
A mediados de diciembre último, la Real Academia Española (RAE) hizo saber que la palabra del 2025 era arancel, seleccionada, sobre todo, a partir de las imposiciones comerciales de los Estados Unidos al mundo.

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También por esa fecha, el diccionario de Cambridge eligió parasocial como el vocablo del año. Argumentaron tal decisión por la amplia presencia del término en las búsquedas en Internet, por su uso en redes sociales y dado el aumento de la popularidad de los asistentes de IA, que junto a las celebridades se han convertido en objeto de devoción parasocial.
Y es una pena que no se le haya dado aún más publicidad a la palabra del año en Cuba, escogida por el proyecto Buen Idioma, que impulsa el uso correcto del español en los medios de comunicación de nuestro país y que, desde su surgimiento en abril de 2020, es dirigido por el periodista y profesor Cristian Martínez González, quien en ese perfil de Facebook se autodefine como «domador de palabras».

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Buen Idioma —que además de un blog, también tiene una sección en la revista televisiva Buenos Días, un podcast en la Agencia Cubana de Noticias y amplia presencia en las redes sociales, con miles de seguidores— elige desde hace mucho, también como resultado de consulta popular, las palabras del año en Cuba, atendiendo a su interés lingüístico, repercusión en los medios y en el debate público.
En esta oportunidad, la escogida fue chikungunya, aunque tuvo que discutir con fuertes candidatas como déficit, químico, dolarización, apagón, arbovirus, basura, y hasta chumacera.
Se suma así a la lista de nasobuco, vacuna, supertanquero, bancarización y pentacampeón, elegidas en ediciones anteriores.
Además de la combinación de actualidad informativa y factores lingüísticos que la sustentan, «esta elección no es solo un reconocimiento a su impacto mediático, sino también a su capacidad de recordarnos que el idioma está vivo y se nutre de las realidades que enfrentamos», había referido el profesor Martínez González en la sección que conduce en la Revista de la Mañana.

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Las palabras: nuestra imagen
«Las palabras son nuestra imagen», así lo resumía el líder del proyecto Buen Idioma, como invitado al primer programa del 2026 de la revista En tiempo real, de Canal Caribe.
Sin dudas, las palabras, en general, y su uso hablan de quiénes somos, y las escogidas como palabras del año en distintas geografías igual son un reflejo de las inquietudes e intereses principales de esos hablantes.
Y en el caso del idioma español, sus palabras son compartidas por más de 500 millones de personas, que no solo describen sus mundos con palabras, sino que, a la vez, lo edifican.

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No por gusto, el catedrático, escritor y periodista Miguel Delibes (1920-2010), quien fuera miembro de la RAE, aseguraba que «El pueblo es el único dueño de la lengua».
Con más de 93 000 palabras contenidas en el Diccionario de la lengua española, nuestro idioma es de los más ricos en vocabulario, aunque una persona promedio emplea entre 3 000 y 5 000 de esas palabras en su vida diaria.

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Además, constituye el idioma oficial de 21 países y es de los que más se utilizan en comercio, turismo, medios de comunicación y diplomacia. Ello, sin olvidar que, fonéticamente, se trata de uno de los idiomas más armoniosos.
Tanto es así, que cuenta con palabras consideradas bellas por los entendidos atendiendo a su significado y también su fonética, entre ellas: efímero, inefable, serendipia, melifluo y arrebol.

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Con tantos dones, sería entonces muy sano que los hablantes, al menos desde esta Isla, nos dedicáramos a cuidar más ese idioma nuestro, que nos refleja y construye.