Por más vida y menos COVID-19

Por más vida y menos COVID-19
Fecha de publicación: 
7 Abril 2021
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Foto: Unicef

Para la gran mayoría de los seres humanos no existe algo más preciado en este mundo que la palabra vida en toda su dimensión. La salud encaja, por cierto, como punto clave, pues parar poder disfrutar de los años, es vital mantener ese bienestar físico, mental y social.

Empero, es triste como por más de un año ya, ese bienestar físico, mental y social ha sido sacudido. El pánico de contagiarse con la Covid-19, de fallecer, de infectar a otros, la ansiedad y tristeza por no poder salir del hogar, interactuar, compartir con la familia y amigos.

También el trauma pos Covid que no deja descansar a muchos por las noches, el SARS-Cov-2 no deja pasar página a la realidad de muchos. Es difícil autoperdonarse por haber enfermado a un padre o a una abuela y que encima este no haya podido batallar hasta el final.

Hay una gran masa que concuerda en que, para salir de estas, hay que protegerse entre todos, cooperar, ajustarse a las necesidades del momento, ser conscientes de cada acción que se tome, pues en este, ¿juego?, dar un mal paso, puede ser la derrota definitiva. 

Sin embargo, hay otro grupo que como si fuera novela de ficción, no quiere entender la importancia de portar nasobucos el mayor tiempo posible al salir, tampoco ha interiorizado la efectividad del distanciamiento físico y social, ¿cómo pueden ignorar esta crisis? 

Llegar con falta de aire a un hospital y no poder ser atendido por no haber camas disponibles, o por no contar el centro con suficientes balones de oxígeno, ver morir en la calle a personas, como ya ha pasado y sigue sucediendo en algunas naciones de América Latina.

Ver la realidad en vivo, junto con las cifras que día a día se divulgan de los nuevos casos positivos, los miles de decesos. Estamos viviendo todo este proceso, no obstante, la percepción de riesgo de algunos es baja, los cuidados son pocos, la responsabilidad se desvanece.

Por ello, este 7 de abril, Día Mundial de la Salud, escogido por el día de la fundación de la Organización Mundial de la Salud, debe servir para hacer un llamado mundial hacia una actitud cívica responsable y, además, recíproca con los médicos y enfermeras que lideran esta lucha.

Con mantenerse en casa, cumplir con las medidas higiénico-sanitarias y portar mascarillas basta para darnos cuenta de un leve cambio. Aún no es momento para relajarse por una vacunación que ni remotamente llega a los talones de lo que realmente es una campaña de vacunación masiva.

Son muy pocas las personas que han recibido todas las dosis, y si a eso le sumamos que aún está por verse la inmunidad que estas otorgan, que quedarán muchos países fuera de la vacunación por culpa de la pobreza y la monopolización de los más poderosos, y que siguen emergiendo y desarrollándose nuevas cepas del SARS-CoV-2, ¿hacia dónde irá el final de todo esto?

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