Ballet Nacional de Cuba, una joya del arte cubano que cumple 72 años

Ballet Nacional de Cuba, una joya del arte cubano que cumple 72 años
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Fecha de publicación: 
28 Octubre 2020
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Alicia Alonso en el desfile inaugural del x Festival Internacional de Ballet 1986. Foto: Valiente, Jorge

El Ballet Nacional de Cuba (BNC), Patrimonio Cultural de la Nación, celebrará hoy 72 años de exitosa trayectoria como una de las grandes joyas del arte cubano, en un acto que tendrá lugar a las dos de la tarde en su sede de Calzada número 510 entre D y E, en el Vedado capitalino.

Tomando las medidas sanitarias adecuadas para evitar la propagación de la COVID-19, los bailarines y el equipo de trabajo de la prestigiosa compañía dirigida por la primera bailarina Viengsay Valdés, se darán cita para festejar la fecha de su fundación y recordar el legado de sus creadores, la prima ballerina assoluta Alicia Alonso (1920-2019) y los hermanos Alberto (1917-2007) y Fernando Alonso (1914-2013).

Según publicó el diario Granma, el jueves 28 de octubre de 1948, 72 años atrás, nacía en el Teatro Auditorium de La Habana, el hoy Ballet Nacional de Cuba, primera compañía profesional de esa especialidad danzaria en la historia de nuestro país.

Bajo la firma de Miguel Cabrera, su historiador, la publicación refiere que surge “fruto de los sueños fundacionales de la triada integrada por Alicia, Fernando y Alberto Alonso, al que se sumaron alumnos y colaboradores de la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana y un grupo de bailarines norteamericanos del Ballet Theatre de Nueva York”.

A pesar de que de los 40 miembros que integraron su elenco inicial solamente 16 eran cubanos, apunta Cabrera que el empeño estuvo signado por un sentido de pertenencia a las tradiciones culturales de la nación y de Latinoamérica.

Sin apoyo estatal alguno, en el periodo de 1948-1956 el novel conjunto logró desarrollar, exitosamente, tres líneas fundamentales de trabajo, entre las que apunta el historiador, en primer lugar, la labor coreográfica, con la cual se enriqueció la cultura danzaria del pueblo cubano, con lo mejor de la tradición romántico-clásica y creaciones contemporáneas de coreógrafos nacionales y extranjeros.

En segundo lugar destacó la labor pedagógica, que tuvo su punto culminante en la creación, en 1950, de la Academia de Ballet Alicia Alonso, forjadora de talentos autóctonos y génesis de la hoy mundialmente reconocida escuela cubana de ballet.

Mientras, subrayó también la labor de difusión masiva del arte del ballet, con espectáculos presentados en teatros y plazas públicas de La Habana y el interior del país y en las ocho giras realizadas por 14 países de Latinoamérica y ciudades de los Estados Unidos.

La brutal agresión de la tiranía batistiana (tiranía de Fulgencio Batista), que en 1956 trató de convertirlo en un agente propagandístico del sanguinario régimen, disolvió la compañía temporalmente, pero la llama del ballet cubano quedó viva en la actividad formadora de la Academia y en los triunfos de Alicia en los más prestigiosos escenarios del planeta, manifestó.

El triunfo de la Revolución, en 1959, abrió una nueva etapa en la historia del Ballet Nacional de Cuba, declaró el Jefe del Centro de Documentación e Investigaciones Históricas de la institución.
Reorganizado ese mismo año por el Gobierno Revolucionario y garantizado su futuro por la Ley 812 firmada por el entonces Primer Ministro Fidel Castro, el 20 de mayo de 1960, el conjunto se dio a la tarea de continuar, con renovados bríos, su histórica labor.

Enriquecido, desde 1968, con las promociones de bailarines egresados de la Escuela Nacional de Ballet, ha podido realizar más de dos centenares de giras por 62 países de los cinco continentes, con un vasto repertorio de 768 títulos, aportado por 202 coreógrafos de las más disímiles tendencias estéticas.

Su proyección cosmopolita no le ha hecho olvidar su compromiso con sus compatriotas, lo cual se ha hecho evidente en sus presentaciones en más de 100 pueblos y ciudades de la Isla, teniendo como escenario para su labor didáctica rústicas e improvisadas tarimas en centros laborales, planteles estudiantiles y unidades militares, desde Mantua a Maisí.

Y, a su vez, en haber vinculado a la grandiosa gestación de la escuela cubana de ballet a lo más valioso de nuestros compositores, diseñadores y teatristas de la escena nacional.

Bajo la actual rectoría de la primera bailarina Viengsay Valdés, apuntó Cabrera, “el BNC, avalado por decenas de galardones obtenidos en eventos competitivos del más alto fuste, más de un millar de distinciones de carácter cultural, social y político y por el reconocimiento fervoroso de la crítica mundial, se afana hoy día por cumplimentar el triple reto que se abre ante él”.

Seguir valorando la rica herencia del pasado, cumplimentar los deberes de su tiempo y los imperiosos reclamos del futuro, en su honrosa y comprometedora condición de Patrimonio de la Cultura Nacional, fueron apuntados como dichos retos.

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