Clásico Mundial de Béisbol: Orgullo vinotinto

Foto: AP
Sobre el terreno solo le frenó República Dominicana, con ese trabuco que parecía que daba para mucho más, pero sus bates se enfriaron contra Estados Unidos, haciendo demasiados swings a lanzamientos malos.
La Vinotinto se apoyó sobre todo en su pitcheo, manejado con total exactitud desde el puesto de mando, para sacarle jugo a una selección que sorprendentemente tuvo en Maikel García a su principal bujía ofensiva.
De esta manera suplieron los slumps de varios peloteros importantes como el capitán Salvador Pérez, su sustituto tras el plato Wilmer Contreras, y los jugadores de cuadro Gleyber Torres y Andrés Giménez, todos por debajo de sus reales posibilidades madero en mano.
Así y todo el manager Omar López se las arregló para hacer las carreras necesarias y con una férrea defensa y un bullpen de lujo acabar para acabar con los invictos de Japón e Italia, y superar al elenco de las barras y las estrellas para ganar su primer Clásico.
Los anfitriones estuvieron en su tercera final consecutiva, y aunque solo ganaron aquella de 2017 definitivamente aprendieron a jugar estos torneos y mantener una base de regulares en vez de asumirlo como si fuera un Juego de Estrellas donde hay que darle espacio a todo el mundo.
Las fases decisivas fueron otra cosa con respecto a la inicial, donde el bateo tuvo la voz cantante salvo en el grupo de Cuba, y hubo dominio de los lanzadores en casi todos los encuentros de eliminación directa.
Ya habíamos comentado que a nuestro elenco le faltó atrevimiento a la hora de hacer los cambios, algo que igualmente afectó a Puerto Rico, con Nolan Arenado inamovible del tercer turno en la alineación, y así les fue.
El Clásico sigue creciendo cada vez más, y solo queda una mayor exigencia de las Grandes Ligas para que los equipos cedan a los jugadores. Salvo Japón y Estados Unidos, prácticamente todos los demás sufrieron bajas inesperadas, hasta el campeón con José Altuve.
El tema de los seguros médicos tiene que resolverse para que el evento realmente deje ver a lo mejor de lo mejor en el deporte de las bolas y los strikes.
Hablando de strikes, se extrañó bastante el flamante sistema para reclamar lanzamientos, que ya se probó en esta pretemporada, pero era muy pronto para aplicarlo aquí. En sentido general el arbitraje fue muy bueno en el resto de las jugadas, pero los conteos en el plato dejaron más de una inconformidad.
En este sentido, aplicar las restricciones de tiempo conllevó a una disminución notable de los desafíos, que casi nunca superaron las tres horas. Si se recortan también los comerciales entre innings se ganará mucho más. Con un minuto es suficiente para un par de anuncios, al final son más de 20 los momentos para esto en un juego de pelota, contando los cambios de lanzadores y las visitas al montículo.
Se puede seguir haciendo más, pero ahora mismo lo que toca es felicitar a Venezuela, que llenó de orgullo a Latinoamérica.
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