Argentina: Inepta oposición ante ofensiva antiobrera

Unas paradas de autobús vacías en la estación de tren Retiro de Buenos Aires el 19 de febrero de 2026, como consecuencia de la huelga general contra la reforma laboral del presidente Javier Milei. Luis Robayo / AFP
Gabriel Solano en 14 Toneladas -al estilo de Tennesee Ernie Ford en Sixteen Tons- se duele que desde las más recientes elecciones legislativas ganadas por el melenudo -gracias a una dividida y anquilosada oposición-, reforzó su ofensiva contra los trabajadores.
Si uno ve lo que hizo el gobierno como medidas más importantes son todos ataques al movimiento obrero. Uno que es de una gravedad inusitada es el decreto 340, que prácticamente termina aboliendo el derecho a huelga porque, invocando una serie de razones completamente falsas, establece que casi en la totalidad de las actividades económicas que se desarrollan en Argentina tiene que haber en cualquier paro entre el 75% y el 50% de la fuerza de trabajo presente (cuando es claro que si hay un 50% de la fuerza de trabajo presente un paro fracasó.
Y es tan amplio es el espectro de actividades que pueden ser alcanzadas por este decreto que en uno de sus artículos dice que alcanza a cualquier actividad que afecte la recaudación fiscal. Como prácticamente toda actividad tributa impuestos, entonces quiere decir que cualquier actividad en Argentina en la cual hay trabajadores no se puede llevar adelante un derecho a la huelga, que es constitucional, porque si no va a ser declarado ilegal al amparo de este decreto. Entonces es una ofensiva muy fuerte largada por este gobierno.
CON EL FMI
El gobierno después del acuerdo con el Fondo Monetario no ha impedido que las reservas empiecen a caer nuevamente. Parece imperceptible porque un día caen 50 millones de dólares, otro día 100 millones, pero lo cierto es que no logra comprarlas y, al no hacerlo, está en cuestión si va a cumplir el convenio con el FMI como se estableció, que es comprar los cuatro mil y pico de millones de dólares para poder pagar los vencimientos del mes de junio. Y la impresión que da es que eso no se va a cumplir, que el gobierno le va a pedir un perdón al organismo y va a tener que pagar los vencimientos de junio utilizando la plata que le dieron.
El gobierno no puede comprar estas reservas y no quiere tampoco. ¿Por qué no quiere? ¿Y por qué no puede? Porque si las comprase el dólar subiría su precio y eso golpearía a los precios, con inflación. Entonces decidió no comprar, no intervenir para comprar dólares en el mercado de cambios, a costa de una pérdida sistemática. Y como no tiene dólares, ha largado esta iniciativa que el otro día anunció el ministro Caputo para sacar los dólares de "abajo del colchón" y remonetizar la economía, algo que en general los analistas entienden que no va a prosperar.
Cuando el gobierno dice saquen los dólares de abajo del colchón, ¿a quién se lo dice? Bueno, solo a los que tienen dólares. Hay una parte muy importante de la población que no tiene un ahorro que podría sacar debajo del colchón sino que no llega a fin de mes. Incluso una parte de los trabajadores que puede tener un pequeño ahorro lo tiene en ese sentido, sabiendo que mañana puede tener una contingencia de salud, familiar, o lo que sea, y tiene un pequeño ahorro para enfrentar una situación excepcional. No va a sacar del colchón para comprarse una heladera su único ahorro para enfrentar una situación adversa, que nadie puede descartar en su vida cotidiana.
Caputo se refiere a un sector de la clase media más acomodada y a la clase capitalista, que no lo está haciendo. Han ocurrido muchísimos blanqueos. El más grande fue el de Macri -100 000 millones de dólares, luego el blanqueo de Milei -20 000 millones-, en perspectiva que no se sabe si va a prosperar.
Si el gobierno quiere remonetizar la economía está haciendo lo contrario, porque al pisar el salario de los trabajadores la economía se desmonetiza, no tiene pesos porque al trabajador se le quita una parte. Ocurre lo mismo con los jubilados, cuando está congelado el bono que es una parte importante de sus ingresos. Es decir, va en un sentido contrario, con una mayor diferenciación social. El que tiene pesos va a tener menos porque no tiene salario, porque no tiene jubilaciones, y trata de que una parte de los sectores más acomodados de la sociedad utilicen sus dólares para determinados gastos, por ejemplo bienes de consumo tipo heladera, moto o un auto.
COMPLICIDAD, TRAICIÓN
En la actual huelga nacional que está teniendo lugar en Argentina, se puede observar cómo los trabajadores increpan a diputados peronistas e izquierdistas, porque se han plegado al más reciente aldabonazo de Milei contra la clase trabajadora.
¿De dónde saca el libertario adorador de Trump su fortaleza? Primero, de la complicidad de la oposición. Este es un punto clave. La oposición es cómplice. Lo mostró la lucha en Catamarca contra el gobernador peronista alineado al Partido Justicialista: los docentes salieron contra este gobernador, porque lleva adelante en Catamarca la política de Milei.
Este discurso derechista a favor de la reforma laboral, de ataque a los trabajadores del Estado, de la salud, y de la educación es lo que indudablemente une a la oposición con el oficialismo.
Para el movimiento obrero, y por eso está la pelota picando en su campo, es importante partir de la conclusión de que no tenemos un gobierno en sí mismo fuerte por su armado político, ni por su solvencia económica, sino que su fortaleza viene fundamentalmente por la complicidad de la oposición y de las direcciones del movimiento obrero.
El otro día tuvo mucha repercusión en las redes sociales un reportaje que se le hace al titular de la Central General de Trabajadores, Caer, que fue a la Casa Rosada a entrevistarse con el jefe de gabinete el día después que se conociera ese decreto nefasto de prohibición del derecho a huelga. Los medios le preguntaban: "¿hablaron de ese decreto?", y él dijo "no, yo este tema no lo toqué".
El titular de la CGT va a la Casa Rosada, se reúne con el jefe de gabinete y no repudia el decreto antihuelga. Dice "vamos a ir a la Justicia", nada más. Y cuando le preguntan si van a hacer un paro dice: "No, no hay clima". Ahora, si le preguntan al trabajador de Tierra del Fuego diría que hay clima. Si le preguntan al docente de la provincia de Buenos Aires, diría lo mismo. Si le preguntan al docente de Catamarca diría que hay clima. El clima no lo tiene la CGT, que ahora se ha visto obligada por otras centrales sindicales a una huelga nacional contra la política antiobrera de Milei.
Entonces, si los trabajadores salen a luchar a este gobierno se lo puede derrotar. No es fuerte en sí mismo. Su fortaleza relativa deriva de la complicidad de la oposición capitalista y de las direcciones burocráticas, como la de la Unión de Trabajadores Argentinos.
La gravedad es que para derrotar al régimen proimperialista hace falta una gran acción de los trabajadores, que tampoco pueden confiar en la Unión de Trabajadores Argentinos, donde también la dirección de Roberto Fernández y la burocracia de la UTA hacen un acuerdo con las patronales y con el gobierno, traicionando el mandato de las asambleas.
El problema fundamental es organizarse y salir a pelear, porque ahí va a estar la salida para el país. La política de Milei lleva a una catástrofe. La oposición es cómplice y la burocracia sindical es un lastre para el movimiento obrero.
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