SNB: Lo dije
especiales

Es feo decirlo, pero lo advertí. Antes de lanzarse la primera pelota en la Serie Nacional de Béisbol de Cuba, en el mes de septiembre, ya me parecía que era un calendario demasiado apretado y que la edición 64 de nuestros clásicos debió iniciarse antes.
Al anunciarse el programa de competencias no había días para recuperar partidos aplazados por lluvia, y apenas iniciado el evento hubo que suspender varios.
Luego se sumó una semana por las afectaciones provocadas por el huracán Melissa, y el resultado es que vamos cargando una deuda de varios juegos, la gran mayoría importantes para definir cupos a la postemporada y puestos en los cruces de cuartos de final.
Ya se dieron a conocer las fechas para la recuperación de estos encuentros, pero todo parece indicar que solamente se jugarán los que definen a los ocho primeros y los dos que avanzan directo a la Liga Elite, no la ubicación de los demás planteles, y ya empieza a alterarse la naturalidad del campeonato.
Nadie pudo prever a Melissa, pero la historia nos ha demostrado que es imposible que se cumpla el calendario al ciento por ciento en su fecha prevista. Por tanto, no me vale la justificación, había que dejar una semana para recuperar los partidos pendientes, como se hace habitualmente.
Si hablamos de alterar la competición, no concluyen los desaguisados, porque resulta que ahora cuartos de final y semifinales se jugarían a un máximo de cinco choques y no a siete.
Seguimos, si resulta que la final se extiende más allá del día 23 de enero, ningún pelotero de los involucrados en la discusión de la corona estaría en los eventos internacionales convocados para finales de ese mes y principios de febrero.
O sea, que varios de nuestros mejores peloteros podrían no representar al país, y no estamos realmente para desaprovechar el talento, ni mucho menos a quienes se encuentran en mejor forma deportiva.
No hay otra opción, me dirán los justificadores, pero claro, estamos hablando de ahora. Sí había otra opción en julio, cuando se diseñó este calendario y alguien pensó que por un milagro divino no llovería en Cuba en la época más lluviosa del año.
Por culpa de esa, o esas personas, porque nunca es uno solo, es que tienen que pagar las consecuencias todos los equipos.
Algunos se lamentarán por no recuperar desafíos que pudieran colocarlos más arriba en la tabla de posiciones y lograr un cruce de cuartos más accesible, otros porque al decidirse todo en solamente cinco encuentros podrían perderse la Liga Elite si le falta alguna pieza en un momento específico, y otros que no querrán ni ganar, porque al final se perderían el principal estímulo: vestir el uniforme de las cuatro letras.
Yo lo dije desde el principio, ahora es tarde.












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Zarza
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