El valor de la lengua materna

La lengua materna es mucho más que un conjunto de reglas gramaticales, es lo primero que escuchamos, el idioma que nos circunda sin que nos expliquen cómo se estructura una oración sino que nos llega de modo fluido, natural; es la que empleamos en nuestros pensamientos, la más presente en nuestros sueños aunque seamos políglotas.
Fuente:
CubaSí

Desde el año 2000 el mundo celebra la lengua materna, nuestra primera voz, esa que desarrollamos hace siglos y que es difícil decir cuándo de manera concreta porque es parte de un proceso inmenso. Como experiencia humana existe junto al origen de la humanidad con la aparición del Homo sapiens, mientras que como concepto social tuvo lugar en la Edad Media para diferenciar idiomas locales del latín culto.

Sin embargo, aunque es tan antigua como nuestra propia presencia en este mundo, no fue hasta 1999 cuando la UNESCO aprobó el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, una fecha que nos invita a reflexionar sobre la increíble diversidad lingüística que nos acompaña y la importancia de preservar en especial aquellas que están en peligro de desaparecer, que son muchísimas.

La lengua materna es mucho más que un conjunto de reglas gramaticales, es lo primero que escuchamos, el idioma que nos circunda sin que nos expliquen cómo se estructura una oración sino que nos llega de modo fluido, natural; es la que empleamos en nuestros pensamientos, la más presente en nuestros sueños aunque seamos políglotas.

A menudo nos dicen que la lengua materna es la vía innata para canalizar nuestras emociones más profundas y que es la herramienta principal para transmitir cultura, historia y tradiciones. Así es, con la lengua materna aprendemos a nombrar el mundo y a encontrar nuestro lugar en él. Ya luego, si nos llegan otros idiomas, solo nos enriquecemos, mientras que la primera voz nos acompañará por siempre con una familiaridad sin igual.

Este día es importante para organizar acciones que promuevan el estudio y la preservación de nuestros idiomas y dialectos porque la diversidad lingüística está amenazada. Se estima que cada dos semanas desaparece una lengua e inevitablemente con ello se borra parte de la memoria y la identidad de un pueblo, estamos hablando de raíces profundas.

Por tal panorama en constante cambio es un desafío determinar el número exacto de lenguas que han existido porque su desarrollo abarca siglos, y sobre todo porque las lenguas nacen, evolucionan y desaparecen, y ni siquiera la lingüística moderna tiene registros de la mayoría, por muchos estudios que se hagan. 
 

Imagen
Día Internacional de la Lengua Materna el 21 de febrero

Imagen tomada del perfil de Instagram de Fundación Sol y Lluvia



Los datos que se manejan en la actualidad indican que el mundo cuenta con alrededor de siete mil lenguas vivas. Y entre los idiomas más hablados —según nativos, quienes aprendieron como segunda lengua y total de hablantes— se encuentran, en primer lugar, chino mandarín, español, inglés e hindi, y el ranking también incluye, con cantidades menores, francés, árabe y ruso, entre otros.

Por su parte, las estadísticas aseguran que las menos habladas y en peligro de extinción suman la alarmante cifra de 43%, unas tres mil. En situación crítica, desde vulnerables hasta con advertencia de agonía, se cuentan unos 200 idiomas con menos de diez hablantes cada uno. Parece exagerado, pero no. Los reportes señalan el taushiro, de la Amazonía peruana, con una sola persona que lo domina; mientras que el chemehuevi, de una tribu en territorio de Estados Unidos, tiene solo tres hablantes nativos.

Este es solo un par de ejemplos. ¿Qué sucederá con ellos en el futuro? Están condenados a desparecer y con ello una forma única de ver el mundo, siglos de conocimiento, historia y cultura.

Un fenómeno sorprendente tiene que ver con que la distribución de las lenguas no es homogénea. De hecho, algunos territorios son verdaderos milagros en ese sentido y el caso más particular es el de Papúa Nueva Guinea porque posee la mayor diversidad lingüística para una población de poco más de 10 millones de habitantes. Esta nación de Oceanía tiene unas 800 lenguas nativas y esto es increíble. Parecido ocurre con Vanuatu, de la misma región geográfica, el país con más idiomas per cápita del mundo con dos centenas en a penas 300 mil habitantes.

Esto quiere decir que mientras unas pocas lenguas dominan la comunicación global, la inmensa mayoría lucha por sobrevivir al olvido en pequeñas comunidades aisladas, sentenciadas a que la globalización cultural las aplaste. ¿Por qué ocurre? Casi siempre estas áreas en crisis se hallan desprotegidas, distantes, afectadas por la migración, también por la discriminación, la exclusión, la pereza de transmisión interfamiliar y las pocas políticas de reconocimiento y protección de su patrimonio tanto como de sus comunidades.

Es importante el fomento de una educación multilingüe, pero también rescatar el legado de nuestros ancestros, lo cual significa no dejar morir la memoria colectiva. Para eso es necesario sensibilidad, voluntad y políticas públicas encaminadas a fortalecer su estudio, y eso impone, además, documentar y registrar cada lengua, así como promocionarla. Por eso es tan valioso celebrar el 21 de febrero, pero desde la actividad.

Este día recordemos que la lengua materna es mucho más que un idioma que aprendemos en casa y que preservarla es defender la diversidad y nuestra propia historia familiar; es honrar a nuestros abuelos, abrazar la nostalgia.

Añadir nuevo comentario