Fidel, presencia

Fidel, presencia
Fecha de publicación: 
25 Noviembre 2020
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Imagen principal: 

Fidel Castro. La Habana, julio de 1964. Foto de Jack Manning / The New York Times

La Habana amaneció inusualmente silenciosa. Cuba toda. La noticia se había dado tarde en la noche. Muchos se enteraron por la mañana. Para algunos era difícil asumir que el hombre que había sido presencia y referencia durante tantos años ya no estaba. Hacía poco se habían publicado fotos suyas recibiendo a un dignatario extranjero. Y estaba, como siempre, sonriente. Ya la gente se había acostumbrado a no saber de él todos los días (por su propia decisión se había retirado en buena medida de la vida pública, sus apariciones eran contadas, ya no escribía sus columnas en la prensa). Pero de él se seguía hablando. Él estaba.

Unos meses antes, en la clausura del 7mo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, había pronunciado unas palabras que emocionaron a muchos: “Pronto deberé cumplir 90 años, nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo; fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos”.

Sonó a testamento político. Él mismo concluyó diciendo: “Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. (…) Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”.

Fueron, en definitiva, palabras de despedida. Pero no había en ellas pesar ni arrepentimiento. Eran un llamado. No solo a los que estaban en el Palacio de las Convenciones. Era un llamado a la nación.

Él nunca dejó de soñar un mundo mejor. Y nunca dejó de luchar por ese mundo. Incluso sus adversarios le reconocieron siempre ese afán, esa constancia. Como si comprendiera que la vida es demasiado corta como para vencer todas las batallas que presenta. Como si estuviera siempre comprometido con la continuidad de una idea, de un proyecto.

Él dijo adiós sin dramatismos, convencido de que de los hombres depende el futuro… e instando a sus compatriotas a no perder la esperanza. Él, como Martí, confió siempre en las reservas morales de su pueblo.

El 25 de noviembre de 2016, en la noche, dejó de existir. Y, contra lo que pensaron siempre tantos de sus enemigos, no se escatimó la noticia. El país se paralizó. No por decreto, no por imposición de ninguna instancia de poder. Fue algo espontáneo. Algo sentido. Millones —aquí y fuera— perdieron a su guía: era natural el dolor. E incluso, muchos que no compartían sus ideales hicieron silencio respetuoso. Las multitudes que lo acompañaron en su viaje final hasta el cementerio de Santa Ifigenia lo hicieron por amor, por agradecimiento, por admiración. Las lágrimas, la frase tantas veces repetida de “Yo soy Fidel”, fueron expresión de un sentimiento nacional.

El 25 de noviembre de 2016 murió el hombre y se consolidó el símbolo. Fidel Castro Ruz entró a la eternidad. Es y será presencia.

Comentarios

“Tal vez sea de las últimas veces que hable en esta sala. (…) Emprenderemos la marcha y perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible”. Tuvimos la suerte de seguir a un hombre que hasta su muerte fue capaz de predecirla, a todos nos sorprendió sus palabras pero por mucho que nos doliera en el fondo sabíamos que él tenia razón, como tantas veces en toda su carrera al frente de todos nosotros...Gloria y gracias por dejarnos tantos conocimiento como guias para la continuidad de nuestro pueblo.
FIDEL. En el cuarto aniversario, De su desaparición, Física pues solamente, Ya que está en el corazón. //////// Fidel sigue cabalgando, Por sendas de la victoria, La justicia y el honor. /////// Su ideal sigue presente, Es pensamiento, es acción, De tantos agradecidos, Es continuidad y revolución. ////// Es su legado consciente, En cada generación, Desde el mambi al estudiante, Del deportista al campeón, Del medico al combatiente, Del ingeniero al pastor. /////// Del estadista al guerrero, Del politico al constructor, Del economista al obrero, Del hijo, padre y abuelo, Y de humilde profesión. /////// De cada derrota en triunfo, De no claudicar jamás, De estar en cada rincón, Donde falte al ser humano, La igualdad y la razón. /////// De avisorar los peligros, Que afectan la poblacion, De ser el primero en todo, Cuando se dio la ocasión. /////// De estar, entre los impacientes, Cuestión que también lego, De empujar la medicina, La cultura, la instrucción, La formación consecuente, De confiar en el ser humano, De su fe por convicción. /////// Ese es Fidel en Marti, Y Martí en su corazón, En Raúl, Camilo y Che, En Almeida y la nación, Que no le fallo en Angola, Ni el Moncada Ni en Girón, Ni en cada nueva misión. /////// Ese es Fidel que es el pueblo, Frente a la artera agresión, Trazando el nuevo camino, Ese que en el 59, Para todos comenzó, Sin cadenas, sin oprobios, Sin ultraje y humillación. /////// Honremosle como el quizo, Emulando su actuación Su persistencia y constancia Por un futuro mejor. ///////// Ese que también predijo, En más de una ocasión, Mundo de paz y armonía, Y de colaboración, De entendimiento y ayuda, Y de Reconciliación. /////// Por eso y por mucho más, A Fidel lo quiere Cuba, Y un mundo de población, Que lo sigue en su actuación, Seguros de la VICTORIA.
profis@trin.palmares.cu

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