
Más de mil millones de personas en el mundo padecen trastornos de salud mental, con los grandes costos humanos y económicos que ello genera en algunos casos.
Así informa la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es un dato que ocupará espacio destacado en los análisis que tendrán lugar el venidero 25 de septiembre, en la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre las enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental y el bienestar https://www.who.int/teams/noncommunicable-diseases/on-the-road-to-2025, a realizarse en Nueva York.
“Aunque muchos países han reforzado sus políticas y programas de salud mental, es preciso aumentar la inversión y la acción en todo el mundo para ampliar los servicios destinados a proteger y promover la salud mental de las personas”, refiere la OMS y precisa que trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión son muy frecuentes en todos los países y grupos poblacionales, afectando a personas de todas las edades y todos los niveles de ingresos.
Esos padecimientos constituyen la segunda causa de discapacidad prolongada, aumentan el número de años de vida saludable perdidos, generan gastos en atención de salud para esas personas y sus familias, a la vez que ocasionan pérdidas económicas sustanciales en todo el orbe.

Foto: tomada de Facebook
De acuerdo con el Atlas de Salud Mental 2024, aun cuando se han logrado mejoras en sus políticas y planes de salud mental, pocos países han promulgado o aplicado leyes sobre la salud mental basadas en los derechos.
A la vez, no aumenta la inversión en salud mental, lo cual califica la OMS de “preocupante” y detalla que el promedio del gasto público en ese ámbito sigue siendo desde 2017 apenas el 2 % del presupuesto total en salud.
Desigualdades también en la salud mental
Este tema obviamente no escapa a las desigualdades e injusticias que signan hoy la vida en este planeta y ello se traduce, por ejemplo, en que en las naciones más ricas se gastan 65 dólares per cápita en salud mental, mientras en los más pobres ese gasto suma la casi risible suma de 4 centavos de dólar.
El promedio mundial de trabajadores de la salud mental es de 13 por cada 100 000 habitantes y también ese personal puede localizarse en el planeta de forma muy dispar, concentrándose sobre todo en países de altos ingresos.
Si bien se han logrado avances en las actitudes y comportamientos sociales hacia las personas con problemas de salud mental, persisten barreras a nivel individual y estructural que se traducen en estigma y discriminación con aquellos aquejados de esos padecimientos.

Imagen: tomada de saltasur.com.ar
Otro asunto señalado por el Director General de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, en mayo último, entre los temas de atención prioritaria de cara a la próxima reunión de alto nivel de Naciones Unidas este septiembre, es la salud mental infantil y juvenil.
Resultan en verdad preocupantes los datos ofrecidos por la OMS en ese sentido: uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años padece trastornos de salud mental, aunque estos siguen siendo en gran medida desconocidos y sin tratamiento.
Entre los factores que contribuyen a tal situación señala la pobreza, la violencia doméstica y comunitaria, el acoso escolar, la disfunción familiar, el consumo de sustancias y aspectos de la tecnología y las redes sociales.
Con sobrados motivos el Director General de la OMS subraya que “La transformación de los servicios de salud mental es uno de los desafíos más urgentes para la salud pública. Invertir en salud mental significa invertir en las personas, las sociedades y las economías. Es una medida que ningún país puede permitirse descuidar: todos los gobiernos y dirigentes tienen la responsabilidad de actuar con urgencia y garantizar que la atención a la salud mental no se considere un privilegio, sino un derecho básico para todos”.

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