A Tokio: Alejandro Valdés, estabilidad traducida en ahora o nunca

A Tokio: Alejandro Valdés, estabilidad traducida en ahora o nunca
Fecha de publicación: 
28 Diciembre 2020
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Alejandreo Valdés se ha convertido en nuestro gladiador del estilo libre más estable durante el ciclo que culminartá en Tokio. Foto: Calixto N. Llanes

Es Alejandro Valdés (65 kg) el luchador del estilo libre al que más confianza le tiene en este minuto Julio Mendieta, jefe del colectivo técnico, de cara a la obtención de una presea en los Juegos olímpicos de Tokio el año próximo.

No importa si “Calabaza”, peusdónimo que heredó de su padre en los colchones, no aparece entre los primeros 20 hombres del ranking en su división. Lo cierto es que el propio gladiador (18 de noviembre de 1988) ha asegurado que en Japón será su ahora o nunca para intentar materializar el sueño de una presea bajo los cinco aros.

Como aval más que sólido tiene el hecho de haber sido doble medallista universal de bronce en las lides de París 2017 y Budapest 2018, algo que en su categoría solo pudo hacer el indio Bajrang Punia, y Rusia como país con gladiadores diferentes en las tres versiones.

A propósito de su preparación y objetivos puntuales ahondamos en una conversación con CubaSí:

¿Cuánto cambió el trabajo y hacia dónde lo dirigiste una vez se concentraron en la base de entrenamiento de Sancti Spíritus?

“Cambió bastante, en casa por mucho que uno se esforzara en trabajar durante los meses de aislamiento provocados por el Coronavirus no teníamos los medios necesarios.

La lucha no es tan simple de entrenarse como parece y necesitábamos medios que no teníamos. En Sancti Spíritus hicimos otro tipo de trabajo: carreras en el tabloncillo, fuerza máxima e intensidad con las pesas…

Poco a poco fuimos incorporando cuestiones específicas relacionadas con los movimientos de nuestro deporte. No llegamos al punto en que nos encontrábamos cuando enfrentamos el clasificatorio de Ottawa, pero nos acercamos bastante.

Físicamente fue una preparación general interesante, bastante larga. De lo malo se saca lo bueno.

No se pudo competir, pero invertimos nuestro tiempo en cosas sumamente necesarias”

Análisis profundo de cuestiones técnicas, contrarios, errores…

“El trabajo también contempló cosas que no realizamos en otros años producto de la agenda competitiva intensa en ocasiones. Aprovechamos la oportunidad de estos meses, todo paso a paso con mucha mayor ecuanimidad y sangre fría, y hemos ido alcanzando una forma física como pocas veces antes.

En mi caso el peso nunca ha sido un problema, lo hago y controlo con bastante facilidad y eso se traduce en un problema menos que pudiera perturbar mi mente”.

Cerro Pelado, sparrings, mayor profundidad en el trabajo técnico-táctico, grandes rivalidades en tu división dentro de la preselección: ¿Qué provecho le sacas a cada uno de esas parejas?

“Los entrenadores han variado un poco la distribución de las parejas en los entrenamientos. Hemos buscado elevar mi fuerza y estamos haciendo un trabajo específico con todos los 74 kg de la preselección. Franklin, Garzón y los demás muchachos jóvenes. Tratamos además una vez por semana hacer sparrings con los pesos más pequeños en busca de velocidad y explosividad en los movimientos y defensa.

Esa estrategia de búsqueda de habilidades está rindiendo frutos. Me obliga a hacer al 100% de efectividad mis ataques. Buscando ganar en todo y no dejar ninguna brecha en la preparación ni falsear ningún elemento”.

Atleta de más de 30 años, medallista en dos Mundiales del ciclo, experiencia de cuatro temporadas en la Bundesliga alemana. ¿Es Tokio el momento?

“Sí, estoy totalmente convencido. Se han conjugado muchos factores que le hacían falta a Alejandro Valdés: experiencia, madurez, maestría deportiva, alto volumen de combates de nivel, que se incrementará cuando se defina nuestra ruta crítica del 2020. Con tres torneos que tengamos y algún que otro campo de entrenamiento que se nos presente, podremos estar listos para enfrentar la olimpiada”.

¿Cómo ha funcionado a pesar de la distancia, esa dinámica padre-hijo, la comunicación y su aporte en los análisis que has hecho en este tiempo?

“La compenetración que tengo con mi papá es muy profunda, trascendental. No es solo de padre a hijo, es una amistad fraternal. Ese vínculo se fortalece a diario. Tuve la posibilidad de entrenarme un poco con él pues en este tiempo de pandemia él estuvo acá en Cuba y pudimos realizar incluso algo de entrenamiento cuerpo a cuerpo.

Junto a Julio Mendieta consolidó mi trabajo y eso me hizo recordar un poco los viejos tiempos cuando él fue mi entrenador personal. Lo tuve por espacio de unos cuantos años.

Eso fue una inyección de motivación constante, medir mis capacidades con él y todo ese ambiente que vivimos fue muy grato.

Con todo eso que has incorporado, ¿cómo te definirías en este minuto?

“Yo lo definiría con el nombre de más estable, producto de esa madurez que he ido alcanzando y eso es algo clave. Cuando uno es estable siempre puedes esperar que sucedan cosas buenas”.

Ya tendremos la oportunidad a mediados de enero de comprobar el estado de Calabaza y otros 13 gladiadores antillanos, cuando se midan en el Grand Prix de Irán. El escenario en su peso es sencillamente brutal, con una decena de hombres en la élite que pueden pugnar por una presea en serio. Habrá que esperar.

 

 

 

 

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