
Con un andar de pasarela y una sonrisa de oreja a oreja, Dariel llegó al grupo de amigos mostrando «el nuevo juguetico», como él le llamó. El tío en Europa había escuchado sus múltiples súplicas, y ahora mostraba aquel aparato a modo de trofeo olímpico.
Así, este joven habanero, de apenas 18 años, veía cumplido su anhelo de poder fumar un cigarrillo electrónico (CE) y sentirse «a la moda».
Obviamente, aunque su caso no constituye, quizá, un dato significativo en la cifra de muchachos que utilizan —o han utilizado— este producto en la isla, el solo hecho de estar presente en diferentes grupos etarios deberá insuflar las alertas en la familia, la escuela y las instituciones sanitarias.
Foto: Tomada de Consumer Eroski
Cuba no dispone hoy de una estadística abarcadora que respalde cuáles son los patrones de consumo de estos dispositivos. ¿Las razones? Algunas respuestas las ofreció a CubaSí el Licenciado en Psicología Giovani Leal Luque, especialista de la Unidad de Promoción de Salud y Prevención de Enfermedades, de La Habana.
«Este es un tema bastante nuevo en el país; los cigarrillos electrónicos no se producen acá, por lo cual aquellos que circulan provienen del exterior. Aunque no contamos con regulaciones específicas destinadas a su control, sí se reglamenta en las normativas generales que ya existen para los fumadores comunes».
El experto asegura que la tendencia más frecuente continúa apuntando al consumo de cigarros tradicionales.

Foto: Tomada de Infobae
No obstante, las autoridades de sanidad guían sus pasos sobre el esquema preventivo que, durante décadas, viene aplicándose en aras de hacer frente a esa adicción que representa un serio problema de salud.
Leal Luque reitera que las directrices también se dirigen a educar sobre los perjuicios derivados de los CE. «Estos no reciben un tratamiento desigual, sino que se consideran sujetos a las mismas acciones de vigilancia, aunque cambie su forma de presentación».
Por lo tanto, «nos enfocamos en la no iniciación de los más jóvenes, la creación de lugares libres de humo y el respeto por los espacios seguros y saludables. De hecho, el Programa Nacional de Prevención y Control del Tabaquismo está en un proceso de actualización con el objetivo de ajustarlo al contexto presente, que tiene en cuenta el uso de los CE».

Foto: Tomada de Cubahora. Educar en estilos de vida saludables yace como prioridad entre las estrategias de las instituciones sanitarias cubanas.
Al abundar en tales propósitos, el especialista mencionó el contenido de la IV Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes, inscrita en el Sistema Mundial de Vigilancia del Tabaquismo (observancia sistemática del consumo de tabaco de la juventud), en la que Cuba intervino en 2018.
La investigación solo abarcó a 51 escuelas —25 de La Habana y 26 de otras provincias—, con la participación de unos 4 419 estudiantes de Secundaria Básica y del primer año de las enseñanzas preuniversitaria y tecnológica, respectivamente.
Foto: Tomada de RTVE
El resultado del estudio, sin ser muy representativo de la población juvenil, arrojó que el 6,1% del total de personas consultadas los había utilizado; de ellas, el 7,6% eran del sexo masculino y el 4,2%, del femenino.
Por lo tanto, «es oportuno destacar que, aun cuando no establece una cifra significativamente importante, sí nos sitúa en el escenario de un análisis que indica que los más jóvenes conocen esa alternativa de consumo y que pueden tener acceso a ella».
Foto: Tomada de Infobae
Trampas de una «moda»
La sutileza con que la industria tabacalera introdujo en el mercado mundial el CE, colocó en la vidriera no solo el pretexto de que podría reducir el daño provocado por las formas habituales; también la trampa para atraer la curiosidad de los ingenuos clientes.
Más o menos fue esa la advertencia que envió a los gobiernos la Organización Mundial de la Salud (OMS). En su opinión, el sistema electrónico goza de popularidad entre los grupos juveniles que se sienten «enganchados» por sus diferentes colores, aromas y sabores.
Sin embargo, detrás de la supuesta «buena onda», el siguiente paso para ellos será volverse adictos a los cigarros convencionales, asegura ese organismo.
Foto: Tomada de www.caeme.org.ar
Conocidos con diferentes términos —cigarrillos electrónicos, cigarrillos-e, plumas de vapeo y cachimbas electrónicas, entre otros—, presentan diversos y atractivos diseños en sus formas y tamaños.
El funcionamiento (con baterías) ocurre cuando la persona inhala a través de la boquilla, lo cual activa el vaporizador que calienta el líquido para crear los aerosoles. Estas sustancias pueden contener nicotina, aunque no tabaco.
Quienes recurren a este método de adicción suelen llamarlo «vapear, vapeo o vaping» (en inglés), pues lo que parece humo, en realidad, es vapor. Tal proceso, según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, propicia que el usuario pueda aspirar, además de nicotina, propilenglicol, la glicerina vegetal, saborizantes...
La información publicada por el centro estadounidense subraya que cuando se calientan los componentes en el pequeño reactor —que es el CE—, estos podrían convertirse en otros químicos potencialmente peligrosos.
Foto: Tomada de 20minutos
Mucho de cierto hay en esas consideraciones, pues en 2019, las autoridades de salud de la nación norteña sonaron las alarmas ante la aparición de numerosos casos de pacientes con una enfermedad respiratoria grave cuya asociación común se vinculaba al uso de estos cigarrillos.
De ahí que no pocas naciones siguieron el viejo proverbio de que «si ves las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo», y decidieron prohibir la venta o distribución de CE. En tanto, la OMS continúa insistiendo en el llamado a la comunidad internacional para regular el consumo.
Y mientras investigadores y disímiles instituciones y organismos sanitarios plantan batalla para repeler el gusto por los CE, no pocos defensores de su existencia hacen lo suyo con el objetivo de apoyar su permanencia en el mercado.
Foto: Tomada de BBC Mundo
Algunos, incluso, se atreven a más, al negar que sean perjudiciales, sin siquiera tener en cuenta sus dudosos «beneficios».
En medio de tanta controversia y argumentos, a favor o en contra, todavía queda mucha tela por donde cortar. Pero lo que sí queda como certeza es que los niños y adolescentes que llegan a utilizar el CE tienen, quizá, el triple de posibilidades de volverse adictos al tabaquismo en el futuro.
Foto: Tomada de Pixabay
Y ya sabemos cuál es la factura que pasa a la salud de quienes se exponen a esa adicción, porque el tabaco provoca la muerte de ocho millones de personas cada año, es hoy la principal causa de muerte evitable en el mundo, provoca hasta más de 20 tipos o subtipos diferentes de cáncer, y otras dolencias inhabilitantes.
Entonces, resulta prudente no obviar estos datos. Porque los pulmones están estructurados para que los seres humanos respiren aire limpio y libre de sustancias nocivas.

Foto: Tomada de Consalud.es