El Cine Móvil llegó para quedarse
Cine Móvil en la comunidad de El Fanguito, Plaza , La Habana, con el uso de pantalla, proyector y sonido, utilizando generación alternativa de electricidad.
En diciembre de 1960 se iluminaron las primeras comunidades cubanas con la gama de luces, colores y emociones que irradiaban intrépidos camiones equipados con proyectores cinematográficos, listos para llevar el séptimo arte a los más apartados parajes de la isla.
El documentalista Octavio Cortázar recogió la experiencia en un material que sube montañas y atraviesa ríos para captar las voces asombradas y los ojos muy abiertos de campesinos de todas las edades que descubrieron el cine “Por primera vez”.
Y aunque ya los cubanos y cubanas hemos visto mucho y buen cine, no somos los mismos vecinos deslumbrados ante la magia de Chaplin en Tiempos Modernos, las comunidades continúan agradeciendo que el cine vaya a acompañarlos en medio de una cotidianidad compleja como la que vivimos hoy.
El ICAIC ha logrado encontrar soluciones para que el cine móvil continúe en la actual contingencia energética con estaciones de energía alternativa, sin necesidad de conectarse a la red eléctrica pública.

Foto: Heydy Montes de Oca
Las niñas y los niños siguen siendo los primeros en llegar y los mayores promotores dentro del barrio, celebran la oportunidad de compartir, por ejemplo, las aventuras de Elpidio Valdés junto a sus amigos de travesuras.
Sin embargo, no son los únicos que aprovechan esta opción, recientemente, en la comunidad en transformación El Fanguito, en la capital, realizó la presentación del largometraje Calle 232 de Rudy Mora, con la presencia de este reconocido realizador y resultó una fiesta para toda la familia.
En conferencia de prensa, Alexis Triana, presidente del ICAIC, anunció: “estamos recibiendo de Villa Clara cinco pantallas que tienen autonomía eléctrica por seis horas para proyectar cine y que estamos en debate con nuestros municipios de cultura cercanos a Plaza de la Revolución porque vamos a crear una red de pantallas que pueda permitir dar servicio”.
La experiencia, desde el verano pasado se multiplica en el país con la premisa de “buscar todas las alternativas posibles” para renovar las buenas energías del arte.
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