Perú: ¿Hasta cuándo?

El presidente de la República, José María Balcázar, de 83 años, dio su primer discurso, tras recibir la banda presidencial "Ya no estamos en tiempo de pelear, no hay derechas ni izquierdas". El susodicho es el nuevo mandatario electo por el Congreso peruano, donde las divergencias de la mayoría conservadora hicieron elegir a un mandatario considerado izquierdista.
O sea, el inesperado regreso de la izquierda al gobierno de Perú, con la elección del nuevo presidente encargado Balcázar, reveló una profunda lucha de poder entre la derecha fujimorista y la radical a dos meses de las elecciones generales del 12 de abril.
Ahora se echan la culpa por tal elección, mientras los medios al servicio de la oligarquía empiezan a sacar o inventar todo tipo de trapos sucios a Balcázar, como el de haber estado involucrado en algún tipo de fraude o cosas aún peores como la pedofilia, porque en tiempos atrás dijo que el matrimonio infantil era legal, todo sacado fuera de contexto.
También se le señala que puede ayudar a cometer fraude en las muy próximas elecciones presidenciales y emitir leyes draconianas hasta el fin de su corto mandato, en julio próximo.
Asimismo, esos medios se hicieron eco -generalmente, no lo hacen- de opiniones vertidas en la red de personas que lamentaban tal elección y pedían su destitución. Esas declaraciones iban desde “Ahora estamos peor” y “Ha sido una maldición de Dios”, hasta “Otro chorro” y “Que lamentable, somos el hazmerreír del mundo”.
Además, “No sé qué pasa con nuestro gobierno: cada vez que tenemos un presidente nuevo llega con una denuncia más grave que el anterior ¿Cuándo aprenderemos a elegir bien?” y “Todo esto es culpa de los congresistas que se quieren postular a senadores y diputados, es una pena nuestro país. ¿Cómo pudieron cantar el himno Somos libres? ¡Eso no es cierto!”.
Cynthia McClintock, una profesora de Ciencias Políticas en la Universidad George Washington, señala que la vacancia presidencial puede considerarse positiva si se emplea forma coherente y sin criterios partidistas "para fomentar la transparencia, la rendición de cuentas y la honestidad en el gobierno". Y añadió a BBCMundo: "El problema es que (en Perú) se utiliza de forma indebida" y "entran en juego motivos no tan nobles".
Lo más bonito es que nada de esto se decía en anteriores sustituciones, como la más reciente de José Jerí, con pésimos antecedentes, y Dina Boluarte, considerada traidora en su papel como vicepresidenta del hoy encarcelado mandatario Pedro Castillo.
Balcázar declaró que el Estado no pagará ni un centavo a la defensa de Dina Boluarte, cuando esta sea llevada a juicio o por acusaciones en su contra, aunque no podrá cumplir su palabra de indultar a Pedro Castillo, condenado a once años de prisión bajo el señalamiento de haber intentado un golpe de Estado, debido a que la sentencia aún no es firme.
Castillo y Balcázar fueron integrantes del partido Somos Libres, considerado de izquierda.
COMO EL OLE
Claro que la situación política de Perú está lejos de explicarse apenas por la forma en que el Congreso emplea el mecanismo de vacancia presidencial.
Y es que los partidos político se debilitaron en los últimos tiempos por la falta de confianza generalizada de la ciudadanía. Esto produjo a su vez un aumento de los grupos con representación parlamentaria desde el 2016 y una cantidad llamativa de candidatos a distintos cargos electivos.
En este escenario se han fortalecido dos tipos de grupos en el Congreso: los que buscan poder político (como el fujimorismo, que mantiene la bancada más numerosa, pese a que se redujo) y los que buscan desregulaciones por intereses particulares que van desde la educación hasta la minería informal.
Así, se ha vuelto más difícil alcanzar grandes acuerdos políticos y los presidentes han llegado al poder con menos respaldo legislativo, lo que los dejó más desprotegidos.
Recordemos que Castillo, un maestro pobre y también dedicado a labores agrícolas, pasó al balotaje o segunda vuelta del 2021 con apenas 19% de los votos y Keiko Fujimori con 13%.
Para las elecciones del 12 de abril hay 36 candidatos presidenciales registrados, pero distintas encuestas sugieren que ninguno supera actualmente el 15% de la intención de voto y la mayoría tiene menos de 1%. La desconfianza es tal que, según la encuestadora Ipsos, tres de cada cinco peruanos (61%) evitaría confiarle las llaves de su casa a cualquiera de los postulantes a la presidencia.
Por ahora, todo indica que habrá una segunda vuelta en junio.
CONSIDERACIÓN
Nadie en el país apostaba por la elección de Balcázar, que gobernará hasta el 28 de julio, cuando asuma el nuevo presidente elegido por el voto popular. Todos los números favorecían a la vocera del derechista Acción Popular, María del Carmen Alva, una dirigente polémica que tuvo enfrentamientos verbales violentos y hasta actitudes racistas con algunos pares.
Pero, ¿por qué un Congreso marcadamente conservador eligió finalmente a un presidente surgido de la extrema izquierda peruana, más allá de que rompió hace dos años con su partido y hoy se presenta como “independiente”?
La respuesta revela la compleja inestabilidad política que atraviesa el país: la derecha fujimorista liderada por Keiko Fujimori, y la derecha radical del exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga, privilegiaron sus propios intereses y su estrategia electoral. En síntesis, apostar por el caos y desmarcarse de un Congreso desprestigiado.
Y es que la falsa democracia peruana genera presidentes débiles, carece de partidos fuertes.
La muestra está, subrayo, en la interminable lista de candidatos presidenciales que lucharán por llegar al poder en las elecciones del 12 de abril. Son 36 en total, la mayoría de ellos desconocidos para el electorado.
De esa manera, el voto se dispersa y los presidentes electos suelen contar con bancadas minoritarias en el Congreso. El resultado es una sucesión de gobiernos débiles que suelen ser destituidos por el Parlamento.
De hecho, Balcázar es el octavo presidente en los últimos 10 años. En julio asumirá el noveno.
López Aliaga, líder del ultraderechista partido de la Revolución Popular, lidera los sondeos a dos meses de las elecciones, seguido de cerca por Keiko Fujimori, hija del fallecido dictador Alberto Fujimori y líder de Fuerza Popular.
Pero ninguno de los dos despega. El más reciente sondeo de Ipsos reveló que López Aliaga tiene el 12% de las intenciones de voto y Keiko apenas el 8%. Es muy poco para aspirar a ser presidente.
Para ser electo en primera vuelta, se necesita alcanzar el 50% más uno de los votos. Un eventual balotaje se realizaría el primer domingo de junio.
En ese escenario, crece cada vez más la percepción de que un “outsider” podría aparecer en el tramo final de la campaña.
“Los partidos de derecha han vuelto al enfrentamiento y a la polarización ideológica. Ellos creen que es lo que más les conviene. Esa es la pelea entre Renovación Popular y Fuerza Popular”, dijo la directora de la consultora Imasen, Giovanna Peñaflor.
Para ella, la estrategia de la derecha es clara: “Keiko apuesta a Balcázar para generar caos y López Aliaga busca responsabilizar a Keiko y desligarse del ´pacto mafioso´ que ha gobernado al país desde el Congreso".
Pero la propia Keiko aseguró que sus legisladores no votaron por el hoy presidente encargado, aunque este tipo de elección se hace en secreto y la oponente de Balcázar es extremadamente impopular entre los suyos.
Por lo pronto el mandatario encargado se entrevistará con Aliaga y Keiko, a quien considera una buena amiga.
De todas maneras, la gran incógnita es si Balcázar podrá sobrevivir bajo la espada de Damócles de un Congreso adverso y una pelea de las fuerzas conservadoras por el poder.
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