El calor apaga hasta el azul de las mariposas

, oriundas de las regiones tropicales de Centro y Sudamérica consideradas entre las mariposas tropicales más espectaculares y llamativas. Foto: tomada de jardin.inecol.mx
Es tan agobiante el calor por estos días, que hasta las mariposas andan sufriendo.
Aunque no son todas y no es específicamente en esta geografía. Se trata de un fenómeno nada puntual y asociado al calentamiento global, que puede comenzar a modificar a una mariposa mucho antes de que esta despliegue sus alas.
Así fue recientemente comprobado por investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, quienes descubrieron que las altas temperaturas durante la etapa de pupa -cuando la oruga va transformándose dentro de la crisálida- pueden hacer que las mariposas Morpho helenor emerjan con un azul menos brillante y perceptiblemente diferente.

La etapa de pupa de una mariposa Morpho helenor: cuando la oruga va transformándose dentro de la crisálida. Foto: tomada de Instagram
Sí, son esas magníficas y grandes mariposas, oriundas de las regiones tropicales de Centro y Sudamérica consideradas entre las mariposas tropicales más espectaculares y llamativas, cuyo color azul metálico e iridiscente gana exclamaciones de admiración.
Pues sucede que la sorpresa comienza al conocer que ese espectacular azul metálico de las Morpho no procede de un pigmento azul, sino es un efecto óptico producido por diminutas estructuras presentes en las escamas de las alas.

Mariposa Morpho helenor. Foto: tomada de jardin.inecol.mx
Y cuando las pupas fueron sometidas a temperaturas elevadas por parte de los investigadores, apreciaron que esas nanoestructuras cambiaron, disminuyó la distancia entre ellas y las escamas se hicieron más estrechas y menos superpuestas. El resultado fue una iridiscencia más apagada.
El descubrimiento evidenció otra consecuencia que lo convierte en algo más que una curiosidad estética.
Las mariposas sometidas al calor no solo presentaron alas menos brillantes. Ese cambio de color fue suficientemente apreciable como para que, según los modelos de percepción utilizados por los investigadores, pudiera ser detectado por aves depredadoras y por otras Morpho.
Todavía no se sabe si eso hará que las mariposas sean efectivamente más vulnerables o si afectará su elección de pareja, pero la posibilidad abre una nueva dimensión de los efectos del calentamiento global.
No solo cuestión de belleza
Las alas de una mariposa son también instrumentos físicos para relacionarse con el ambiente.
Desde hace décadas se estudia cómo su coloración y estructura intervienen en la absorción de radiación y en la regulación de la temperatura corporal .
Y la nueva investigación citada añade una pieza inesperada: la temperatura que experimenta el insecto mientras se está formando puede modificar un recurso que utilizará cuando sea adulto.
El asunto no termina ahí, porque otro estudio publicado en Communications Biology este 2026 encontró que las mariposas con menor capacidad para regular su temperatura también muestran mayores desplazamientos hacia zonas con mayor altitud. Lo cual revela hasta qué punto el calentamiento planetario anda modificando ya la ubicación geográfica de algunas poblaciones de esos lepidópteros.

Foto: tomada de reddit.com
Todo esto entraña una ironía. Porque durante mucho tiempo, el ser humano ha admirado a las Morpho precisamente por un color que parece casi sobrenatural, y ahora resulta que el calor –sobre todo generado por causas humanas a nivel de planeta- no solo puede matar, desplazar o reducir poblaciones de insectos.
También esas temperaturas cada vez más desbocadas pueden reescribir, desde la etapa de pupa, el aspecto con el que algunas de esas mariposas llegan al mundo, privándolas a ellas de beneficios que las protegen; y a nosotros, del placer de contemplar su brillante hermosura.
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