El sideral vuelo de Pututi

Foto: Roberto Morejón / Jit
Pututi es un muchachito todavía. Es de Santiago de Cuba, pero ya es un referente nacional en la pasión de todos los cubanos: la pelota. En el mismo primer día de la IV Liga Élite, en un partido que se fue de un solo lado entre Artemisa e Industriales, él puso a toda la afición del país a recordar.
Raydel Abel Sánchez Trutié, quien refuerza a los artemiseños en el certamen liguero, pegó un cuadrangular que nos hizo volvernos a preguntar ¿cuál es el jonrón más largo que se ha dado en el majestuoso Estadio Latinoamericano?
El suyo, en la apertura de la Élite 2026, picó en la última sección de gradas del jardín izquierdo, la tercera, y dio contra la pantalla gigante que corona la altura de esa zona. Si no estuviera ese tablero digital allí, la bola se hubiera ido a la calle.
Ese cuadrangular, que redondeó un estreno de tres imparables en cuatro turnos, con dos anotadas y una remolcada con la camiseta artemiseña, entra entre los más largos que se han visto en el Coloso del Cerro.
El batazo puso su nombre junto al de legendarios que han firmado descomunales batazos en el templo de la pelota cubana.
Ese estadio jamás olvidará el batacazo de Romelio Martínez, quien la despidió por esa misma banda, y al primer picotazo cayó en el parque que circunda al recinto beisbolero; tampoco a Orestes Kindelán, el hombre que más vuelacercas tiene en los clásicos nacionales, con 487, uno de ellos como el del fornido Romelio.
Yobal Dueñas, con el equipo Cuba, la llevó hasta esa sección, en el 2002, en un duelo frente a Taipéi de China, en la Copa Intercontinental, en uno de los batazos más largo que se conocen en el Latino, para muchos el de más dimensiones, sin ser un clásico slugger.
También Alfredo Despaigne, en un choque de preparación contra Puerto Rico, la metió de aire en esa tercera área, y al primer rebote fue a dar al pavimento exterior. Su majestad, el señor jonrón, como bautizó otro inmortal, pero de la narración deportiva, Bobby Salamanca, a Pedro José Rodríguez, rubricó un bambinazo de esa categoría. Es decir, la pelota al primer “bounce” salió de los límites del parque.
Igual de inmenso, y con idénticas características, se recuerda la conexión de cuatro esquinas del villaclareño Oscar Machado, nada menos y nada más que frente a uno de los mejores serpentineros que se ha parado en el montículo de las series nacionales, Orlando “Duque” Hernández.
El gran Omar Linares no se quedó fuera de esa fiesta, con un papalote que empinó y pegó contra la torre que está al lado derecho de la pizarra, ubicada en el segmento del jardín central.
Tampoco iba a faltar a este recuento, Frederich Cepeda, hoy el jugador activo con mayor cantidad de jonrones, con 387 con el que pegó este domingo ante Matanzas. Él tiene uno de los cuadrangulares más largos por la zona derecha del Latinoamericano, también a la tercera zona.
Un jugador menos mediático, pero de una fuerza brutal, Jorge Salfrán con el uniforme de Metropolitanos, fue autor de otro rascacielos por la pradera izquierda, con el mismo destino callejero después de picar en lo último de la tercera sección de gradas.
Contó Luis Gustavo Guerra Díaz, en un debate en redes sociales, que antes de 1959, en la Liga Cubana de Beisbol, cuando el hoy Latino llevaba el nombre de Stadium del Cerro, un pinareño de Santa Lucía, jugando para el Cienfuegos dio un soberano batazo. Su nombre: Rogelio Borrego Álvarez.
Guerra Díaz aseguró que fue el más largo medido en el capitalino estadio, calculándose en 533 pies. Afirmó que «yo vi el bate y la placa que lo acreditaba, en su casa; conocí a sus padres, Ricardo y la "Ñoña", pues soy de ese pueblo». Sostuvo que los historiadores y las personas de su edad pueden dar fe de lo que dice; aunque, sabiamente, expresó que «en nuestras series nacionales se han bateado en ese estadio muchos jonrones, pero definir cuál es el más largo entra en el terreno de la especulación».
Nadie puede obviar, aunque fuera en una prueba de habilidades, en 1986 en un Derby de jonrones, al gigante matancero de Cárdenas, Julio Germán Fernández. Él, en esa sugerente y gustada competencia, le dio a una pelota que se fue, ¡sin picar!, de la inmensidad del Latinoamericano.
Pututi ha hecho que recordemos estos siderales vuelos de la esférica blanca de costuras rojas. Cuenta con una sola Serie Nacional, y aún no ha cumplido los 20 años, pero su kilométrico jonrón del sábado 2 de mayo, que fue su número 14 en los clásicos cubanos, si bien no es el más largo, sí es el de más dimensiones de una Liga Élite en el Latino; el más sonado de una apertura, y podríamos agregarle que el de vuelo más extenso con una pelota Teammate.
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