COVID-19: Nuevas cepas y viejas conductas

COVID-19: Nuevas cepas y viejas conductas
Fecha de publicación: 
27 Enero 2021
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Foto: Cubadebate

Ya está informado: una de las nuevas cepas, esta procedente de Sudáfrica, entró a tierra cubana con un viajero.

También se conoce que existe otra variante del Sars-Cov2 en Reino Unido, la cual «podría ser más letal», según un estudio preliminar. Lo que sí está ya comprobado es que esa, al igual que la sudafricana, se puede propagar más fácilmente que versiones anteriores.

Autoridades sanitarias cubanas no descartan que la variante sudafricana ya circule en la Isla, aun cuando fueron tomadas todas las medidas, pero han advertido que el incremento de casos de estas últimas semanas no se relaciona con este suceso, sino con no acatar las medidas higiénico-sanitarias indicadas.

La doctora María Guadalupe Guzmán, investigadora del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, comentaba recientemente que no se puede asegurar ni descartar que el incremento de casos de COVID-19 en el país se deba al establecimiento de la variante sudafricana, con mayor capacidad de diseminación y transmisión.

Pero recordaba la experta que, aunque no está demostrada su capacidad de provocar cuadros más complejos de la enfermedad, al transmitirse más, aumenta la posibilidad de contagio a grupos vulnerables, y con ello, pudiera acarrear mayor número de casos graves y fallecidos.

No obstante, a pesar de su contagiosidad, subrayó, las medidas de contención son las mismas.

Y para asumirlas, la población no necesita de ningún tiempo para investigar o comprobar. En el terreno de la bioseguridad, ya están escritas las normas.

Sin embargo, basta con asomarse a las calles y ver a las personas aglomeradas, con nasobucos mal puestos… para comprobar que, definitivamente, NO hay percepción del gran riesgo que significa la COVID-19.

¿Qué habría que hacer para que toda la ciudadanía cumpla con lo establecido por las autoridades? Reiterar las consecuencias para la salud y la vida ya está hecho, y se sigue haciendo por múltiples vías; así que, como la persuasión no da los resultados necesarios, quizás sería conveniente redoblar la imposición de multas.

También en la búsqueda de una mayor disciplina tal vez sería conveniente —solo por agregar una alternativa más, aunque no determinante— que todas y cada una de las figuras públicas que aparecen en espacios abiertos o televisivos, lleven siempre la mascarilla. Lo mismo músicos, que actores y actrices, que directivos de las más diversas instancias y sectores. Si al Presidente de la República y también al Primer Ministro se les ve siempre llevando nasobuco, ¿por qué otros líderes de opinión no lo hacen?

Y ojalá el rechazo popular pudiera incrementarse: que cuando alguien vea a otro alguien con el nasobuco mal puesto o no guardando la distancia, se lo indicara. Pero eso no es lo que abunda. Contados episodios de ese tipo he presenciado, como el otro día en la cola del pan, cuando una señora alzó la voz con desesperación recordando: ¡Caballero, por favor, sepáaarense, no podemos cambiar vida por pan!

Ni por nada. No podemos cambiar la vida por nada, porque nuestras vidas no tienen precio. Sin embargo, solo cuando sobreviene un lamentable contagio es que la persona se dice: «si yo no hubiera ido… si yo no hubiese hecho…»

Pero ya el coronavirus anda por su organismo haciendo de las suyas, ¡y podía haberlo evitado tan fácilmente!

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