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EDITORIAL: Marchar por Cuba

El pueblo cubano reafirma este Primero de mayo su decisión de avanzar frente a todos los obstáculos.
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Primero de mayo. La Patria se defiende

Primero de mayo. La Patria se defiende

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CubaSí

Participar en la convocatoria por el Primero de Mayo, es, como dice el lema de esta jornada, defender la Patria. Y esa afirmación adquiere hoy una dimensión particularmente profunda para los cubanos, en medio de circunstancias económicas y sociales muy complejas.

Cuba no renuncia a la celebración del Día Internacional de los Trabajadores porque los trabajadores han sido, desde el triunfo revolucionario, la columna vertebral de la Revolución. En sus manos ha descansado históricamente el esfuerzo por sostener el país, aun en los escenarios más difíciles. Esa convicción estuvo siempre en el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro, de cuyo nacimiento se cumple este año el centenario.

El gobierno de los Estados Unidos continúa aplicando medidas destinadas a presionar y asfixiar la economía cubana y, por extensión, al entramado social de toda la nación. No se trata de una guerra convencional, aunque las amenazas y tensiones nunca desaparecen del todo; se trata de la prolongación de décadas de asedio contra un proyecto social que decidió construir su camino de manera soberana.

El bloqueo estadounidense no es una consigna vacía ni una falacia propagandística: existe, tiene consecuencias concretas y constituye la principal causa de muchos de los agudos problemas que enfrenta actualmente el pueblo cubano.

La intención de sucesivas administraciones norteamericanas ha sido rendir por hambre y desesperación a un país cuyo “delito” ha sido defender un modelo independiente a apenas noventa millas del mayor poder imperial de la historia.

En ese contexto, que millones de cubanos salgan a desfilar este Primero de Mayo constituye una expresión de respaldo a un proyecto de nación que apuesta por la soberanía y la justicia social. No se trata simplemente de una movilización simbólica o ritual.

Cada trabajador que marche, cada estudiante, cada jubilado, cada familia que participe en los actos, estará expresando también la voluntad de resistir y seguir adelante pese a las presiones externas. Es una declaración colectiva de que Cuba no está dispuesta a renunciar a su derecho a existir y a decidir su destino.

La Revolución cubana nunca ha sido una amenaza para el pueblo estadounidense, ni para su sociedad, ni para su sistema político. Jamás ha pretendido conquistar territorios ni imponer por la fuerza su modelo. Sin embargo, los Estados Unidos sí continúan siendo una amenaza para la estabilidad, la independencia y la soberanía de Cuba mediante políticas de coerción económica y aislamiento.

Esa contradicción histórica ha marcado las relaciones entre ambos países durante más de seis décadas y explica buena parte de las tensiones que aún persisten.

Por eso el desfile del Primero de Mayo posee una dimensión política y moral inseparable de su sentido laboral y popular. Los trabajadores cubanos no solo celebran sus derechos y sus conquistas; también defienden una idea de país construida desde el sacrificio colectivo.

En varias ciudades de Cuba, cientos de miles de personas volverán a ocupar plazas y avenidas para demostrar que, pese a las dificultades, no se ha quebrado la voluntad de preservar la soberanía nacional ni la confianza en la capacidad de salir adelante mediante el trabajo y la unidad.

Eso no significa ignorar los problemas internos ni renunciar al debate sobre los desafíos de la sociedad cubana contemporánea. Todo lo contrario. Defender la patria implica también reconocer errores, dialogar, reflexionar y buscar soluciones a las dificultades económicas, productivas y sociales que afectan la vida cotidiana de la población.

Cuba necesita continuar transformándose, perfeccionando sus instituciones y construyendo consensos desde la participación de sus ciudadanos. Pero esas discusiones deben darse sin presiones extranjeras, sin amenazas y sin políticas destinadas a provocar el colapso del país.

Defender la Patria es defender la nación, la cultura y las conquistas de un proceso revolucionario que dio al pueblo cubano soberanía y dignidad. Es también afirmar que existe la voluntad de seguir construyendo un futuro mejor desde el trabajo de los cubanos y para los cubanos. Cuba tiene derecho a existir, tiene derecho a desarrollarse y tiene derecho a validar el proyecto social que la mayoría de su pueblo ha escogido.

Ese es, en esencia, uno de los significados más profundos del Primero de Mayo en la nación.

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