Ana Gloria Buduen: Siempre abierta a interesantes propuestas

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Ana Gloria Buduen: Siempre abierta a interesantes propuestas
Fecha de publicación: 
27 Febrero 2025
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Ana Gloria Buduen está catalogada como una de las mejores actrices de la escena cubana, destacándose por su desenfado, calidad actoral y la diversidad de roles que es capaz de asumir. Siente una pasión indescriptible por la actuación, tanto es así que comentó: “Para ser exacta, de no haber sido actriz, hubiera tratado de ser actriz, porque es lo más cercano que sentí desde que tuve conocimiento”.

Desde muy pequeña se involucró con las artes escénicas, sin saber que todo lo que hacía pertenecía a ese mágico mundo. Recuerda que, a los cuatro años, su padre le construyó una carpa con sacos de yute en el patio de la casa de turno, donde los vecinos iban los fines de semana a disfrutar de sus inocentes actuaciones, preparadas por sus tías.

Pasaron los años y Ana Gloria siguió apegada a las artes escénicas, desarrollando una carrera profesional caracterizada por disímiles proyectos audiovisuales, entre los que se encuentran: Cuatro mujeres, de Maité Vera; Desvarío, de Alejandro Gil; La pared de las palabras, de Fernando Pérez; Melaza, de Carlos Lechuga; Sergio y Serguei, de Ernesto Daranas, y Últimos días en La Habana, de nuevo con Fernando Pérez.

Recientemente, la disfrutamos en la telenovela Renacer, interpretando el personaje de Gertrudis, la madre de Luis Manuel, un hombre con una actitud cromañónica y, por supuesto, fuera de contexto. Sobre su rol, la actriz dijo:

“Gertrudis fue una nueva oportunidad de morar debajo de otra piel, de atravesar situaciones por las que no he transitado nunca fuera del set. Ana Gloria jamás se ha visto en los procesos existenciales por los que atravesó nuestra Gertrudis, víctima de su formación doméstica y de un protagonismo opacado que solo podía suceder entre las paredes de otros, como resultado de una época donde el machismo era cotidiano. Lidió con conflictos generacionales, en los cuales el principal afectado era su amado e inocente nieto Darielito”.

¿Cómo se preparó para enfrentar un personaje tan sensible como lo son las abuelas, en este caso inmerso en conflictos y desventuras familiares?

“No necesité preparación, solo apropiarme del espíritu de ese personaje que pulula por todos los senderos del universo con diferentes características y diversos idiomas. Van miles de Gertrudis por ahí, ocultando su frustración y profundo dolor causados por las incomprensiones y las ignorancias.

Soy abuela y, por tanto, solo tuve que pedirle su piel y buscar el momento justo para penetrarla… Entonces, cuando eso sucedió, Gertrudis fue mía y la transité con todo mi amor y desenfado.

Fui feliz cuando pude verla, oírla; fue algo mágico. Sucedió cuando compraba en mi bodega. Hasta allí llegó nuestra Gertrudis, contando sus problemas a una amiga, y al escucharla con atención, para mí fue bien, el milagro se hizo”.

¿En qué medida la actitud asumida por su personaje, algo mediadora, es referente para familias que enfrentan una situación similar?

“Nuestra Gertrudis demostró que no hace falta haber cursado altos estudios universitarios ni poseer una inteligencia superior para resolver conflictos en el seno familiar, y que solo el amor infinito por los suyos es capaz de traer soluciones.

Ninguna acción del personaje durante la novela puso en riesgo la integridad física ni psicológica de su nieto. Este hecho, por sí solo, demuestra su gran sensibilidad humana y resistencia hacia la brutalidad y la injusticia.”

¿Cómo se sintió bajo la dirección de una joven como Heiking Hernández?

“Absolutamente cómoda. Tengo gran confianza en los jóvenes talentos y casi siempre estoy rodeada de ellos; los busco o me buscan, pero siempre estamos juntos retroalimentándonos, en un proceso que disfruto infinitamente.

Los jóvenes que trabajan y crean con amor merecen todo mi respeto y así lo manifiesto. En el caso de Heiking y Molina, realmente estar bajo su dirección fue un placer.”

Renacer fue un caudal de jóvenes. ¿Cuánto aprendió de estos artistas noveles?

“Me sentí reconfortada, fueron capaces de darlo todo, lo que siempre esperé de ellos: profesionalismo, sensibilidad, creatividad y mucho talento.

Las escuelas de arte en Cuba merecen todo mi respeto; poseen un claustro de profesores eminentes. No importa la crisis por la que atraviesa el país, nuestros talentos germinan, dando muestra de la fertilidad del arte cubano en todas sus manifestaciones. ¡Enhorabuena!”

Dentro del universo actoral, ¿quiénes han sido sus referentes?

“Esta pregunta es muy difícil de responder. Temo herir susceptibilidades, pero debo ser justa y reconocer que todas y cada una de las luminarias de nuestro sistema de estrellas, tanto de antes como de ahora, me han aportado mucho.

Desde muy pequeña me fascinaba la televisión en nuestro país y no me perdía ningún programa. ¿Y qué decir de la radio? Aunque suene feo expresarlo, me ‘comía’ clases en la escuela y corría a casa para escuchar la novela de las dos y otros programas.

Ellos, poco a poco, fueron diseñándome como la actriz que soy y fungieron como mis primeros maestros. Les estaré eternamente agradecida.”

Además de la docencia, ¿qué otras labores desarrolla vinculadas al mundo de la cultura?

“Como bien dices, ejerzo la docencia; pero además soy productora y representante, directora artística, instructora de arte y artesana. Todos estos roles los disfruto al máximo.”

¿Qué personaje le gustaría interpretar?

“Todos los que entren en mi radio de acción.”

En una larga carrera, son múltiples los méritos obtenidos. ¿Cuáles recuerda en estos momentos?

“He recibido muchos reconocimientos durante mi carrera artística. Los más sobresalientes han sido: la Medalla Raúl Gómez García, la más alta condecoración que confiere el Sindicato Nacional de la Cultura; la Placa José María Heredia; el Diploma Nicolás Guillén y la Distinción por la Cultura Nacional, como reconocimiento a mi trayectoria creativa y de promoción cultural.”

Ha trabajado en diferentes medios. ¿Cuál es su zona de confort?

“Es única y se establece cuando ocurre un hecho fortuito en un determinado lugar donde yo me encuentre, ya sea física o mentalmente, y logro captar desprevenido al personaje que persigo.

Un hecho motivante puede ser una imagen, un sonido, una frase dicha por alguien, algo que leo en un libro, un verso, una estrofa de alguna canción… En fin, cuando el personaje se descuida, lo atrapo, acabo con su libertad y lo hago mío para siempre. A partir de ahí, se consolida mi zona de confort.”

Sabemos que personas como usted siempre tienen algo en la mira. ¿Existen nuevos proyectos?

“En estos momentos, después de la pérdida de nuestro cineasta Jorge Luis Sánchez, con quien me unía un lindo proyecto cinematográfico, el espacio de proyectos futuros ha quedado en blanco. Ahora solo descanso y me dedico a otras actividades mientras llega otro campanazo de alerta.

Me siento tranquila y segura porque sé que los personajes son espíritus y, al parecer, la nómina de los míos aún no está ocupada. Yo solo espero, totalmente abierta a interesantes propuestas.”

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