Una revolución para las mujeres

La igualdad de género no es un sueño, es un derecho, así como la participación activa en la vida pública.
Fuente:
CubaSí

De entre los logros más importantes y más presentes, que no podemos negar de la Revolución cubana, se encuentran los relacionados con la participación de la mujer en la sociedad. Pensemos en el pequeño país que éramos hace 60 años atrás. Era mucho más machista y tenía a la mujer relegada al hogar, al cuidado de los hijos, y sobre todo de apoyo familiar, pocas veces protagonista más allá del círculo íntimo.

Era poco común encontrar mujeres estudiando en la universidad, ocupando responsabilidades en industrias o instituciones, manejando negocios, dirigiendo proyectos. Las había, claro está, pero casi siempre esas rebeldes provenían de familias de posición privilegiada, no eran tantas. Las mujeres eran, sobre todo, maestras, unas pocas se dedicaban al arte. Sus oficios eran los considerados "de mujeres" y que casualmente se podían hacer desde casa como lavar "para la calle", labores de costura o artesanía, o los servicios de servidumbre como cocinar y limpiar.  Y así.

Pienso en mis propias abuelas de familias pobres y rurales, nacidas en la segunda década del siglo XX, sin educación, presas del entorno y la circunstancia, consagradas a cualquier labor de sostén doméstico que no implicara estar en un colectivo mucho menos que comprometiera pensamiento, sino dentro del marco donde residían, rodeadas de sus muchísimos hijos, enseñando a vivir, como podían, con contenidos que tuvieron que aprender solas.

Este fue el escenario de la mayoría. Estoy segura. Dos o tres pudieron asistir a la escuela porque evidentemente la economía y la libertad de raciocinio alrededor se lo permitía. Afortunadas ellas que pudieron recibir formación, salir del entorno hogareño y abrir sus mentes, interactuar, ampliar habilidades, conocer el mundo, tener criterio propio y saber de la diversidad que existe afuera, y que la vida es más que coser, tejer, cantar y estar bonita.

 

Sin embargo, aquellas no lo tuvieron fácil del todo porque en un mundo diseñado por y para los hombres siempre la traza machista impuso barreras y una resistencia patriarcal.

Fue un proceso arduo, entonces, insertar en una sociedad así cualquier iniciativa que implicara un cambio en mentes y procederes. La Revolución incluyó la revolución de las mujeres. Desde su mismo epicentro se gestó, y podemos mencionar mujeres que lideraron el movimiento. Entre, y sobre todo, Vilma Espín Guillois.

Vilma trabajó toda su vida por transformar esta situación. Su empeño está grabado en cuantiosas acciones en favor de las mujeres, desde la creación de instituciones y estructuras, hasta la redacción de leyes que en la actualidad nos son fundamentales para la igualdad entre géneros.

En primer lugar, y de dominio popular, tenemos la creación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Hoy nos parecerá muy normal, pero hace más de 60 años esta organización provocaba muchísima suspicacia porque agrupaba a las mujeres y les ofrecía respaldo, orientaba y acompañaba en su camino hacia la inserción en la sociedad, y su empoderamiento.

 

 

Para la emancipación de la mujer hizo falta que su papel fundamental no fuera la crianza de los hijos, pues con esa tarea a tiempo completo sería imposible estudiar y encontrar desempeño fuera del hogar. Pero, el inconveniente era que hay una edad en la que los niños son muy dependientes, antes de comenzar la escuela primaria. Por ello fueron creados los Círculos Infantiles.

Tan pronto como en 1961 (10 de abril) Vilma impulsó la creación de instituciones dedicadas al cuidado de los niños pequeños para que sus madres pudieran incorporarse a actividades de superación. Esta iniciativa también propició que los niños no solo estuvieran entretenidos sino que recibieran contenidos propios para su edad a través de herramientas de socialización, el juego y la inclusión. De esa manera les favorecía llegar mejor preparados a la enseñanza primaria. Fue provechoso para todos.

Para acercarnos a la igualdad de derechos y responsabilidades entre hombres y mujeres ha sido necesario alfabetizar, reeducar, incluso reformar leyes en el transcurso de muchos años. Miles de mujeres cubanas han podido tener acceso a distintos programas de reinserción, y en la actualidad es común verlas en puestos de dirección, de gobierno y en las distintas esferas, en la ciencia, el deporte, la agricultura... en todos, incluso en los llamados "masculinizados" como la construcción.

No obstante, a pesar de los avances aún existen desafíos importantes. En primer lugar, la carga doméstica y de cuidados continúa sobre las mujeres, y esto hace que, aunque tenga desempeño laboral, vivan "doble jornada" cuando llegan a sus casas porque son ellas quienes dedican más tiempo al trabajo no remunerado del hogar. No es secreto que sea escasa la corresponsabilidad masculina y la falta de redes de apoyo.

De hecho, en la actualidad muchas consideran que en el nuevo sector privado persisten brechas salariales y desventajas en los términos de contratación. Abunda que en los trabajos por cuenta propia no cuentan con lo logrado en cuanto a licencia de maternidad, además, muchos requisitos contemplan la "apariencia física" determinada y fundamental para acceder a puestos.

Esto demuestra que cambiar la mente siempre será lo más difícil, y que los estereotipos persisten y emergen con tremenda fuerza en tiempos de crisis.

La igualdad de género no es un sueño, es un derecho, así como la participación activa en la vida pública. No basta con que las mujeres hoy posean alta representación en la fuerza laboral de nuestro país y que ocupen puestos más allá de los sectores que antaño eran conocidos como tradicionales. Es necesario mayor conciencia e implicación.

Elevar el nivel cultural y de educación fue el primer paso, y es gracias a la Revolución que esto ha sido posible, sin embargo, queda mucho por hacer, y llevará muchos años más.

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