
Así lo dio a conocer este miércoles el Instituto Karolinska de Estocolmo.
Estos científicos de las universidades de Estrasburgo (Francia), Northwestern (EE.UU.) y Groningen (Holanda), respectivamente, han desarrollado moléculas con movimientos controlables, que pueden realizar una tarea cuando se añade energía.
Las máquinas por ellos creadas son mil veces más pequeñas que el cabello humano.
Poseen numerosas utilidades en la industria y en la vida al poder emplearse para desarrollar nuevos materiales, sensores y sistemas para almacenar energía. El premio se entregará el venidero 10 de diciembre.