Chupa pirulí: Más de lo mismo, pero diferente

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Chupa pirulí: Más de lo mismo, pero diferente
Fecha de publicación: 
16 Abril 2016
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La más reciente película de Fernando Pérez, escrita por el reconocido director y el joven Abel Rodríguez, se estrenó en el contexto de la Muestra Joven ICAIC, espacio dedicado habitualmente a filmes cubanos en fase final de posproducción.

Últimos días en La Habana o Chupa Pirulí se desarrolla en Centro Habana, en torno a la vida de Migue (Patricio Wood) y Diego (Jorge Martínez), amigos desde la secundaria que ahora viven juntos en un solar.

Diego es homosexual y está enfermo de SIDA; Migue vive obsesionado con irse a los Estados Unidos, y es el único responsable de su amigo que no puede valerse por sí solo.

Precisamente destaca la excelente actuación de Jorge Martínez que desde su inmovilidad es capaz de transmitir al espectador el estatismo, la sensación de impotencia y de agonía; sentimientos que también percibimos casi al final, en la escena de Migue en la tienda.

A su alrededor todos bailan al ritmo de la canción Chupa Pirulí, hay un ambiente navideño, mientras el personaje encarnado por Patricio Wood solo siente la pérdida de su amigo. Sencillamente nos dan ganas de salir corriendo de la tienda.
 

Entre las actuaciones jóvenes es indudablemente notoria la de Gabriela Ramos quien interpreta a la sobrina de Diego, una estudiante de preuniversitario embarazada y con aspiraciones de heredar la casa de su tío que además dice todo lo que piensa sin importarle las consecuencias. Resalta su espontaneidad y en un momento de la cinta también nos sorprende con su voz cantando Contigo en la distancia.
    

En la fotografía Fernando repite con Raúl Pérez Ureta (Premio Nacional de Cine 2010), la imagen sin rebuscamientos se apoya en primeros planos que contienen las expresiones vivas de los personajes y contribuyen a la progresión del relato.

Filmado en un solar de Centro Habana se percibe en el filme un genial trabajo de dirección de arte a cargo de Celia Ledón, que lo logra a través de los ambientes de la casa,  de los protagonistas y los artículos que la conforman.

Algo curioso de esta cinta y novedoso en la carrera de Fernando Pérez es que también compone uno de los temas: Culpable; el resto de la música, mayormente incidental, expresa por sí sola el estado de ánimo de los personajes.

Al final este largometraje contiene los mismos tópicos que con frecuencia vemos en otras cintas cubanas: la marginalidad, la homosexualidad, la pobreza, la emigración, la soledad, la tisteza, La Habana, pero lo diferente es el contenido sentimental que este experimentado realizador y Premio Nacional de Cine 2007 supo expresar: “Porque a veces tengo tantas ganas de llorar, pero tantas ganas de llorar, que lloro”.

Fernando Pérez Valdés, el también director de La Pared de las palabras, Clandestinos, Hello Hemingway, Madrigal, Camilo, Madagascar, La vida es silbar, Suite Habana y El ojo del canario es considerado,  ahora mismo, el cineasta cubano vivo más importante.

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