De Beto Coral al infame Marco Rubio

De Beto Coral al infame Marco Rubio

En un memorando obtenido por The New York Times en junio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, escribió: “Coral Garrido ha utilizado su presencia en Estados Unidos para realizar actividades políticas en apoyo del gobierno de Petro”, y acusó a Coral de socavar los intereses de la política exterior de Estados Unidos en Colombia.
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Fotomontaje de Beto Coral y Marco Rubio

Fotomontaje de Beto Coral y Marco Rubio. Créditos: EFE y redes sociales

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CubaSí

Nunca comentarios sobre un mismo tema suenan repetidos, cuando traen aristas que conmueven y llaman a la indignación y más cuando son abordados por su interés por publicaciones como Democracy Now!, que dirige Amy Goodman, una buena amiga de Cuba, así como el nada amigo The New York Times, al que hay que reconocerle objetividad en varios asuntos.

En este contexto el tema vuelve a repetirse sobre Colombia, cuando el ultraderechista presidente apoyado por Trump, Abelardo de la Espriella, afirmó que Dios “en su sabiduría” decidió enviar un terremoto a la nación suramericana justo el día en que comenzó su mandato.

Así, el activista político Beto Coral difundió un video donde recuerda la postura atea del mandatario y critica el uso de argumentos religiosos para explicar tragedias, instándole a no emplear la fe como herramienta política.

En ese fragmento, una periodista interrogaba a De la Espriella sobre sus creencias. “O sea, usted literalmente niega la presencia de Dios”, inquirió la comunicadora Viviana Marín. El presidente respondió: “Absolutamente”. La periodista enfatizó en el video: “Ni siquiera la cuestiona”. De la Espriella ratificó: “Nada. No creo en nada que la razón no pueda explicar”. El intercambio incluyó una referencia personal. La periodista preguntó: “¿Cómo hizo para casarse por la iglesia?”. La respuesta del actual jefe de Estado fue tajante: “Porque uno por amor hace estupideces y tonterías”.

A la periodista Marco Rubio le canceló la visa en Estados Unidos por decir que le iba a hacer “invivible” el país a Abelardo de la Espriella.

A su vez, Beto, cuyo nombre completo es Franklin Humberto Coral Garrido, utilizó este material para profundizar su crítica. “Ahí tienen a este señor. ¿Los muertos eran parte de la prueba presidencial? ¿Los heridos, los niños, las familias que perdieron su casa?”, cuestionó Coral, quien rechazó la idea de un Dios punitivo o castigador involucrado en tragedias naturales.

“Deje de meter a Dios en estas cosas, mucho más cuando el discurso religioso se utiliza para hacerle daño a otros o para desearle el mal, o también como herramienta política”, remarcó.

Beto regresó a Colombia, después de ser detenido por agentes migratorios. Coral vivía en Phoenix, Arizona, cuando agentes federales de inmigración de la Agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional lo arrestaron en su casa en junio, tras criticar al entonces candidato presidencial colombiano de extrema derecha y ahora presidente electo Abelardo de la Espriella.

En un memorando obtenido por The New York Times en junio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, escribió: “Coral Garrido ha utilizado su presencia en Estados Unidos para realizar actividades políticas en apoyo del gobierno de Petro”, y acusó a Coral de socavar los intereses de la política exterior de Estados Unidos en Colombia.

Desde el regreso de Trump al cargo, Rubio ha utilizado sus poderes como secretario de Estado para perseguir y deportar a inmigrantes, incluidos manifestantes estudiantiles como el activista palestino Mahmoud Khalil. Pero, según The New York Times, este memorándum parece ser el primero en recomendar la deportación de un activista en relación con unas elecciones presidenciales en un país extranjero, en este caso Colombia.

Coral había llegado a Estados Unidos en el 2015 con visa de turista y tenía una solicitud de asilo pendiente. Después de un mes en una cárcel de inmigración, Beto retiró su solicitud de asilo y regresó voluntariamente a Colombia el 16 de julio.

“No eran agentes del ICE, sino que eran agentes del HSI (Agencia de Investigaciones de Seguridad Nacional). En un momento me muestran las armas y apenas ven al niño y a mi perro, Logan, ellos bajan las armas y me permiten entrar al apartamento a dejarlos y a llamar a mi exesposa, para que viniera en cuidado de mi perro y de mi niño. Me dejaron sacar unos documentos y luego de ahí me sacaron y me esposaron dentro del vehículo. Nunca me mostraron una orden, nunca me mostraron un documento y nunca me leyeron los derechos.

“Me llevaron al Central Phoenix Detention y ahí no me dieron comida ni agua y, estando dentro de la celda blindada, un agente del HSI me pone sobre el video blindado el documento de Marco Rubio. Yo trato de leer y veo que dice “Memorándum… Marco Rubio…” y quedo muy confundido porque no parecía una orden de detención. Yo llamo al periodista colombiano y expresidente de Univisión Noticias en Estados Unidos Daniel Coronel y le digo: “Ey, Daniel, acabo de ver un memorando de Marco Rubio, pero no lo leí”. Él es incrédulo, pero bueno, quedó demostrado cuando días después el New York Times reveló ese documento.

“Después fui transportado a Florence, Arizona, dónde fui golpeado, me cohibieron [sic] de agua, de alimento. Luego me movieron a El Paso, por tierra, a mí solo. Llegué a El Paso. Luego duré un día y medio. Me pusieron en una celda de aislamiento. Me llevaron en un avión por Omaha, Nebraska; Mineápolis, Minesota; luego, a Alexandria, Luisiana; luego, en bus para Misisipi; y luego, de vuelta a Jena, en Luisiana. En todos los trayectos nunca me daban agua ni comida y siempre estuve esposado de pies, cintura y manos.

“Luego que llegué a Jena, donde estuve más de 20 días, me pusieron esposas de pies, manos y cintura y me pusieron en una celda de aislamiento sin ninguna razón. Cuando estaba haciendo el check-in en el transfer, en la cárcel, tenía un hilo o una cuerda alrededor del desodorante. No sé quién puso eso ahí, pero estoy completamente seguro de que la intención era hacerme daño para… quién sabe para qué, para hacerlo presentar como si fuese un suicidio. Yo denuncié eso, llamé a mi abogada, le conté y me pusieron en una celda de aislamiento. Fueron días bastante horribles. Me trataban súper mal. Era esposado de pies y manos para [ir] al baño, para el aseo, para las entrevistas con mis abogados; estaba esposado de pies y manos y realmente no entendía por qué.

The New York Times recuerda que Coral enfrentó riesgos en su país de origen debido al activismo político y fue amenazado después de investigar la muerte de su padre, un agente de policía que formó parte del operativo para capturar a Pablo Escobar, el notorio jefe del cártel de Medellín en la década de 1990.

Al respecto, Beto subraya que nada se aclaró, por lo que comprendió que Estados Unidos es el lugar más peligroso para los inmigrantes en todo el mundo. “Por ende, consideró. renuncié a mi solicitud de asilo y solicité, de manera urgente, mi salida voluntaria de ese país”.

Ahora, con De Espriella en el poder, protegido por Trump y Marco Rubio, siente miedo por él y su familia. “El señor Abelardo de la Espriella, durante toda su vida, defendió a narcotraficantes, matones, asesinos y criminales... El problema son los abogados que terminan comportándose como criminales y eso es lo que es Abelardo de la Espriella. Yo denuncié al señor Abelardo en la ciudad de Miami, en el sur de la Florida, por grabarme ilegalmente… También lo denuncié por extorsión, al tratar de chantajearme para que yo diera unas declaraciones. Yo lo denuncié, eso también está en el memorando, Marco Rubio dice que Beto Coral emprendió acciones judiciales en contra de un candidato en Colombia, negándome un derecho fundamental que es el acceso a la justicia.

“Claro que tengo miedo porque no puedo salir a la calle, he recibido distintas amenazas de muerte, pero, más por mí, es por mi hijo Juan Manuel, por la mamá de mi hijo, por mi mamá, por todos los que me rodean, porque todos han recibido amenazas de muerte.

De la Espriella es un abogado y empresario que ha sido objeto de escrutinio sobre los orígenes de su fortuna y sus presuntos vínculos con clientes colombianos. Al respecto Coral hizo un video sobre un apartamento miamense en Bristol Tower que le pertenecía a De la Espriella y fue vendido por una suma cuatro veces por debajo de su valor real al activista de derechas Luis Carlos Vélez. Luego, tras una investigación de Daniel Coronel y también de Cuestión Pública, se reveló que Abelardo de la Espriella obtuvo este apartamento después de que varias empresas realizaron giros por cerca de 370 000 dólares a cuentas relacionadas con él.

Beto Coral es un simple activista político, sin grandes estudios revolucionarios y hasta incomprende muchas realidades. Pero su accionar ha molestado a individuos como el ex presidente Álvaro Uribe y recibido amenazas de muerte, principalmente en Miami.
Ahora, en Colombia, está seguro que Abelardo de la Espriella, o su equipo, o sus simpatizantes, van a intentar hacerle daño a él y a su familia, por lo que, tomando aliento, recapacita:

“Yo sí quiero pelear, quiero luchar, quiero seguir hablando más fuerte, más duro, porque el miedo alimenta el fascismo, así que entre más intenten silenciarnos, más duro tenemos que hablar”.

 

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