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Sábado, 27 Abril 2013 08:12

Cuba, con canas y sin biberones

Escrito por  Rosa Fernández Fernández
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La atención al adulto mayor es prioridad dentro de la sociedad cubana. Las Casas de abuelos asumen el cuidado de los ancianos y promueve la participación del adulto mayor en actividades de prevención de salud vinculadas también con la recreación. La atención al adulto mayor es prioridad dentro de la sociedad cubana. Las Casas de abuelos asumen el cuidado de los ancianos y promueve la participación del adulto mayor en actividades de prevención de salud vinculadas también con la recreación.

Los niveles  de fertilidad decaen  cada día en la Isla, como consecuente, los ancianos siguen aumentando en número y  el país se va poniendo viejo.

A partir de 1978 los marcadores de fecundidad en Cuba se situaron permanentemente por debajo del reemplazo. Entre los años 1990 y 1993 se produjo el mayor decrecimiento de embarazo en la Isla, provocando un aumento considerable de la población anciana por encima de los jóvenes.

“Con la caída del campo socialista y la llegada del período especial se ve afectada la economía y las estadísticas de fertilidad disminuyen .En estos años, se vislumbra un descenso del número de nacimientos, dado a que para tomar esta decisión se hace imprescindible la presencia de un sustento económico, que no existía en aquel tiempo”, explica la demógrafa de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), María de los Ángeles Franco.

“La situación está muy mala para tener un chama, ---refiere Orlando Valenzuela, estudiante del Tecnológico Armando Mestre --- no voy a traer un niño al mundo a pasar trabajo, primero tengo que ganar dinero para asegurar que no le falte nada”.

Por otra parte para Josué David Casanova, padre de un niño de ocho meses, el dinero no es un factor determinante a la hora de crianza de un niño. “El momento ideal no existe, por más que uno se esfuerce siempre va a faltar algo”.

María de los Ángeles opina que el decrecimiento del número de embarazos  no solo está estrechamente ligado a los problemas de vivienda, económicos o sociales, que pueden limitar a las mujeres de tener o no, un hijo.


 “Los indicadores de los niveles de fecundidad de nuestro país son similares a los de los  desarrollados, donde la superación intelectual de la mujer es primordial a la hora de tomar esta decisión, a diferencia de otros tiempos, las féminas de la actualidad, lo  piensan dos veces antes de poner en riesgo sus estudios”.

Mairén Rumbaos de 21 años comparte la idea de que la llegada de un niño dificulta el proceso de estudio, impidiendo en muchos casos el desarrollo profesional de la mujer. “A los 19 di a luz a una niña preciosa, ahora volví a salir embarazada, pero no deseo tenerlo, si me fue difícil incorporarme a estudiar con una, imagínate con dos”.

En la sala de espera de interrupciones de embarazos del Hospital gineco- obstétrico América Arias, conocido también como Maternidad de Línea, Arlenis Ramírez Quintero de 15 años pone punto final a su embarazo.

 “La falta de responsabilidad, --- expresa----me condujo hasta aquí, solo tengo 15 años y mi sueño es ser una profesional, un hijo es algo maravilloso pero no estoy preparada para traerlo al mundo”.

El Jefe del equipo de Legrado de dicho hospital: Jaime Saavedra recibe a diario un aproximado entre 10 y 15 mujeres que se refugian en la interrupción como un método anticonceptivo a pesar de conocer riesgos que van desde la infección durante o después de la operación, el accidente quirúrgico y el sangramiento hasta la infertilidad, puesto que el 70% de las mujeres infértiles cuentan que en algún momento de sus vidas se sometieron a una interrupción.

Aunque encuestas demuestran que las expectativas de las mujeres cubanas, exceden los dos hijos, la realidad es que el segundo se posterga tanto que en ocasiones, nunca llega.

El problema, explica la licenciada  Franco, no recae en la cantidad de hijos que se tengan, sino en que al menos uno de ellos sea hembra. Una mujer, al terminar su vida reproductiva fértil debe dejar al menos una mujer que la reemplace en su función, quizás una pareja pudiese decidir tener tres hijos, pero en el caso de que los tres sean varones, no se mantiene una descendencia.

El apoyo ofrecido por el país garantiza una seguridad a quienes esperan en su vientre un retoño, a pesar del bloqueo económico impuesto al pueblo cubano por el gobierno de los Estados Unidos, por más de 50 años, la población infantil, cuenta con lo indispensable para  un desarrollo pleno.

A pesar de que cada año disminuye la mortalidad y el país está marcado por un fuerte proceso emigratorio, que representa de igual modo un duro golpe a las estadísticas puesto que se van mujeres jóvenes, y en edad reproductiva, y aun cuando existe una visible disminución de la natalidad, en todas las provincias, está demostrado que la variante que más afecta el reemplazo poblacional, es la disminución de la fecundidad.

Mientras toda esta situación ocurre, nuestros ancianitos aumentan en número, al punto de afirmar que Cuba es el país más envejecido de América Latina y el Caribe, según datos de la ONE. Con cada día que pasa al país le salen canas.

La responsabilidad de que de aquí a unos años nuestro país salga hacia adelante, recae totalmente en los jóvenes, quienes, tendrán la tarea de reemplazar a sus antecesores y de mantener todo lo que hasta hoy, hemos logrado.


Mientras tanto, el país está sumergido a encontrarle solución, a este problema demográfico que afecta a los países del primer mundo, con la seguridad de que los jóvenes, quienes sin dudas, son sinónimo de futuro, sabrán enfrentar todos los retos, que su condición, les impone.

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