Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. renueva Doctrina Monroe en la región
especiales

Foto: @NAVSOUS4THFLT
La Casa Blanca publicó su Estrategia de Seguridad Nacional, que formaliza las prioridades globales de Estados Unidos para el segundo mandato de Donald Trump.
El texto enfatiza la protección del territorio estadounidense y reafirma la Doctrina Monroe en América Latina y el Caribe, con el objetivo de asegurar el «acceso continuo a lugares estratégicos clave» y a "recursos estratégicos que Estados Unidos debería desarrollar en asociación con sus aliados regionales".
La Estrategia de Seguridad Nacional, un documento de 33 páginas que define los lineamientos de política exterior, aspira a “garantizar que el hemisferio occidental siga siendo razonablemente estable y esté lo suficientemente bien gobernado como para prevenir y desalentar la migración masiva a Estados Unidos”.
Para esto, el documento destaca que se llevará a cabo «un reajuste de nuestra presencia militar global para abordar amenazas urgentes en nuestro hemisferio, y lejos de teatros cuya importancia relativa para la seguridad nacional estadounidense ha disminuido en las últimas décadas o años».
Estos planes se describen como parte de un “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe, establecida por el presidente James Monroe en 1823. Esta doctrina sostiene que Estados Unidos no tolerará la injerencia extranjera maligna en su propio hemisferio, al tiempo que convalida la intromisión estadounidense en los países de la región.
La estrategia del presidente Donald Trump detalla lo que Washington busca “en y del mundo”. El documento sostiene que Washington “volverá a afirmar y hacer cumplir la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental” tras años de lo que califica como “abandono” del país.
El texto advierte que negará a “competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales” en el hemisferio occidental. Además, destaca la importancia de asegurar su “acceso continuo a ubicaciones estratégicas clave” en todo el hemisferio occidental.
Esta mención hace referencia a la importante presencia de China en América Latina y el Caribe, en lo que se puede destacar las operaciones del megapuerto de Chancay, en Perú, el lugar de Beijing como principal o segundo socio comercial de la mayoría de los países, y su papel como importador de recursos clave como el cobre o el litio.
La publicación de la estrategia llega en un momento de máxima tensión tras el amplio despliegue y agresión militar estadounidense en el Caribe y el Pacífico, justificándola como parte de su lucha antidrogas. Acciones que el Gobierno de Nicolás Maduro ha calificado como una «agresión multiforme» y ha denunciado como un intento de apoderarse de las inmensas riquezas petroleras y gasísticas de Venezuela.
Según Washington, la nación desea una cooperación conjunta con los gobiernos de la región “contra los narcoterroristas, los cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales”. Además, busca mantener una región “libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave”.
Finalmente, el texto concluye que los objetivos para el Hemisferio Occidental pueden resumirse como “Incorporar y Expandir”. Se “reclutará a los amigos ya establecidos en el Hemisferio para controlar la migración, detener el flujo de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad en tierra y mar”.
Según el analista Arnaud Bertrand, las prioridades de Estados Unidos están fijadas de la siguiente manera: "1) Seguridad nacional y fronteras (migración, cárteles, etc.) 2) Hemisferio Occidental (restauración de la Doctrina Monroe) 3) Seguridad económica (reindustrialización, cadenas de suministro) 4) China y el Indopacífico".
A diferencia de estrategias anteriores, el documento recientemente revelado no tiene "ninguna dimensión ideológica en lo que respecta a China", según Bertrand.
En esta línea, señala que China pasó de ser una amenaza existencial a un competidor económico, ante lo cual la nueva estrategia plantea "construir una coalición económica contra China que pueda ejercer más influencia que la economía estadounidense por sí sola: una admisión tácita de que Estados Unidos ya no es lo suficientemente poderoso por sí solo".












Añadir nuevo comentario