Perú: El nada extraño caso de los aviones “embarajados”
Personas que debían supuestamente acompañar y respaldar al presidente interino en su provisional gestión, han estado abiertamente enredadas en la espuria compra de aviones militares norteamericanos que, por el momento, ha sido detenida esperando la decisión de quien resulte ganador en las demoradas elecciones, que deben tener su final el 28 de julio próximo en Perú.
José María Balcázar denunció irregularidades e instó a su sucesor a revisar el polémico contrato. Si al final la derechista Keiko Fujimori o el ultrarreaccionario Rafael López Aliaga resultan electos, la compra -no importa lo sucia que sea- tendrá lugar, pero no si el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, logre el triunfo final.
En estos momentos, la opaca compra de aviones cazabombarderos a Estados Unidos -como admiten medios occidentales, menos Infobae- ha desembocado en un enfrentamiento entre el presidente Balcázar, y el jefe del Consejo de Ministros, Luis Enrique Arroyo, luego que el mandatario destituyó a dos ministros: el del entonces titular de Relaciones Exteriores, Hugo de Leza, y su colega de Defensa, Carlos Díaz.
Arroyo alegó que todos los pasos se cumplieron de manera escrupulosa y que, incluso, ya se había pagado la primera parte de los 3 500 millones de dólares comprometidos, pero Balcázar aseguró que la compra fue a dedo, sin transparencia y sin seguir los pasos previstos en los procesos de licitaciones.
En los últimos tiempos, Balcázar también denunció que se había excluido a empresas de otros países para favorecer a un único proveedor estadounidense. El contrato se terminó firmando el pasado 20 de abril, a pesar del rechazo del mandatario, y entre presiones de Washington.
Para asegurar que solo se compre a Estados Unidos, el gobierno anterior aprobó una norma secreta que modificó las reglas del proceso, dejando fuera a Francia y Suecia y excluyó al propio presidente de la toma de decisiones.
SIN RODEOS
“Cuando había un punto de quiebre que tenían que decidir en comprar aviones franceses, suecos y estadounidenses, el gobierno de Jerí acuerda de que ese proceso se termine. (…) Ahí acuerdan de que se debe comprar solamente a los americanos, F-16″, dijo a la revista Sin Rodeos.
“Eliminan ahí a los franceses y a los suecos, ya no los consideran, y sacan una disposición y dicen: esa compra va a tener carácter secreto. Y secreto de Estado, y que por tanto solamente se vería el vendedor y el comprador a través de la Fuerza Aérea”, mencionó.
Según el jefe de Estado, esta normativa dejó fuera al Ministerio de Economía y al propio despacho presidencial, y señaló que él firmó decretos supremos vinculados a la compra, pero asegura que lo hizo sin conocer que detrás existía un entramado secreto que lo excluía.
Ante ello, precisa, decidió cesar a los ministros involucrados (Canciller y Defensa) y negarse a firmar más documentos sobre la operación: “Cesar a los ministros que habían intervenido en el proceso precisamente secreto para comprar. A partir de ahí dije, señores, yo no voy a firmar nada y que corresponde al nuevo gobierno que viene con mejores dignidad para que vea, y ahora me reafirmo”, sostuvo, añadiendo que la deuda por los aviones todavía es muy alta y que existen argumentos para renegociar, incluso reduciendo la cantidad de aeronaves comprometidas.
UN MATÓN COMO EMBAJADOR
El embajador de Estados Unidos, Bernie Navarro, se reunió con Balcázar, luego de soltar amenazas de represalias por el congelamiento de la compra y criticar la posibilidad de que se eche atrás en la compra.
Furioso, Navarro ladró: "Si negocian de mala fe con EE.UU. y socavan los intereses estadounidenses, tengan la certeza de que como representante de la Administración Trump utilizaré todas las herramientas disponibles para proteger y promover la prosperidad y la seguridad de nuestro país y la región".
En los siguientes días al mensaje de Navarro, que incluyó la amenaza de retirar visados a los responsables de la compra, se sucedieron las presiones de militares y sectores de derecha sobre Balcázar para proceder con la compra.
El mandatario optó por no responderle públicamente al embajador y marcó distancia. “Yo no le contesté absolutamente. Yo no puedo rebajarme (...) A la forma y modo como se ha expresado”, mencionó. Como en ocasiones anteriores, Balcázar dijo que Navarro tiene un perfil político, mas no de carrera diplomática.
“Después me enteré de que, felizmente, no es un hombre diplomático de carrera, sino es una persona política que le han encargado una embajada acá“, concluyó.
En fin, el debate sobre los aviones F-16 en Perú continúa abierto, ya que, subrayamos, el actual gobierno interino ha dejado la puerta abierta a que la próxima administración revise o modifique el contrato.
José María Balcázar señaló que el gobierno entrante, previsto para el 28 de julio, podrá tomar una decisión definitiva sobre la compra, lo que introduce lo que considero una sana incertidumbre sobre la continuidad del acuerdo.
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