Las mentiras de Mr. Rubio (XIV) en Munich

El ecosistema digital contrarrevolucionario hace malabarismos para seguirte la pista, entusiasmados algunos por una expedita invasión militar a la Isla, pero obligados por la necesidad de cobrar las mensualidades desde el Departamento de Estado, ahora se habla de un “modo Obama”
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Marco Rubio en Munich

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, defendió la «civilización occidental», al estilo fascistoide de Trump, en discurso en Múnich

Fuente:
CubaSí

Cada intervención pública del canciller trumpista constituye una fuente inagotable de falsedades, ni siquiera bien elaboradas; también una muestra viviente de como este individuo es obligado a expresar lo contrario de lo que piensa o dijo en reiteradas ocasiones, antes de ocupar su actual super cargo.
Pero los dichos de Mr.Rubio hay que tomarlos muy en serio; dotado de un elevado poder burocrático puede generar situaciones, incluido manipular a su Jefe Trump y poner patas arriba el mundo.

La última entrega de Mr. Rubio se produjo en su reciente visita al viejo contingente, lo que han dado en llamar, tal vez injustamente, la Europa Occidental sumisa al imperio estadounidense. Fue el orador estrella, nada menos que el pasado 14 de febrero, en la 62 Conferencia de Seguridad de Munich (2026).

En el discurso de marras, Mr.Rubio al parecer vino con un guión modificado del que en su momento expuso el vice presidente Vance, el año pasado, en la edición 61 del evento. Ahora el canciller estadounidense intentó hacer gala de modales más diplomáticos si se permite el concepto, aligeró un poco la repudiada retórica del Jefe Trump, de amenazas con la que hasta ahora ha estado acosando a los europeos.

Mr. Rubio hizo ver la importancia que tienen los vínculos de EEUU con Europa occidental, resaltando supuestos valores compartidos con ínfulas de superioridad racial e intelectual, advirtiendo que todo eso está en peligro de extinción, si los líderes europeos no se atienen a la agenda de ultra derecha, de tufillo fascistoide, que proclama el Jefe Trump a todo el que quiera escucharle.

De allí que el asunto de la migración “descontrolada desde tierras semisalvajes”, tercermundistas o como quiera que haya dicho en alusión al resto de mundo, fuera un asunto medular de los reclamos/advertencias, expuesto por Mr. Rubio en forma más o menos amable pero igual, destilando la singular prepotencia que suelen exhibir los funcionarios estadounidense.

También Mr. Rubio se puso a filosofar sobre la evolución del capitalismo después de la segunda guerra mundial, haciendo añicos las tesis de Francis Yoshihiro Fukuyama, aquel que predijo que con la caída del muro de Berlín, sobrevendría una era de prosperidad, claro para los superricos se le olvidó admitir, con democracia liberal universal. Muy bien Mr. Rubio, en intentar desmantelar esa tesis sin asidero real aunque, fiel a lo que representa, incurrió en el mismísimo error, desconocer olímpicamente las tremendas contradicciones que genera el sistema que ambos, el tal Yoshihiro Fukuyama y Mr. Rubio defienden.

Porque básicamente lo que sucede en Europa y con particular evidencia en EEUU, es fruto del desarrollo del sistema capitalista según el cual la concentración de la riqueza y el poder, inherente a este, va contra los intereses de su propia nación. Dicho de otra forma, y para destacar solo un ejemplo, de los tantos que hay, la codicia, lógica desde luego, de las principales trasnacionales estadounidenses, los llevó a migrar sus industrias y tecnologías a terceros países fuera del “jardín occidental desarrollado”, por caso China o la India, dejando a un EEUU virtualmente desindustrializado.
En un exceso de academicismo trasnochado, Mr. Rubio va de frente entonces contra el libre mercado; ni Marx, ni Engels ni Lenin hubieran podido imaginar que cientos de años después, un charlatán en representación del capitalismo más desarrollado, les terminaría dando la razón. Seguro Mr. Rubio ni cuenta se dio del dislate.

En ese punto Mr. Rubio se enreda regañando a terceros de haber desarrollado sus economías, como que si esa posibilidad fuera patrimonio exclusivo de un pequeño grupo de países, porque si, porque al imperio le parece y punto. De paso acusa a tercermundistas de avances en la esfera militar, lo cual es otra perversidad del secretario, porque nadie mejor que la actual administración trumpista para insistir que hacen lo que les place, porque tienen el “mejor ejercito de mundo”, al decir del mandatario. Y bueno es elemental tomar resguardo para protegerse de semejante amenaza.

Entonces, coherente con lo anterior, el Secretario de Estado declara oficialmente, no solo de hecho sino de jure puede decirse, el fin del mundo basado en reglas; la ley del más fuerte, el que llegue primero se queda con la merienda y no hay para más nadie, en fin. Y no tranquilo con la arbitrariedad, invita a los asistentes a la 62 Conferencia a cerrar filas contra el resto de mundo, bajo el “imbatible” liderazgo nada menos que de Trump.

El secretario Rubio también abordó otros temas propios de la agenda establecida en el Proyecto 2025, se recuerda, el de la Fundación Heritage, donde se le precisa a la Casa Blanca que hay que hacer para cada cosa humana y divina. Especial énfasis puso Mr. Rubio en acabar de desmontar las políticas que han intentado insuficientemente por cierto, proteger el ambiente.

El tema del cambio climático, aparece en la retórica de ocasión de Mr. Rubio como subordinado, en relación al resto de los disparates con que obsequió a los asistentes al conclave de Munich; sin embargo, el enfoque del trumpismo al respecto es probablemente uno de los asuntos más peligrosos para la especie humana, no solo por lo obvio, sino porque es de las pocas cosas en que el mundo, en un esfuerzo civilizatorio y de supervivencia, se ha logrado determinado nivel de consenso. Nada de eso sirve, insistió Mr. Rubio, recuerden que el mundo basado en reglas ya no opera.

En resumen, la ultra derecha trumpista, convencida de su propia soberbia imperial decidió hacer las paces con la vieja Europa, pero no de iguales, sino en franco papel subordinado a la peculiar manera de encarar la inevitable decadencia del imperio; o se unen a nosotros en esta “locura” o se irán primero al acantilado, palabras más, palabras menos, fue lo que quiso expresa en pose dramática el canciller estadounidense en Munich.

De especial interés para Cuba fue la entrevista que en ocasión de su presencia en Europa diera Mr. Rubio a  John Mickkethwait , editor jefe de Bloomberg News, medio que se auto define como “cronista del capitalismo”, ocasión en que “explicó” la política de acoso contra la Isla.  

El tema ciertamente requiere más tiempo para arribar a un mejor entendimiento. No obstante, se pueden apuntar algunas consideraciones preliminares.

Puede empezarse por la dosis psicodélica, de cinismo con esteroides, del secretario Mr. Rubio. Si, porque elucubrar sobre el estado de la economía cubana obviando salomónicamente la existencia del bloqueo francamente no resiste un minuto; es como para que la audiencia simplemente apagara el Tv o el artefacto por donde estuvieran viendo la entrevista.

Pero esto fue dígase que más de lo mismo, recuérdese el absurdo según el cual el socialismo cubano no sirve, pero hay que bloquearlo a como de lugar porque sin esa guerra económica, saben que mostraría sus extraordinarias ventajas, muchas de la cuales son reconocidas incluso en medio de semejante asedio, ahora recrudecido con el virtual bloqueo de combustible.

La parte interesante, puede considerarse que la única que vale la pena evaluar, es cuando establece el menú de condiciones que Trump, si el Presidente, porque es improbable que a Mr. Rubio se le haya ocurrido, ha establecido para quitar o aligerar el criminal asedio a la familia cubana. Aquí el secretario se vuelve más siniestro, bajo una apariencia ambivalente.

Como siempre, habla de libertades, aclarando por cierto que ni siquiera interesa ya el llevado y traído asunto de los derechos humanos, no, es la economía cubana y quien la controla. Sin ambages, despojando los dichos de Mr. Rubio de la hojarasca, simplemente exige que la economía de la Isla vuelva a ser controlada por los estadounidenses, en específico por los neobatistianos, o no hay arreglo!

Algunos podrían hasta estar haciéndose ilusiones; dígase por caso sectores empresariales de origen cubano, del sur de la Florida, los que sensatamente apuestan a inversiones en la Isla, tierra de sus ancestros, tal y como establece y permite la actual constitución cubana.

Esto es un craso error. Mírese por donde se mire, los planteos de Mr. Rubio al editor jefe  Mickkethwait es uno de sus engaños más colosales en lo que a Cuba se refiere. Es una vulgar venta de ilusiones asumir que ahora abrazó una alternativa en “modo Obama”, como se puede leer en algunos medios, que aludieron al encuentro con Bloomberg News.

De las tantas razones que puede tener Mr. Rubio para esta nueva e inesperada pose, una es que probablemente sus diplomáticos en Europa deben haberle advertido sobre el creciente rechazo allí y en todas partes, a la política de extrema y de cruel asfixia implementada, y ahora descarada y ridículamente justificada en la orden ejecutiva del pasado 29 de enero.

Mr. Rubio seguro se dijo, bueno todo el mundo está diciendo que la tal orden es una canallada, de la cual es el casi máximo responsable; que la gente se percata que, realmente el secretario espera alcanzar el siempre esquivo propósito de lograr un “cambio de régimen” en Cuba. Así que, ni corto ni perezoso, en la entrevista culpó de todo a las autoridades cubanas, y lanzó una envenenada ramita de olivo, no para los cubanos, sino para la opinión pública europea, el lugar que con posturas “cariñosas” quieren conquistar definitivamente.

Habrá que decirlo tantas veces como sea pertinente. De los neobatistianos, cabalmente representados por Mr. Rubio no hay variantes alternativas; claro que como otros, procuran acabar con la Revolución, que no exista un socialismo a la cubana a solo 180 km de la Florida, es algo consensuado en la plutocracia estadounidense, pero el anhelo de estos oligarcas neobatistianos es quedarse con todo, como fue hasta diciembre de 1958. Y es ahora o nunca, han concluido.

Mr. Rubio deja el verso converso, aquí en Cuba nadie te cree y hasta resulta patético ver como el ecosistema digital contrarrevolucionario hace malabarismos para seguirte la pista, entusiasmados algunos por una expedita invasión militar a la Isla, pero obligados por la necesidad de cobrar las mensualidades desde el Departamento de Estado, ahora se habla de un “modo Obama”, que obviamente esperan que las autoridades cubanas rechacen, condición pertinente para arrasar con todo, al decir de Trump.

No pasaran, en pose Obama o como quieran disfrazarse, se escucha y se siente que es algo más profundo, desde este lado del estrecho de la Florida. Revolución pa rato!, fin del comunicado.
 

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