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Las mentiras de Mr. Rubio 6

La guerra iniciada con un alevoso ataque de la entidad sionista contra Irán, puso una vez más en la mesa las profundas diferencias que enfrentan a Mr. Rubio con su jefe Trump.

Sobre este conflicto en sí mismo podrían decirse muchas cosas, en general bastante favorables a Irán, como que fue  evidentemente el claro vencedor sobre un Israel cuyo mito de invencibilidad voló en mil pedazos, como las oficinas del Mosad, las del ministerio de Defensa o las instalaciones donde se  gestionan las  ciberguerras, por solo mencionar algunas edificaciones.

Pero hay un lado menos tratado del conflicto, no por ello invisible, que tiene que ver con las verdaderas razones para atacar Irán. 

Se ha repetido hasta el cansancio que se procura neutralizar un tenebroso proyecto de producción de armas nucleares, pretexto que se usa al menos desde hace 29 años, digamos, bien mal estaría tecnológicamente Irán si hubiera invertido, sin resultados, tanto tiempo para dicho propósito.

Así que descartando el asunto del arma nuclear persa, lo cierto es que Israel y los halcones estadounidenses hicieron  una lectura errada de la situación interna de Irán, en el contexto cada vez más desfavorable para los sionistas, de rechazo generalizado en el mundo, a su genocidio en Gaza. 

Por tanto era el momento de que generar las condiciones para provocar un “cambio de régimen” en Irán y de paso desviar la atención de la opinión pública internacional.

Ni bombas nucleares, ni armas de destrucción masivas al estilo Irak, nada de eso, el propósito es aniquilar al actual gobierno, desconociendo su legitimidad y condición soberano; la idea fue y sigue siendo modificar la correlación de fuerzas en el medio oriente, más favorables a EEUU y su discípulo Israel, por caso colocar en Teherán un gobierno subordinado, en un país de reconocida trascendencia geopolítica.

Claramente Mr. Rubio entiende bien esta problemática, se comporta, piensa, actúa como cualquier otro halcón, en contubernio con su socio de fechorías, el senador Ted Cruz, de quien se sabe hizo un ridículo mayor en una entrevista reciente sobre el conflicto, donde insistió en lo perentorio de  cambiar, misiles mediantes, a las autoridades de Teherán, sin tener ni idea de a qué país estaba promocionando tan macabro desenlace. 

Las posiciones agresivas contra Irán del ahora secretario de Estado y asesor interino de Seguridad Nacional, son conocidas, motivado por el generoso apoyo a su carrera política, desde el lobby sionista.

En el pasado, cuando era senador, Mr. Rubio protagonizó acciones contra los proyectos diplomáticos dirigidos a negociar el artificialmente polémico asunto del programa nuclear, al extremo de intentar sabotear conversaciones e intercambios diplomáticos, desplegados por antecesores en su actual cargo como John Kerry, así como ser un entusiasta promotor de todo tipo de sanciones. 

Las posturas ahora asumidas por el presidente Trump, entran en flagrante contradicción, otra vez, con las conocidas del jefe de la diplomacia imperial, Mr.  Rubio, que como va ocurriendo con insistente repetición, jugó un pobre papel en esta historia, sin protagonismo, a pesar de ser la política exterior su espacio de trabajo, y probablemente sorprendido de los giros que hizo en pocos días el jefe Trump, pasando a la brevedad de agresor a paladín de la paz.

Por una parte Mr. Rubio cantó victoria cuando la fuerza aérea estadounidense bombardeó las instalaciones iraníes, quizás vio cristalizar una vieja idea, hasta llegó a afirmar que el mundo era más seguro desde ahora, olvidando por cierto los más de 40 mil soldados que su país tiene desperdigados en esa región, ya se sabe, por obra y gracia del proverbial espíritu imperial de esta nación.

Minutos después como aquel que dice, Trump anunció que por fin se había llegado a la “ansiada paz” en el Medio Oriente, e incluso dejó entrever algún grado o nivel de arreglos secretos con las autoridades iraníes, durante estos episodios. De ahí que las autoridades estadounidenses al parecer fueran avisadas del ataque a su base de Al Udeid, según trascendidos la mayor en la región.

Posterior a estos confusos episodios y su manejo mediático, se aprecia claramente la intención de Trump de al menos en apariencia, ir contra la tradicional lógica de halcones como Mr. Rubio. 

Surge la pregunta de por qué el mandatario estadounidense actúa así, y no digan que es porque está siendo promovido al Premio Nobel de la Paz; no, aquí el asunto es menos glamuroso, tiene más que ver con conceptos arraigados en el grupo MAGA, el de Trump, ultra nacionalista, que creen que no hay porque estar arreglando los problemas de otros países. 

Un ejemplo categórico de lo anterior, se apreció a pocas horas de que las bombas cayeran sobre supuestos enclaves del programa nuclear iraní. El grupo Proud Boys, declaró su divorcio del jefe Trump, lamentando sentirse traicionados tras el ataque; como se recordara, este grupo extremista adquirió notoriedad mediática cuando entre otros, asaltaron en modo Búfalo Bill, el Congreso en la mañana del 6 de enero del 2021. 

Ciertamente esta historia está llena de ironías, la corriente ideológica que supuestamente gobierna EEUU, contradictoriamente tiene una base social que rechaza la lógica imperial.

Podría abrirse un debate si Trump obedece o no al llamado “estado profundo”, al complejo militar industrial, en la práctica los dueños y señores de ese país, pero resulta realmente irrelevante para este análisis, en especial para evaluar cómo queda el halcón Mr. Rubio en aguas tan turbulentas.

En todo caso Mr. Rubio seguirá mintiendo, ocultando con cara de póker su pensamiento, viéndose obligado a sacar un ramo de olivo con rusos, chinos, tal vez ahora iraníes, sin abandonar su aspiración de imponer su particular agenda anti cubana, con la esperanza de que después de los bombardeos de su país contra Irán, la próxima víctima sea Venezuela y Cuba, tal y como Giménez y Salazar, los 2 jinetes del apocalipsis de origen cubano, asentados en la Cámara de Representantes, han estado pidiendo airadamente durante esta coyuntura.

Un alerta, el mundo está lo suficientemente entrelazado como para que un conflicto en el medio oriente impacte en Cuba, ya sea porque se disparan los precios del petróleo o porque el Imperio, en pleno apogeo del deterioro de su hegemonía, pueda reaccionar a los desafíos provenientes de los más oscuros rincones del mundo, frase que hizo célebre W. Bush, entre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York, en un lejano 2001, prometiendo fuego y plomo a todo el mundo.