Museo del Louvre sube precios: ¿seguridad o turistas de bolsillo?
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El museo encarece las entradas para turistas extraeuropeos desde 2026 para financiar seguridad e infraestructura, en medio de críticas sindicales y comparaciones globales.
¿Serán finalmente los visitantes extranjeros quienes terminen financiando los nuevos sistemas de seguridad que necesita el Museo del Louvre? La interrogante surge tras la decisión del museo más visitado del mundo de aplicar, a partir de enero de 2026, un notable incremento en el precio de las entradas para quienes no residan en el Espacio Económico Europeo (EEE).
Desde el 14 de enero, los turistas extraeuropeos deberán pagar 32 euros, un aumento del 45% respecto a la tarifa vigente, con el que la institución busca financiar mejoras urgentes en seguridad e infraestructura, especialmente después del robo de joyas de la corona francesa ocurrido en octubre de 2024.
Antecedentes recientes
Este nuevo ajuste se suma a la subida aplicada el 15 de enero de 2024, cuando el precio general pasó de 17 a 22 euros, un incremento de casi 30%, el primero en siete años y adoptado a meses de los Juegos Olímpicos de París.
En aquel momento, el Louvre justificó la medida por el fuerte incremento de los costes energéticos —su factura subió un 88% entre 2021 y 2022— y por el proyecto de ampliar horarios de apertura.
El museo recordó entonces que alrededor del 40% de los visitantes acceden de manera gratuita, entre ellos menores de 25 años, personas con bajos ingresos o desempleadas, personas con discapacidad, docentes y periodistas.
Un alza que recae en los visitantes extranjeros
La nueva tarifa de 2026 afectará especialmente a estadounidenses —el público extranjero más numeroso— y a turistas chinos, el tercer grupo en volumen. En 2024, el Louvre recibió 8,7 millones de visitantes, de los cuales 69% eran extranjeros, un dato que explica el gran impacto potencial del incremento.
Según estimaciones de la institución, el nuevo esquema generará entre 15 y 20 millones de euros adicionales al año, destinados a resolver “problemas estructurales” señalados por el Tribunal de Cuentas, entre ellos la falta de priorización de proyectos y la insuficiencia de dispositivos de seguridad evidenciada tras el reciente hurto.
Críticas sindicales y tensiones internas
La medida ha suscitado fuertes críticas de los sindicatos, que denuncian un encarecimiento contrario al “universalismo” del Louvre y al “igual acceso” al patrimonio.
También alertan sobre la carga adicional para el personal, que deberá verificar nacionalidades y documentos de residencia, así como sobre la persistente falta de personal, un punto que continúa sin resolverse pese a los nuevos ingresos previstos.
Comparaciones internacionales
El debate sobre el impacto del aumento se amplifica al contrastar con las políticas de otros museos emblemáticos: el Museo del Prado mantiene una tarifa básica de 15 euros con múltiples exenciones; el Metropolitan Museum of Art de Nueva York opera con una “donación sugerida” de 30 dólares, aunque los residentes locales pueden pagar lo que deseen; el British Museum y el Museo Nacional de China conservan un modelo gratuito; mientras el Museo de Orsay en París cobra 16 euros y el Vaticano, 17.
Cada institución equilibra sus necesidades financieras de modo distinto, pero pocas aplican un esquema diferenciado por nacionalidad como el impulsado por el Louvre.
En definitiva, mientras el museo busca reforzar sus sistemas de protección y sostener su vasto patrimonio, se abre una discusión mayor: ¿quién terminará costeando la seguridad del Louvre en los próximos años? ¿El Estado francés, los visitantes europeos o, como parece sugerir la nueva política, los turistas extranjeros que continúan sosteniendo sus cifras récord?














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