Mi parametrado

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Mi parametrado
Fecha de publicación: 
16 Abril 2016
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Una broma de mi amigo Fidel Diaz Castro sobre que yo había parametrado a  mi querido Joaquín Borges Triana, ha sido el empujón de estas líneas.  Sí, ese chiste parte de una realidad: yo por mi ceguera, ni tuve en  cuenta al joven ciego recién graduado de periodismo que quería entrar en El Caimán Barbudo. No pensé si sería bueno o no, sencillamente no lo evalué para que integrara mi staff de jugadores estelares cuando dirigía a mi querido saurio.

Cuando en una tarde de tragos el DOCTOR Joaquín Borges Triana, así con mayúscula, (aunque a él no le guste) me comentó que no entendía por qué yo le había negado la plaza, lo más triste es que ni recordé el momento en el que le dije no.

En  mi favor puedo  decir que tenía  profesionales dedicados a la música (Bladimir Zamora y Victor Aguila en plantilla, más al Guille Vilar con una sección fija, Entre cuerdas)  ¿hacía falta uno más?.  Esa es una razón y otra que, aunque me duela, tengo que admitir que el Joaco entonces era para mí un pobre  cieguito (como él se sigue nombrando, con su amplio sentido del humor).  

Lo descubrí leyendo y aprendiendo (con él) en su sección Los que soñamos por la oreja  publicada en Juventud Rebelde. Y bueno, quizás a mi asesor musical y cómplice ideológico, no le guste,  pero quizás por la misma razón de mi negativa, muchos años después tuvo que hacer su doctorado en  el Instituto Superior de Arte, porque no se lo permitieron en  la Facultad de Periodismo donde se graduó de… periodista, por supuesto.

Este autoanálisis de conciencia me hace mirar a mi alrededor. Conozco un hombre de inteligencia cognitiva superior que ha sido ganado por su machismo.  Este hombre y una amiga se gustaban, pero ella era muy cuidadosa porque conocía a su esposa e inventó invitarlo a la playa, donde no podían “pillarlos”. Él, con esa superioridad especial de los machos cubanos, mandó a su hija a buscar las indicaciones. Mi amiga, indignada por la ofensa a tres mujeres, se negó y a partir de ese acto irrespetuoso, rompió toda posibilidad de acercamiento sexual. Él, desde entonces, y muy ladinamente, casi siempre con testigos, le insinúa que ella es lesbiana.  Mi amiga se hace la chiva  con tontera porque no vale la pena romper un  vínculo amistoso por un absurdo prejuicio, si en definitiva ella nunca ha sido lesbiana y si lo deseara lo haría libremente. A veces, según me confiesa, ha pensado en que este hombre puede tener un  deseo homosexual escondido, que lo manifiesta juzgando a los demás.

Mi madre, mi querida viejita que murió acurrucada en mi pecho y con una leve sonrisa de paz,  cuando yo tenía un novio que parecía un  príncipe… de ébano,  acariciando la cabeza rubia de mi sobrino mayor, me dijo “esto no lo podré hacer con tus hijos, ellos tendrán pasa”. Le  comenté muy dolida que aquello era el peor de los racismos y me dijo que no, que su mejor amiga era una negra, pero no quería un nieto rubio y otro mulato. ¿Cómo convencerla?. No pude.

Esos son tres ejemplos de prejuicios de mi entorno, puedo poner muchos más, los mismos que usted, lector o lectora, ha ejercido o padecido, porque  la sociedad marca a los hijos de su tiempo. Menospreciar a las mujeres,  los negros, los ciegos, los cojos, los homosexuales, y todos los que sean diferentes (Felices los normales ¿verdad Roberto?) ha formado parte de nuestro interactuar en una sociedad imperfecta.

Ahora el complejo de inferioridad más generalizado, es no poder lucir la última marca de celular o de reloj, y por oponencia, se creen superiores quienes tienen un puñado o un montón de CUC al alcance de la mano para gastarlo en lo que les de la gana.

 Y no porque lo crea Dios, me libre Shangó de eso,  quiero terminar este texto con una reflexión  de Carlitos (Marx, por supuesto) que cuando tenía entre 24 y 25 años, razonó sobre un  mundo sin prejuicios, que él creía cercano “Supongamos que el hombre sea hombre y que su relación con el mundo es humana: entonces sólo puedes cambiar amor por amor, confianza por confianza, etcétera. Si quieres disfrutar del arte, debes ser una persona artísticamente cultivada; si quieres ejercer influencia sobre los demás, debes ser una persona que produzca efectos estimulantes e incitantes en la gente. Cada una de sus relaciones con el hombre y con la naturaleza debe ser una expresión específica, que corresponda al objeto de tu voluntad, de tu verdadera vida individual. Si amas sin que tu amor sea correspondido, es decir, si tu amor en cuanto a tal no produce el amor recíproco; si a través de una expresión viva de ti mismo en cuanto a amante, no te haces una persona amada, entonces tu amor es impotente: es una desdicha.”

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