ARTE: Primavera de Van Gogh

Obsesionado con el color llevó su inercia más allá del paisaje con una paleta liberada con el amarillo como eje dominante.
Fuente:
CubaSí

Mucho hemos escrito sobre el arte del célebre pintor neerlandés que nunca pudo vivir de su pincel ni saber el valor de su obra que asciende al menos a 2500 piezas, de las que se conoce. Hemos analizado su técnica y preferencia cromática, los tormentos que le acompañaron en su corta vida, y sus más famosas pinturas La noche estrellada (1889), Los girasoles (1888) y El dormitorio en Arlés (1888), cuando ya encontró su último estilo de pincelada libre, colorida e intensa.

Sin embargo, comienza la primavera y eso nos hace imaginar postales de tonos vivos repletos de flores y amarillos, y ahí volvemos a Van Gogh porque aunque fue un pintor abrumado, encontró consuelo en el arte y nos dejó material de gran maestría sobre el entorno casi paradisíaco que entendió de esa región francesa donde vivió sus últimos tiempos cautivado por el esplendor de la luz que hacía del paisaje un lienzo distinto de las otras villas que conoció, demasiado lúgubres o citadinas, tal vez.

Sus biógrafos coinciden en resaltar el impacto que tuvo aquel lugar, Arlés, en Van Gogh, y es evidente porque hacia el final de su vida fueron esos campos y su gente lo que dominó su obra y fue prolífero aun cuando su ánimo estaba decaído pues encontró refugio y motivación en el pincel y en la oportunidad de pintar cuanto vio.

De acuerdo con estudiosos de su vida, Van Gogh llegó a esa ciudad justo un mes antes de la primavera para el hemisferio norte. No es difícil suponer el impacto que le dejó la naturaleza que en esta estación parece explotar en matices, pues su impulso creador nos dejó numerosos cuadros de hermosas vistas que reflejan la relación entre esta época y el color para él.

Si como artista emergente ya antes usaba colores de manera exaltada, en ese momento fue más vibrante todavía. Arlés cambió su ímpetu y modo de expresión para siempre. La luz le pareció más brillante, los árboles comenzaron a florecer y transformaron el campo en un estallido de alegría irisada. Para Van Gogh, que veía el mundo a través del prisma de la emoción, la primavera fue revelación pictórica y símbolo de esperanza.

Quizás Van Gogh padecía algún trastorno afectivo estacional relacionado con las emociones y el momento del año. Estaba animado. Empezó a pintar casi con frenesí, y fue muy productivo. Adoptó el color y la calidez como su principal lenguaje, no para imitar lo que encontraba en la naturaleza, sino como vehículo de su sentimientos.

Anteriormente pintó flores —lo más icónico de la primavera— y para ello utilizó, como es lógico, tonos vivos, a veces parecían escenarios sin sal o naturaleza muerta en un rincón. Recordemos su Jarrón con amapolas (1886), que, además de la emblemática serie con girasoles de protagonistas, fue un ejercicio de ensayo y aprendizaje.

En cambio, después experimentó con la vitalidad de ambientes silvestres y en movimiento, aunque de ese periodo también es Jarrón con lirios contra un Fondo Amarillo (1890). Siempre le interesaron las flores y el contraste.

La primavera presente en su catálogo expresada con huertos florecidos. Áboles de frutas como almendras, melocotones, manzanas y ciruelas, completamente florecidos como milagro y espectáculo opalescente de sus vistas preferidas. Hacia su manera de pintarlos la crítica se refiere como "representación del renacer espiritual", que en realidad es encontrar belleza en lo nimio.

Almendro en flor (1890) es una de sus pinturas más típicas y portada de este texto, concebida poco antes de morir. En ella se concentra todo aprendizaje y devoción por la primavera a través de la delicadeza de sus ramas, sus flores blancas en varias etapas, además del fondo azul. A pesar de la turbulencia de su vida, este cuadro transmite serenidad, ternura. Lo hizo para su sobrino recién nacido.

También reprodujo escenas cotidianas bajo cielos radiantes, y así continuó porque no obstante, para Van Gogh la primavera dejó su remanente y llevó su inercia más allá del paisaje con una paleta liberada con el amarillo como eje dominante. Pintó emociones.
 

 

 


 


 


 


 

 

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