Síndrome de text neck

Imagen tomada de https://www.shutterstock.com
"El peso invisible de mirar hacia abajo", ese debería ser uno de los lemas de nuestra cotidianidad caracterizada por el uso excesivo del teléfono móvil. Miremos a nuestro alrededor y descubriremos a gran cantidad de personas con postura acomodada por completo a su aparato. Y, por supuesto, sostener esa pose encorvada, por un rato, no estará tan mal, pero permanecer así en el tiempo y que cada día sumen horas, no hay manera de que no nos perjudique.
Se llama text neck, una forma chic y resumida de decir "cuello de texto", un padecimiento determinado por dolores y lesiones cervicales causados por mantener la cabeza inclinada hacia adelante y abajo, típico también para quien trabaja mucho con laptop en las piernas y pierde el control de su posición.
Es la realidad, vivimos torcidos hacia esa pantalla diminuta que ocupa por completo nuestra atención, la miramos constantemente sin apenas levantar los codos, como si los tuviéramos presillados a la cintura. Y mientras saciamos nuestra obsesión avanza con sigilo un problema de salud (más) en la nuca.
El síndrome de text neck no es solo un traumatismo a nivel cervical. Es un síntoma de nuestra época al que debemos prestar atención para, al menos, tomar medidas y enderezarnos, ya que más difícil será eliminar el nuevo hábito tecnológico que nos facilita la vida, aunque nos enferme de tantas maneras.
Esta afección en nuestro cuello es muy fácil de explicar partiendo de que con cada grado de inclinación de la cabeza se multiplica la carga sobre la columna que la soporta. O sea, si normalmente una cabeza adulta pesa alrededor de cinco kilogramos en su ubicación natural, esta puede superar los 27 kilogramos si se ladea unos 60 grados. Y ese gesto, repetido muchas veces en una sola jornada, se queda grabado en músculos, ligamentos y vértebras, incluso puede provocar que se aplane la curvatura normal del cuello y, por tanto, esto implica dolor.
Entonces, no es tan invisible la tensión en el área, es seria; y esa exigencia de estar siempre conectados acompañada del cuello doblado, se parece demasiado a la sumisión, por lo tanto debemos reflexionar de cuánto nos perjudican los excesos que pueden estar relacionados con la nomofobia. La buena noticia es que, al menos en este caso, podemos prevenirlo corrigiendo posturas, siendo conscientes de nuestro propio cuerpo, evitando adecuarnos al aparato.
Lo más recomendable es levantar el teléfono a la altura de los ojos y erguir la cabeza. Ya sabemos que entonces se cansarían los brazos sin apoyo si queremos estar inmersos durante horas frente a la pantalla, pero es la única solución, la verdad. Y es eso o padecer de dolores y calambres en toda la región (cuello, hombros y parte alta de la espalda), así como presentar rigidez y dificultad para mover la cabeza hacia los lados, entre otros síntomas asociados que, de conjunto, de no modificar puede acelerar males mayores como artrosis cervical y hernia discal.
Otras sugerencias son tomar pausas cada media hora y hacer breves ejercicios de estiramiento y movimiento tanto de cabeza como de hombros. Lo óptimo es eludir esa postura forzada para cuidar el cuello, metáfora también de aprender a soltar y recuperar lo importante: mirar hacia arriba duele menos.
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