CRÍTICA DE CINE: La novia de mis sueños

CRÍTICA DE CINE: La novia de mis sueños
Fecha de publicación: 
5 Julio 2017
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A veces el casting de un filme lo es todo. En La novia de mis sueños cometieron el error de elegir a Steve Zhan como contrapartida amorosa de Jennifer Aniston. El actor, de cuarenta y nueve años, encarna un personaje medio inmaduro, que aún vive con sus padres y bota la basura en el motel que estos manejan. La actriz Jennifer Aniston asume a una muy sofisticada mujer de negocios que se queda de casualidad en el hotel.

Hasta ahí todo bien. Pero qué lleva a Jennifer Aniston a tener sexo con el tontuelo que interpreta Steve Zhan en la lavandería del motel es algo que nunca queda claro. Puede entenderse por qué el muchacho medio tonto queda flechado por esta mujer glamurosa con aires de gran ciudad. Pero por qué ella siquiera lo mira, eso es sencillamente increíble.

Como también resulta increíble cómo pasa él de ser un inadaptado inmaduro a ser el hombre perfecto, que incluso, hace cumplir el sueño de ella: crear un centro para dar abrigo y comida a los mendigos de la región, en el que, además, se juegue baloncesto en la noche.

Es todo tan forzado, que dan ganas de vomitar. Por algo el director de esta cinta, Stephen Belber, es muy conocido… en su casa y en ningún otro lugar.

También están en esta cinta los actores Fred Ward y Woody Harrelson. Tienen papeles de poca monta, pero dada la incoherencia del filme, se agradece mucho su presencia, ya que dan hondura y algo de coordinación a un guion al cual no le interesa la verosimilitud.

Obviamente, Aniston aceptó el proyecto para alejarse de su cliché de chica de comedia romántica. Pone mucho interés en no tener ni las mismas posturas ni las mismas gestualidades que la llevaron a la fama en la serie Friends, que tantos premios le mereció.

Cambia radicalmente el peinado que tan famosa la hizo en los años noventa para tener una especie de nido de pájaros sin forma ni color definido en la cabeza. Todo sea para salir de un encasillamiento... supongo.

Con todo, para los que llegan a esta cinta con bajas expectativas, puede ser que logren esbozar par de sonrisas. Porque a lo mejor alguien agradece que no sea esta una de las cintas típicamente románticas donde los protagonistas están pulcramente atractivos y son, para el colmo de la perfección, exitosos e inteligentes.

La novia de mis sueños (Management, en inglés) tendrá, me imagino, su público. Uno que se fije en cuán a tono está la banda sonora y qué genialmente bordados los personajes secundarios de Fred Ward y Woody Harrelson. Puede que hasta existan espectadores que les guste la fisonomía distintiva de Steve Zhan, que tiene un cuerpo ejercitado y una carita a lo Robin Williams… Puede ser. Para gustos los colores y para escoger… las cintas.

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