el miércoles a representantes de partidos políticos, organizaciones no gubernamentales (ONG), grupos cristianos y partidarios del pueblo palestino, todo desarrollado valientemente y sin crear amenazas agresivas que justificaran la agresión policial, tal como demuestra un video de la Associated Press.
Rubio se reunió este jueves con la presidenta peruana, Keiko Fujimori, en la última parada de la gira suramericana que esta semana lo llevó previamente a Colombia y a Ecuador.
Con Keiko, el nada blondo abordó una posible mayor cooperación de Estados Unidos en materia de seguridad, con el fin de controlar militarmente al país, bajo el pretexto de enfrentar a las bandas criminales y que se han vuelto la principal amenaza para la seguridad nacional, particularmente a través de la minería ilegal.
En ese sentido, el secretario de Estado anunció la ya mencionada incorporación de Perú al Escudo de las Américas, la alianza promovida por el presidente Donald Trump con un grupo de gobiernos de derecha de países de América Latina.
Perú no estuvo presente en la cumbre de marzo en Florida (Estados Unidos) donde se lanzó el Escudo de las Américas, pero Fujimori ya había expresado en diversas ocasiones su intención de incorporación.
La presencia de Rubio en Perú también buscó acercar al país andino a la órbita de Trump, ante la creciente influencia de China con inversiones claves como las del puerto de Chancay, propiedad de la naviera estatal Cosco con una inversión de 1 300 millones de dólares; y la adquisición de empresas eléctricas donde el gigante asiático tiene un control vertical del sector.
La columna del secretario de Estado, donde acusaba a China de saltarse la legislación peruana con sus inversiones, fue respondida con dureza por la embajada china en Lima, al rechazar los señalamientos y considerar que "América Latina no es el 'patio trasero' de nadie".
En esa línea, Fujimori suscribió un memorando de entendimiento con Estados Unidos sobre inteligencia artificial (IA) en el que se compromete a "importar y adoptar tecnología de EE, UU." y a "facilitar actividades y de negocios que conecten a proveedores de tecnología de EE.UU. en todo el espectro de la IA con socios de los sectores público y privado en Perú".
En el acto de suscripción del memorando, el embajador de EE.UU. en Perú, Bernie Navarro, invitó a Perú a "elegir bien" a sus socios en esta tecnología, porque "la IA desarrollada y controlada por proveedores extrahemisféricos (en referencia a China) representa una amenaza para la seguridad nacional”.
EN ECUADOR Y COLOMBIA
El susodicho llegó a Ecuador con la mira puesta en los acuerdos de cooperación antidrogas, mientras continúan los bombardeos del Comando Sur estadounidense contra lanchas en el Pacífico, a las que se acusa sin pruebas de estar vinculadas a grupos criminales.
Se trata de la segunda visita del funcionario al país andino, un día después de su parada en Colombia, donde se reunió con el mandatario conservador Abelardo De la Espriella para relanzar la relación bilateral, tras cuatro años de tensiones entre Washington y Bogotá durante la administración del izquierdista Gustavo Petro.
En Quito, Rubio afianzó los nexos de la Administración de Donald Trump con el presidente Daniel Noboa, quien ha declarado una guerra contra organizaciones criminales como Los Choneros, señaladas de tener vínculos con el mexicano Cártel de Sinaloa, precisa EFE, que recuerda que el mandatario forma parte de la familia más rica del país y que está envuelta en por lo menos ocho hechos de narcotráfico, sin que nada se haga al respecto.
Según un reporte de Reuters, citado por CNN, el país registró el año pasado un total de 9 216 muertes violentas, una cifra ocho veces superior a la de hace una década.
Fiel a la voz del amo, el presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, ha entregado la soberanía de su país a Estados Unidos en un santiamén, con el cese total de las conversaciones de paz con grupos guerrilleros, bombardeos intensivos en zonas donde hay población civil pacífica, con varios muertos, incluidos niños; la fumigación con sustancias extremadamente tóxicas de extensas regiones donde presuntamente se cultivan drogas ilícitas, que han dejado una gran secuela de víctimas; y la firma de convenios con el canciller trumpista, Marco Rubio, que acelera la entrega de la soberanía nacional a Estados Unidos, reafirmó el portal amigo de Habana Radio.
Peor no se puede pedir más en tan poco tiempo, con la indebida atención de víctimas de un reciente terremoto y la entrega desenfrenada a un círculo de gobiernos derechistas con los que Estados Unidos pretende reprimir cualquier manifestación progresista.
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